17/03/2017 / 13:20
Jesús de Andrés


Imagenes

Juegos de suma cero

Sin entrar en la discusión sobre las bondades y perjuicios de la energía atómica, cabe señalar algo que a menudo parece olvidarse.


La teoría de juegos consiste en la utilización de modelos matemáticos que simulan el comportamiento de personas o actores colectivos a partir de los incentivos que tienen –o no– para la acción, para hacer o dejar de hacer algo. Las ciencias sociales, en particular la economía, la usan desde hace décadas. Una de sus virtudes es que su uso permite una mejor comprensión de la conducta en el momento en que tomamos decisiones, ese en el que ponemos en la balanza los costes y los beneficios de nuestras acciones, cuando para resolver un conflicto supuestamente usamos la razón.
    Entre las múltiples categorías de juegos –de simulaciones– cabe distinguir los de suma cero, que son aquellos en los que el beneficio se produce a expensas de los otros jugadores. Un ejemplo clásico se produce en la elaboración un presupuesto público, cuyas partidas –a igual número de ingresos– están sometidas al equilibrio de pérdidas y ganancias: si se decide poner más dinero en un concepto es a costa de quitarlo de otro. Si se incrementa el gasto en educación, por ejemplo, será a cuenta de otra partida (defensa, infraestructuras…). Hay situaciones, cuando de tomar decisiones se trata, en las que no todo el mundo puede ganar, en las que al menos uno pierde tanto como otro gana.
    La decisión de construir un almacén temporal centralizado (ATC) en España, un cementerio que recoja los residuos radioactivos generados por las centrales nucleares, es motivo de polémica. El actual gobierno de Castilla-La Mancha se ha posicionado claramente en contra de que se levante en el municipio conquense de Villar de Cañas, quien se ofreció para ello. Los hechos son conocidos: el gobierno de García-Page intentó paralizar las obras en 2015 declarando espacio protegido el terreno destinado al ATC y recientemente, en enero de 2017, el Tribunal Supremo ha suspendido su decisión.
    Más allá de la preocupación por el medio ambiente (que, como el valor en la cartilla militar, se supone), los argumentos usados tienen que ver con causas identitarias que, en último término, apelan a la defensa de valores e intereses comunes. Sin entrar en la discusión sobre las bondades y perjuicios de la energía atómica, cabe señalar algo que a menudo parece olvidarse: los residuos generados hasta ahora, y los que siguen originándose cada día, están depositados en las piscinas de las centrales nucleares o en almacenes temporales individualizados (ATI), de los cuales por el momento hay dos: uno en Trillo y otro en Zorita. No vaya a ser que se olvide que esos residuos, en caso de no construirse el ATC, se quedarán en la provincia; no vaya a ser que de tanto atizar el orgullo autonómico nos olvidemos de que estamos ante un juego de suma cero en el que unos pueden ganar a costa de que otros, como siempre, pierdan.
 


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