22/04/2017 / 15:19
Antonio Yagüe


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Sequía bajo sospecha

“Si no llueve en una semana, adiós cosecha. Los cultivos están en las últimas”, asegura Fernando Sánchez, de Aldehuela de Liestos, portavoz de la plataforma.


Cuentan los veteranos del agro que no se havisto sequía igual en los últimos decenios a la que azota la comarca y las limítrofes de Zaragoza y Teruel. Lo atestiguan fuentes, navajos y pozos sin una gota de agua y el escaso caudal de ríos y lagunas. El Gallo se ha convertido en una especie de arroyo seco desde su nacimiento en Orihuela del Tremedal hasta Chera. Lleva el mismo camino que el Piedra, sin agua hasta Cimballa. El Mesa llega escuálido a Jaraba y Gallocanta es hoy una raquítica charca.
    “Si no llueve en una semana, adiós cosecha. Los cultivos están en las últimas”, asegura Fernando Sánchez, de Aldehuela de Liestos, portavoz de la plataforma ‘¿Quién seca nuestros campos?’, formada por agricultores de Zaragoza, Teruel, Guadalajara, Soria y Huesca, con el objetivo de luchar contra quienes sospechan que artificialmente impiden la lluvia sobre sus sembrados y el crecimiento de sus cosechas. Culpan a los aviones turbohélices y rompe-nubes que esporádicamente sobrevuelan sus tierras y vierten productos químicos para abortar las precipitaciones. También denuncian la existencia en tierra de potentes cañones anti-granizo “siempre enchufados” con la misma finalidad. Han llevado su denuncia ante las autoridades y proyectan llegar hasta el Congreso de los Diputados en busca de una regulación que ponga fin a lo que consideran un abuso y no una “leyenda rural”, como minusvaloran algunos.
    Nunca más real el dicho de que “nunca llueve a gusto de todos”. Entre los posibles beneficiarios de “mejor ni una gota, y sol” figuran las empresas relacionadas con el turismo y la energía solar, las productoras de lechugas, brócoli y hortalizas al aire libre que cuentan con sistemas de riego por goteo, o las compañías de seguros que quieren evitar el pago de las indemnizaciones por fuertes lluvias o granizadas. Una firma francesa ofrece bodas sin lluvia garantizada en la parte de Levante desde 100.000 euros.
    Quizás haya que volver a las rogativas y desempolvar cánticos y plegarias. Recuerdo que el maestro Francisco Vaquerizo, joven párroco emprendedor en mi pueblo en los sesenta, ofició una muy solemne en Hinojosa tras la machacona petición de los labradores. “Me voy pitando a Concha (donde residía oficialmente) antes de que me pille el chaparrón”, ironizó al abandonar la ermita con su peculiar retranca.


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