28/12/2016 / 17:50
Redacción


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La apnea del sueño protagonizó una nueva edición de las Sesiones Generales de Enfermería

La enfermera del servicio de Neumología María Ángeles García Menéndez expuso síntomas, problemas para el diagnóstico y necesidad de tratamiento inmediato para un problema que afecta a entre el dos y el seis por ciento de la población.


El Hospital Universitario de Guadalajara acogió una nueva Sesión General de Enfermería, que versó sobre la apnea del sueño. La enfermera de Neumología María Ángeles García Menéndez centró su intervención en la importancia de identificar sus síntomas, los factores que favorecen el infradiagnóstico y la necesidad de dar pronta solución a un problema que afecta a entre el dos y el seis por ciento de la población.

 

La apnea es un problema crónico por el que la respiración se detiene durante el sueño, y que en el 26 por ciento de los afectados se presenta como un problema grave, con 30 o más interrupciones de la respiración a la hora. Además, constituye un problema de salud pública “con un alto coste” si se tiene en cuenta que quienes lo padecen presentan un alto riesgo de sufrir un accidente laboral o de tráfico.

 

Como explicaba María Ángeles García, la apnea no debe confundirse con el ronquido, ya que “no todas las personas que roncan tienen apnea y no todo el que padece apnea ronca”. En el caso del ronquido se produce una reducción del paso del aire, mientras que con la apnea se trata de una obstrucción completa del paso del aire durante al menos diez segundos.

 

Uno de sus síntomas más característicos es la excesiva somnolencia durante el día, esto es “la tendencia a dormirse en situaciones inapropiadas”. Ello se debe a que, con las interrupciones de la respiración, se pasa de un sueño profundo a un sueño liviano.

 

La apnea, subrayaba, es un problema infradiagnosticado, debido a que sus síntomas son muy comunes y a veces difíciles de diferenciar. En muchas ocasiones la somnolencia se achaca a malos hábitos de sueño, insomnio, depresión, ansiedad o el consumo de ciertos fármacos, que hacen que en ocasiones la apnea quede “enmascarada”.

 

A día de hoy, la CPAP -máquina que aumenta la presión del aire en la garganta para que las vías respiratorias no se bloqueen al inhalar- es el tratamiento a aplicar, un tratamiento que “no es curativo pero sí paliativo”, y que consigue resolver el problema.

 

Aunque la apnea puede afectar a cualquier persona, incluso niños, sí existen factores que favorecen su aparición, como la edad, la obesidad, el tabaco, el consumo de alcohol y otras drogas, además de hábitos como dormir boca arriba.

 

La más frecuente es la apnea del sueño obstructiva, que se da en un 84 por ciento de los casos y se debe a una excesiva relajación de los músculos durante el sueño, al peso del cuello que estrecha la vía aérea, a una amigdalitis o a motivos estructurales por la forma de nariz, mandíbula o cuello.

 

Otro tipo es la apnea del sueño central, que se produce cuando el cerebro deja de enviar señales a los músculos que controlan la respiración. Finalmente, puede darse una apnea mixta, que comienza por presentar una apnea central que con el tiempo se convierte en obstructiva.

 

 


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