15/10/2010 / 00:00
Pablo Dieguez


¿Bienes y oportunidades? No, derechos y libertades


  

En este mundo en que vivimos todo depende del color del cristal con que se mira para decidir si esto está, o no, a nuestro gusto. A veces ves lo mismo, si el cristal es verde o rojo, sin embargo con el azul siempre se ve y se “mira” de forma diferente y te intenta confundir muy a menudo... En materia deportiva, por ejemplo, rozamos la gloria cada fin de semana. A parte de los Nadal, Contador, Alonso, Lorenzo, Gasol y compañía, tenemos un elenco de figuras de élite capaces de engrandecer, aun más si cabe, el deporte de nuestro país. Porque no hace falta mirar con el cristal azul para sentir “Nuestro País”. Desde Oscar Freire ganando la Paris-Tours por primera vez en la historia del ciclismo español después de 114 años, pasando por Gómez Noya reinando en una prueba más del Mundial de Triatlón, hasta la pareja formada por Herrera y Gavira, campeones de campeones de Vóley playa, demostrándolo una vez más en Tenerife. Grandes deportistas, grande el deporte español, y grande el deporte de Guadalajara. Quabit Balonmano, Dépor y Azuqueca, Azulejos Brihuega y Gestesa... Como si de un eclipse solar se tratara, noticias y lectores dejan de ver lo grande y brillante para pasar a ver un tupido y oscuro velo con “Grandes titulares” como el premio a la “fidelidad” del Partido Popular ante la fiesta nacional de Toros y de Todos y de cada uno de los españoles. ¿El mero hecho de disfrutar de la agonía de un animal es más grande mediáticamente en Guadalajara que todos esos grandes deportistas que dejan a nuestro país en la mejor posición mundial? ¿O no merece la pena engrandecer la posición del brillante deporte local? Empiezo a pensar que la evolución de la especie se ha visto truncada por la aparición de ciertos especímenes bastante menos “Sapiens” que los Homo que nos preceden en el tiempo. Empresarios taurinos e interesadas señoras y señores del Partido Popular, son los ciudadanos a quienes deseáis representar los que no están interesados en ver agonizar a los animales. Las dos últimas encuestas sobre el interés ciudadano ante este tipo de espectáculos desvelan y coinciden entre ellas en unas cifras realmente reveladoras: Su fiesta no interesa nada al 72,1% de los españoles. Eso quiere decir que tres de cada diez personas están disfrutando de esta aberración a costa de los demás. Maltratar a un perro puede ser motivo de cárcel, y sin embargo el asesinar a un toro es motivo de aplausos. Los toreros van camino de convertirse en funcionarios públicos. Si el PP no lo ha propuesto ya, lo hará. A parte del PSOE, CiU, Entesa Catalana de Progrés y PNV votaron no. Sin embargo, PP y UPN votaron sí. Evidentemente se impuso la cordura, y el no ganó al si por 129 a 117, con una abstención por parte de un senador autonómico por Navarra. Lo que a mí no me cuadra, es como puede ser que el PP defienda algo que sus votantes no quieren. Si tres de cada diez personas son “amantes” de los toros, y aproximadamente casi cinco de cada diez, en el mejor de los casos votan a las siglas populares, no es de recibo que casi la mitad de la cámara diga que los toros son fiesta nacional. Quiere decir que el PP en el senado hizo lo que a sus ricos dirigentes les dio la real gana, y no lo que los españoles quieren. Una vez más, y de nuevo sin contar con nadie. Muy en la línea del ATC, del Estatuto de autonomía, o de los trajes y las bolsas de basura. Mire Usted, el dinero de los presupuestos públicos que las administraciones destinan a pagar corridas, encierros o escuelas taurinas supone unos 47 euros por cada familia española. Traducido al ámbito nacional, quiere decir que el Estado se gasta 564 millones de euros en subvenciones otorgadas a un “mundo” que no reporta ningún beneficio social, ni económico, ni mucho menos cultural. La mayoría de los contribuyentes ignoran que parte de sus impuestos sirven para este tipo de espectáculos y que podrían destinarse a otros fines. Según los cálculos realizados por la Asociación Nacional para la Protección y el Bienestar de los Animales (Anpba), la cifra de sacrificados rondaría los 60.000. Tanto que se defiende la familia en ciertos sectores… ¿Así queremos que sea el mundo en que nuestros hijos crezcan? Pues mire, NO. Gandhi dejo una frase que recogen los libros de historia: “El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato que tiene con sus animales”. Qué gran verdad. Así, no aprobamos como sociedad civilizada. Siempre nos quedaran los diarios que de verdad informan, y no los que están a sueldo de ciertas personas. . .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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