17/02/2018 / 12:31
Rafael Marcos Martín


Despoblación rural


Una vergüenza para los vecinos, una irresponsabilidad de quienes nos gobiernan.
    Cada día, con más frecuencia, nos encontramos artículos de opinión, noticias, ruedas de prensa, estadísticas…etc, exponiendo circunstancias en las que se encuentran numerosos pueblos, principalmente en el medio rural, y muy especialmente en nuestra provincia, (Guadalajara), donde año tras año se va visualizando y contrastando, como se están envejeciendo y despoblando, trasladando sus calles y plazas un “silencio” incómodo junto con un halo de tristeza, melancolía y abandono que nuestros abuelos no lo consentirían y que jamás nos perdonarán; y todo esto sin que se atisbe la mínima preocupación, por quienes tienen la obligación de facilitar una acertada praxis que impida esta metástasis que nos lleva a la muerte del mundo rural, y ante la indiferencia de una sociedad urbanita la cual, en ocasiones, no sabe valorar lo que significa el patrimonio rural en todos sus aspectos, cultural, social, histórico, económico, natural, etc.
    El patrimonio rural es inmenso, el cual tenemos derecho de heredar y la obligación de administrar, respetar y proteger, porque representa una sociedad y cultura a través de elementos naturales que fueron conformados a lo largo de los tiempos que pertenecen al pueblo.
    Los que vivimos, de alguna u otra forma, en estos pequeños pueblos, (menos de 50 habitantes) nos quedamos perplejos al escuchar o leer, año tras año, a nuestros políticos hablar de la necesidad de fijar la población rural, de la recuperación del Estado de Bienestar, y del tan bien llamado Desarrollo Rural, para lo cual dicen poner a disposición millones y millones de euros.
    Sí, nos quedamos perplejos cuando lo oímos, e indignados cuando año tras año constatamos que el pueblo sigue sin cobertura radiofónica, sin señal de TV estable, sin acceso a servicios de telefonía e internet, sin vías de comunicación transitable entre pueblos limítrofes, sin urbanización de calles, sin equipamientos mínimos en consultorio médico, sin iluminación en determinadas vías, sin transportes públicos de comunicación, sin servicio de limpieza, sin conservación o mantenimiento de edificios o espacios públicos, sin posibilidad de construir una nueva vivienda porque no se efectúa un nuevo plan urbanístico, sin presupuesto para el desarrollo de actividades culturales, sociales, sin seguridad policial facilitando frecuentes robos en varias viviendas en el mismo eEtc, etc.
    Vista esta cruda realidad, ¿Cómo nos va a extrañar que nuestros pueblos se vacíen y se mueran? Y.. ¿Cómo no nos vamos a preguntar, a donde van a parar tantos millones de euros destinados para el Desarrollo Rural y el Estado de Bienestar tan publicitado por quienes dicen gobernar?, y ¿Cómo no nos vamos a indignar cuando sabemos que estos elocuentes datos son conocidos sobradamente por nuestros políticos, y no ofrecen una solución a esta lamentable situación que viven muchos pueblos de esta provincia?
    Eso sí, para organizaciones gestoras, para la capital y otras localidades no hay problema de invertir en personal, grandes eventos e inversiones, a veces no muy necesarios, mientras en estos olvidados pueblos los abuelos se mueren en soledad, los jóvenes huyen a la ciudad y los niños tienen que jugar al fútbol en un rastrojo.
    Esta evidencia nos dicta que muchos pueblos están vacíos o a punto de desaparecer, con ciudadanos resistiendo sin que nadie se acuerde de ellos, y con la falacia de los políticos hablando de la necesidad de fijar la población en el medio rural, demostrando que les importa muy poco lo que les suceda a estas personas que viven en pueblos aislados y sin servicios básicos garantizados.
    Mi última reflexión, ¿Dónde van destinados o en qué programas concretos se invierten los miles de millones destinados al Desarrollo Rural de la provincia? Seguro… que mucho se podría hacer, reconociendo el problema y afrontándolo con objetividad, imparcialidad, sensibilidad y … sin contabilizar la rentabilidad de los votos.


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