20/02/2017 / 18:43
J. PASTRANA


Imagenes

Descubierta en Driebes la primera ciudad romana de la provincia

Un equipo multidisciplinar de investigadores ha descubierto una ciudad romana que se creía perdida, en el Cerro de la Muela, en Driebes. Según explica Emilio Gamo, director del equipo de arqueólogos que ha hecho el descubrimiento, se trataría de Caraca, un asentamiento citado en textos clásicos. “Desde hace cientos de años los investigadores habían debatido sobre su ubicación”, explica, pero ahora las técnicas de georadar y el uso de drones ha permitido localizarla en la provincia de Guadalajara.


Gamo explica que los trabajos han sido cofinanciados por el Gobierno regional, el propio Ayuntamiento y por la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara. Gamo indica que la ciudad descubierta es el primer asentamiento romano descubierto en la provincia de Guadalajara. “Se trata de una ciudad de tamaño medio” en la que se han podido localizar el foro; las termas; el cardo y el decumano, las dos calles que ordenaban urbanísticamente las ciudades; y el acueducto.

 

Una de las hipótesis que se manejan es que fuera un asentamiento situado entre las ciudad romanas que estuvieron ubicadas donde actualmente se encuentran Alcalá de Henares y Cartegano. Además, podría tener el valor añadido de tratarse de un centro en de explotación de lapis specularis, un mineral parecido al cristal que terminó siendo desplazado por el vidrio, lo que también podría haber condenado a la despoblación a este asentamiento, que probablemente tuvo sus primeros pobladores en el final de la era del bronce.  

 

En otoño del pasado año 2016 un equipo de arqueólogos dirigido por Emilio Gamo Pazos y Javier Fernández Ortea desarrolló una prospección arqueológica intensiva y geotécnica del cerro de la Virgen de la Muela, ubicado en la localidad de Driebes

Los arqueólogos eran conocedores de las posibilidades que aportaba la investigación en el lugar, puesto que en 1945, durante la construcción del canal de Estremera, fueron localizados a los pies de este cerro un tesorillo de plata, con un peso total de 13,8 Kg. distribuido en 1480 fragmentos que incluía: tortas de pesos, recipientes, lingotes, sortijas, torques, fíbulas, y monedas. El tesoro está datado a finales del siglo III a.C. y se expone actualmente en el Museo Arqueológico Nacional. Pese a la importancia de esta ocultación argéntea, su contexto arqueológico no había sido concretado y posteriormente sólo se habían realizado algunas prospecciones en las décadas de los años 80 del pasado siglo por parte de los profesores Jorge Sánchez-Lafuente y Juan Manuel Abascal.

La metodología de trabajo comenzó con la consulta de bibliografía, cartografía, fotografía histórica y de la toponimia. Los trabajos de campo, se desarrollaron en dos fases. En la primera, el equipo recogió materiales arqueológicos en la superficie y los georreferenciaron. Fundamentalmente encontraron cerámica, aunque también dieron con fragmentos de estuco que tenían restos de pinturas murales.  En la segunda fase se utilizó un georrádar 3D para llegar a una profundidad de entre 0 m y 1/1,5 metros en una superficie de 1 hectárea.  Las dos fases fueron complementarias, pues una daba sentido a la información aportada por la otra. Se esperaba un buen resultado, aunque lo obtenido con estas técnicas no invasivas superó sus expectativas.

Los resultados no pudieron ser más esclarecedores, ya que se confirmó la presencia de una ciudad romana con urbanismo propio. A través del georrádar se observan con claridad espacios públicos, incluido un foro porticado; su Cardo y Decumano, es decir, sus avenidas principales; posiblemente un macellum o mercado y unas termas además de una tupida malla de manzanas de viviendas que, además, parecen solaparse en diversas fases cronológicas de un yacimiento.

Es posible que la ermita de la Virgen de la Muela, patrona de Driebes, erigida en el siglo XVI y que aún pervive en estado ruinoso, se superponga a un antiguo templo en el centro del yacimiento. Los arqueólogos señalan que el nombre de la ciudad fue Caraca, que aparece citada en las fuentes clásicas, pero cuya ubicación era hasta el momento desconocida.

Los materiales cerámicos recuperados por los arqueólogos, permiten saber cuánto tiempo permaneció ocupado el cerro. Los restos más antiguos son del Final de la Edad de Bronce. Es decir, de los comienzos del primer milenio antes de Cristo. Posteriormente el yacimiento continuó ocupado y los carpetanos lo convirtieron en un poblado de grandes dimensiones que controlaba la fértil vega del Tajo. Tras la conquista romana, el lugar continuó habitado y llegó a convertirse en una ciudad que alcanzaría, a la vista de los recientes descubrimientos, la categoría de Municipio.

Otro elemento que ratifica la existencia de un municipio romano es la presencia de un acueducto que medía 3 km, del que los arqueólogos localizaron 112 metros de canalización de opus caementicium (el hormigón romano) conservada. El acueducto tiene idénticas características al de Segobriga, y tuvo su cabecera en el manantial de Lucos, también situado en Driebes, un nombre que deriva de latín Lucus y que significa “bosque sagrado”. La construcción de éste tipo de obras iba en consonancia con la monumentalización de las urbes con estatus municipal. Para cerrar el círculo, también fueron identificados sillares de grandes dimensiones con decoración almohadillada, pertenecientes sin lugar a dudas a edificios públicos y restos de la vía romana que uniría a ésta ciudad con Segobriga y Complutum (Alcala de Henares), la llamada vía Complutum-Carthago Nova.

Sin embargo, para terminar de confirmar las hipótesis planteadas desde un inicio y los hallazgos constatados con las nuevas tecnologías, resulta necesario dar el siguiente paso. De este modo es la intención de los arqueólogos continuar en este año los trabajos arqueológicos en el lugar con el objeto de conocer más detalles de este yacimiento excepcional para el conocimiento de la presencia romana en el interior de Hispania. Asimismo, el hallazgo de una nueva ciudad romana supone una oportunidad no sólo para el conocimiento científico, sino también para el desarrollo sociocultural y económico de la comarca de la Alcarria.

El equipo de investigadores estuvo compuesto por los doctores Jerónimo Sánchez Velasco, David Álvarez Jiménez y Saúl Martín González y los profesionales del CAI de Arqueometría y Análisis Arqueológico en colaboración con el Departamento de Física de la Tierra, Astronomía y Astrofísica I (Sección departamental de Astronomía y Geodesia), de la Facultad de Matemáticas de la UCM. Las prospecciones fueron financiadas por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, así como por el Ayuntamiento de Driebes y la Asociación de amigos del Museo de Guadalajara, destacando la amabilidad de los dueños del terreno que permitieron el desarrollo de esta investigación.

Las personas que deseen conocer más detalles acerca de este descubrimiento pueden acudir a la conferencia en la que los arqueólogos presentarán los resultados de la investigación en el Museo de Guadalajara (Palacio del Infantado) el jueves, 9 de marzo, a la 19. 30 horas.


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