06/05/2018 / 13:06
Luis Monje Ciruelo


Imagenes

Al pie del Ocejón sin verlo

Nos ha llamado la atención al llegar a Tamajón que a la niebla que no nos ha dejado ver el Pico.


Nunca me había ocurrido viajar a Tamajón y llegar hasta la ermita de los Enebrales, sin tener delante, como hito final del viaje, la piramidal mole granítica del Pico Ocejón, al que suponía todavía cubierto por las recientes nevadas. Llegamos prácticamente al pie de sus cuestudas laderas y la densa niebla que nos  lo ocultaba ya desde Guadalajara nos ha impedido contemplarlo, privándonos de uno de los alicientes que siempre tiene el viaje a la Serranía Norte. Íbamos a Tamajón, entre otros motivos, atraídos por esa Feria Medieval  que los hermanos Esteban de la Morena, que se relevan en la Alcaldía, se inventaron hace treinta años para dar relevancia a su pueblo, que no se conforma con ser “La puerta del Ocejón” como titulé hace años un artículo, sino que al parecer aspira a ser “Tamajón, posada del Ocejón” algo más difícil puesto que casi todos los pueblos y aldeas de arquitectura negra tienen un lugar donde comer, e incluso pernoctar, en las casas rurales. Solo le falta a aquella Serranía tener una comunicación más directa con Madrid para que el precio de su suelo se iguale al de los pueblos limítrofes de la provincia madrileña. Nos ha llamado la atención al llegar a Tamajón que a la niebla que no nos ha dejado ver el Pico se sumaba la neblina que surgía de los campos húmedos y del asfalto de la carretera al evaporarse la humedad, aunque parecía que no hacía calor para tanto. Recuerdo con agrado las tonalidades del verde jugoso que mostraban los sembrados como estampa primaveral, en contraste con el verde brillante de los cultivos de colza, cada vez más abundantes en la Campiña, así como, en el entorno del Badiel los cultivos de  espárragos ostentan el liderazgo agrícola y dan trabajo y riqueza la zona, atrayendo una nutrida mano de obra de inmigrantes que disponen de modernísima maquinaria para preparar los espárragos con vistas a la exportación, lo que revela el alto espíritu innovador de los agricultores de esta vega del Badiel para emprender la exportación, acometida por los innovadores empresarios de Torre del Burgo para ampliar sus explotaciones. Y no solo no vimos el Ocejón por la niebla sino que nos tuvimos que conformar con ver dos jaimas árabes montadas ante la iglesia para crear ambiente medieval, pues en previsión de la avalancha de visitantes, que crece cada año, no pudimos ver más de la ferias al instalar barreras para impedir el acceso de vehículos. Pero la animación de Tamajón era evidente.


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