06/04/2018 / 20:19
Antonio Yagüe


Imagenes

Pájaros de primavera

Describen poetas y escritores romanticones sus primeros lances amorosos en penumbra o bajo la luz de la luna.


Advierten los ornitólogos que el primer pájaro que canta y alegra las noches de la joven primavera es un recién llegado de un largo y peligroso viaje desde África: el ruiseñor común. Este pardo y discreto pajarillo que pasa el invierno al sur del Sahara, ya está de regreso para criar en nuestras tierras. Los machos son los primeros en recalar hasta las mismas paredes, apriscos y árboles bajos donde cada año sacan adelante a su familia.
    Para poder reproducirse necesitan defender su hogar y conquistar a una pareja. Con este irrefrenable deseo, han elaborado uno de los trinos más deliciosos e inconfundibles. Durante el día como advertencia a otros colegas de que ese territorio está ocupado. Durante la noche, para presumir de salud sexual ante las hembras y mostrarles que disponen de un espacio donde criar, seguro y con comida, a su familia. Ellas llegan un poco más tarde viajando de noche para evitar a las rapaces diurnas.  
    Describen poetas y escritores romanticones sus primeros lances amorosos en penumbra o bajo la luz de la luna. Por algo han protagonizado hermosas e increíbles leyendas y cuentos. En algunos sueños he traslacionado su encuentro al de paisanos antepasados, migrantes como ellos, en una fría estación de Francia, Madrid o Barcelona. Él había marchado de avanzadilla con su maleta de madera buscando trabajo. Una vez aposentado en alguna humilde pensión o cuartucho realquilado, llegaba ella, avisada y desconcertada ante un presente en el que solo eran ciertos sus gozosos y aplazados abrazos.
    Los cucos, como los especuladores, politicastros y otras aves de dudoso agüero, vendrán detrás, bien entrado abril, sobre seguro. Siempre parásitos, poniendo sus huevos en nidos ajenos para que los empollen  otros. Su nombre es símbolo del fraude y la rapiña,  y sinónimo de cornudo en algunas lenguas europeas.
    La leyenda dice en mi pueblo, donde nos llaman ‘cucos’ de mote, que si lo oyes cantar, ha llegado la primavera de verdad. También sostiene que oír su ‘cu-cú’ es un seguro de vida para el año. Y que si te pilla con dinero en el bolsillo, se te multiplicará. Pero el pájaro es tan escurridizo y vago que hay años que pasa hasta de cantar. Como los diputados de consensuar algo que no sean sus cienmileuristas sueldos.


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