16/07/2018 / 17:03
Redacción


Imagenes

Un juego de Rol con un peculiar sistema de Cartas


Hand of Fate es uno de esos juegos que llegó a mi biblioteca cuando lo estuvieron regalando en una página web. En ningún momento me interesé por saber de qué iba hasta que, varios meses después, empecé a revisar mi biblioteca en busca de títulos que necesitasen requisitos bajos, pues me iba de viaje y quería jugar desde mi ordenador portátil.

En un primer momento pensé que se trataba de un videojuego en el que se mezclaban cartas y acción, secuencias de pausa y toma de decisiones con otras de combate en tiempo real, simulando lo que en mi infancia habría sido el juego perfecto de Yugi-Oh. Sin embargo, pese a que Hand of Fate haga girar sus partidas en torno a una baraja, se asemeja más a un juego de rol, en el que las cartas en el tablero representan acontecimientos y las de la mano representan equipamiento, bendiciones o suministros.

 

El título plantea dos modos de juego diferentes: el modo historia y el infinito. El primero de ellos se divide en 13 desafíos, que consisten en derrotar al jefe de cada uno de ellos. Las cartas que se introducen en la baraja dependerán del desafío que se desee llevar a cabo, pero la presentación de estas de manera aleatoria hace que no resulte repetitivo volver a afrontar las mismas fases. La trama principal es sencillamente una premisa para presentar los desafíos: un hombre de aspecto extraño que se hace llamar "El máster" ha fabricado esas cartas durante años y te ha retado a que luches contra las cartas y evites un destino que ha sido común a todos los valientes que lo han intentado antes que tú, con el objetivo de terminar enfrentándote a él. El argumento no es el más elaborado de la historia, pero la personalidad que derrochan las cartas a lo largo de la aventura consigue que cada una sea única.

Existen tarjetas, que son comunes a todas las aventuras, de las que se obtienen recompensas o penalizaciones en relación a la fortuna del jugador y las decisiones que se tomen, que no son fijas y una misma respuesta puede tener reacciones diferentes, consiguiendo que no nos relajemos y, al reconocer la carta, seleccionemos la opción que en otra ocasión nos haya funcionado; mientras que otras componen subtramas que se encuentran enlazadas a cartas que aparecen posteriormente (si se cumplen los requisitos adecuados). Y son precisamente estas historias secundarias las que despiertan verdadero interés a nivel argumental.

Es obvio que la mecánica "rolera" funciona y la presencia del modo infinito la explota al máximo, pues se libera del sistema de jefes y ofrece una baraja infinita, una aventura en la que puede aparecer cualquier carta y no acaba con la victoria en una batalla, sino con la derrota del jugador. El objetivo es alcanzar las puntuaciones más altas sobreviviendo el mayor número de turnos posibles, pero, curiosamente, se trata de la experiencia más inmersiva que es capaz de ofrecer el título.

Ahora que he mencionado cuando termina una partida en el modo infinito, debo explicar cómo se hace. Durante la aventura debemos gestionar el inventario, la comida y el oro, que se encuentran relacionados de manera bastante orgánica. El equipamiento facilita las secuencias de combate (hablaré de ellas un poco más adelante), la comida, de la que se consume una unidad cada vez que se lleva a cabo un desplazamiento entre cartas y en caso de carecer de ella se penalizará con vida cada movimiento; y el oro, que sirve para adquirir mejor equipamiento, comida o recuperar vida, siempre que demos con los mercaderes adecuados. Por tanto, podemos morir tanto en combate como de hambre, además de sufriendo penalizaciones por alguna carta.

 

Las mecánicas de combate son las que conceptualmente hacen destacar a Hand of Fate, pero en la práctica lo contaminan. Por un lado, al tratarse de mecánicas tan diferenciadas la experiencia se parte en dos, destruyendo la inmersión en un mundo fantástico y obligándonos a ponernos en la piel de una especie de bárbaro que comparte equipamiento y puntos de vida con nuestro personaje anterior, pero que no se siente como él. Las mecánicas os resultarán familiares si habéis jugado a juegos como Assasin´s Creed o Batman Arkham, utilizando cuatro botones para golpear, aturdir, contraatacar y rodar; eso sí, recortando la posibilidad de mover la cámara, consiguiendo que esta nos ponga en algún apuro al no mostrar a algunos enemigos en pantalla. Pese a que los combates no son especialmente desafiantes si se llevan a cabo con cautela, la imprecisión de los movimientos y los toscos controles no solo conseguirán que sintamos que hemos muerto de manera injusta, sino que impedirán que que nos veamos inmerso en la batalla.

 

Gráficamente no resulta destacable y funciona mejor el arte que presentan sus cartas que el el de sus escenas en movimiento, sin resultar atroces. La banda sonora tampoco es destacable, pues deja que brillen los comentarios de "El Máster", que nos acompañan en todo momento.

Hand of Fate es un juego que, pese a presentar una premisa interesante, brilla con tanta fuerza en una de sus mecánicas que acentúa aún más la mediocridad de la otra. Si bien es un juego con el que pasar muy buenos ratos, no es uno que me atreva a recomendar.

 

 

FICHA TÉCNICA

Modos de Juego: Un jugador

Distribuidor y desarrollador: Defiant Development

Plataformas: PlayStation 4, Xbox One, Microsoft Windows, Mac OS, GNU/Linux

Géneros: Videojuego de rol, Videojuego de cartas, Videojuego de acción


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