15/04/2018 / 10:31
José María Bris/exalcalde de Guadalajara


Imagenes

Mariano Barberán, 85 años de su vuelo trasatlántico y el misterio de Cuatro Vientos

De su desaparición existen dos versiones, la de que el avión cayó en el golfo de Méjico, y la que mantiene que el accidente se produjo entre el cerro de la Guacamaya y cerro Boludo y Collar y Barberán fueron asesinados.


El 10 de junio de este año se cumple el 85º aniversario de una de las hazañas más importantes de la aviación universal, comparable e incluso superior a la que Charles Lindberg llevó a cabo en mayo de 1927 con el vuelo de Nueva York a Londres con una duración de 19 h.30 m o el que en 1932 realizó Amelia Hearhart desde Harbor Grace (Canadá) a Irlanda en 14 h y 56 m.
     En este caso se trata del vuelo que el capitán de ingenieros Mariano Barberán y Tros de Ilarduya, acompañado del teniente de caballería Joaquín Collar Serra hicieron, saliendo ese día a las 4h 40 m. del aeropuerto de Tablada (Sevilla), en un vuelo de 6.830 kms hasta Camaguey (Cuba), en el que durante 40 horas volaron sobre el Atlántico, en lo que supuso un record mundial que hoy se mantiene, de tiempo de permanencia en el aire.
     Mariano Barberán había nacido en Guadalajara, en el numero 4 de la hoy denominada Plaza de España, frente a la fachada lateral N. del Palacio del Infantado el 14 de octubre de 1895, era hijo del comandante Mariano Barberán Timoneda, profesor de la Academia Militar y de Dolores Tros de Ilarduya Burgos, siendo bautizado en la Iglesia de San Nicolás el Real de esta ciudad el 20 de noviembre de ese mismo año y cursando sus estudios de bachillerato en el Instituto Brianda de Mendoza. Su carrera militar se inició como cadete aspirante en el año 1910, ascendió a teniente en 1918, año en que se hizo observador aéreo, a capitán dos años más tarde y a piloto el año 1924, tomó parte en varias campañas de África obteniendo por su valor la Medalla Individual al Merito Militar.
     Cuando inició el vuelo a Cuba tenía 38 años de edad, Collar 27 años pero también contaba con una gran experiencia aeronáutica. Barberán era una persona de pequeña estatura 1,65 ms., delgado, serio, responsable, afable; un gran intelectual, extraordinario navegante y con gran prestigio en el mundo de la aviación, su apariencia personal le caracterizaba por un fino bigote y por las gafas redondas que solía llevar.
     El avión que pilotarían era un monomotor de 650 caballos fabricado en la Hispano-Suiza de Guadalajara, bombardero ligero BEGUET 19, con doble ala, podía alcanzar una velocidad entre 150 y 190 kms. /hora. , con dos cabinas con luz eléctrica, en la primera iría Collar y en la de atrás provisto de mapas sextante y brújula Barberán. Volarían a 1.500 ms de altura y se comunicarían a través de papelitos y de una bocina provista de tubo que iba de la una a la otra.
     Barberán había calculado el combustible a emplear, 5.395 ls. de gasolina, 3.900 ls. Irían en el bidón situado delante del piloto , que en caso de accidente podía ser vaciado y servir de flotador hasta que fueran rescatados, el resto del combustible repartido en siete recipientes colocados sobre el ala superior.
 El vuelo a Cuba se inició y desarrolló como se había previsto, no llevaban radio, se hacia a la estima y astronomía, dirigiendo la ruta Barberán y pilotando Collar. Entre las incidencias del vuelo hay que señalar que durante unas horas Collar se sintió indispuesto y tuvo que pilotar Barberán, al tiempo que fijaba la ruta , era tal la precisión de los cálculos de nuestro paisano , que con tres horas de antelación dijo que a las 30 horas de vuelo estarían sobre Santo Domingo , y así fue , lo que motivó la admiración de su compañero de aventura.
     Por fin el 11 de junio a las 21 h. 45 m. (3h 30m hora local), aterrizaban en Cuba, en Camaguey(a 490 kms de La Habana), ya que la escasa gasolina con la que llegaban les había impedido llegar a la capital cubana. En La Habana donde llegaron el día 12 estuvieron ocho días, fueron recibidos por el presidente Gerardo Machado y fueron objeto de numerosos homenajes, sobre todo de la abundante colonia española, orgullosa de sus héroes; el 20 de junio a las 5 h. 32 m salieron rumbo a Méjico, el vuelo sería de 1.700 kms y tardarían en efectuarlo unas 10 horas. En el aeropuerto de Balbuena (Méjico D.F.),desde las diez de la mañana, esperaban su llegada 60.000 personas, las autoridades mejicanas con el presidente de la nación Abelardo Rodríguez y el embajador de España Álvarez Vayo a la cabeza, el día era lluvioso, el cielo encapotado, el avión no llegaba, la gente estaba nerviosa, a las doce de la noche perdida la esperanza se abandonó el lugar, comenzó la búsqueda del aparato por aviones mejicanos y norteamericanos y mas de 30.000 personas participaron en ella durante un mes, sin encontrar ningún rastro del Cuatro Vientos, ni de sus tripulantes.
 De su desaparición existen dos versiones, la que se admitió al principio y que fue aceptada por las autoridades españolas, de que el avión había caído en el Golfo de Méjico, avalada por el hecho de que allí había aparecido el tubo de una llanta que se identificó, a pesar de su estado como perteneciente al Cuatro Vientos.
     Y la otra que se originó en el año 1941, cuando unos indios vendieron en Córdoba (Méjico) una metralleta Asara, y habían aparecido por la zona objetos que podían pertenecer a Barberán y Collar, dos pistolas marca Llama, monedas, joyas, relojes,…, incluso la sortija de Barberán, que quien la compró dijo haberla enviado a un amigo suyo comandante de policía en Sevilla.
     Teniendo gran importancia en el inicio de la investigación la carta enviada por Julián Díaz Ordaz, propietario del rancho Cataluña, en Río Sapo, estado de Oaxaca, dirigida a don Regino Hernández Llergo, director gerente de la revista “Hoy”, en la que decía conocer el paradero de los restos del avión Cuatro Vientos y lo que había sucedido con Barberán y Collar. El periódico montó una expedición al lugar de los hechos, parajes de difícil acceso en medio de la selva, inhóspitos, sin puentes, ni caminos...sin escuelas, con el peligro de la existencia de animales peligrosos sobre todos las víboras cuyas picaduras causaban muchos muertos todos los años y dentro del silencio de quienes no querían hablar, por temor a represalias del propio gobierno mejicano. Si había testimonios importantes, los que afirmaban que ese día habían oído el ruido del motor del avión que pasaba por diversos lugares del territorio mejicano, Osita, Ticul , Carmen , Villahermosa ,… , lo cual rechazaba por completo la versión de su caída en el Golfo de Méjico.
 Hubo gente como Antonio Avendaño , propietario del rancho La Paz, que afirmaba haber escuchado el ruido del Cuatro Vientos al caer al suelo, encontrándose a unos 15 kms del lugar donde se dice que se había producido el accidente, entre el cerro de La Guacamaya y cerro Boludo, en el que Barberán, afirmaban, se fracturó las piernas y Collar ensangrentado y con la ropa hecha jirones salió en busca de ayuda, encontrándose con Bonifacio Carrera, Reinaldo Palancares y sus hijos a los que ofreció dinero, pero estos en vez de ayudarles, para quedarse con todas sus pertenencias , incluso las botas tan necesarias para evitar las picaduras de serpientes, decidieron matarles, siendo Reinaldo el que dio la orden de hacerlo. Según parece asesinaron primero a Collar, unos dicen que de un tiro en la espalda, otros que a machetazos y a Barberán que se encontraba recostado por no poder estar de pie de un disparo, en cualquiera de los casos fue un crimen brutal. Continúan diciendo los testimonios que los cadáveres fueron enterrados a muy poca profundidad y el avión destrozado y arrojados los restos a una profunda sima donde después arrojaron también los restos de los militares, ya que la expedición de la revista “Hoy” encontró en la cueva de La Guacamaya restos humanos a 22 ms de profundidad.
     En el mes de marzo de 1996, el periodista Jesús Salcedo Perea y el empresario Julián Aparicio vinieron a Guadalajara. En la entrevista que mantuve con ellos en la alcaldía mantenían la versión de los asesinatos y traían un maletín lleno de unos elementos oxidados y desgastados por el tiempo que según ellos eran restos del aparato recogidos dentro de la sima. No existe certificación oficial de estos hechos, ni de que los restos humanos encontrados en la misma pertenecieran a Barberán y Collar, ya que de existir certeza de que los mismos eran de los tripulantes del Cuatro Vientos, los de Barberán los hubiéramos traído a Guadalajara para que reposasen para la eternidad en la tierra que le vio nacer, lo mismo, según conversación que mantuve con el alcalde de Figueras Joan Armanguè Ribas, hubiera pasado con los del teniente Collar. Esperamos y deseamos que el tiempo aclare el misterio del Cuatro Vientos, que ahora esta perdido en la “Niebla del silencio”, titulo del documental rodado sobre la hazaña en el año 2002.
 


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