11/01/2018 / 14:01
B. Pariente


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El alcalde dice que ordenó el desalojo "de cara a salvaguardar la seguridad de las personas"

Atendiendo a los informes de los técnicos, que habían detectado un riesgo para los vecinos tras una rápida progresión en la "patología" del edificio.


El alcalde de Guadalajara, Antonio Román, ofreció explicaciones este jueves a los medios de comunicación acerca de lo sucedido anoche en los edificios de la calle Laguna Colmada, número 1.

En la tarde noche de ayer se recibió una llamada al servicio de Bomberos por parte de una vecina indicando que se habían caído azulejos de la pared al suelo, explicaba. “Los bomberos fueron a hacer la inspección y el sargento de guardia consideró con buen criterio que debía ser valorado por el oficial jefe, que fue cuando ya me llamaron y envié también al arquitecto municipal y nos personamos la concejala de seguridad, el concejal de Urbanismo y yo mismo para ver la situación”.

“En una primera inspección por parte del arquitecto municipal y el oficial jefe de bomberos detectan que hay unas grietas de tamaño importante que han progresado de manera rápida en los últimos días”, narra el alcalde. El día 31 de diciembre se produjo una llamada en la que ya acudieron los bomberos y colocaron testigos. Estos testigos se habían roto, lo que delataba que estaba progresando la patología que pudiera tener el edificio.

 

“Al ver esta situación, al tratarse de viviendas públicas, de titularidad de Gicaman, dependientes del Gobierno de Castilla-La Mancha, me puse en contacto con el delegado de la Junta de Comunidades y con el director provincial de la Consejería de Fomento para que, aunque la decisión debía ser una decisión que compete al Ayutnamiento, también fuese valorada por propios técnicos de la Junta de Comunidades”, continúa.

 

Al inspeccionar, de manera conjunta el edificio, por parte del arquitecto municipal y los arquitectos de la Comunidad Autónoma “se determinó que existía un riesgo potencial para las personas en vistas de la progresión de lo que estaba sucediendo en el edificio. No podían llegar a un diagnóstico de lo que estaba pasando pero sí que se estaba produciendo un desplazamiento del edificio”. Se veía en puertas que ya no podían cerrarse, aumento de grietas o nuevas, ruidos en la estructura, etc.

 

"De cara a salvaguardar la seguridad de las personas ordené el desalojo del edificio”, argumenta Román.  Fue entonces cuando se ofrecieron varias opciones de realojo en pensiones y hoteles de la ciudad a 36 personas, 20 de ellos menores de edad.

El resto de familias se alojaron en viviendas de familiares.

 

En estos momentos los técnicos de Gicaman están realizando estudios de la situación del edificio. “Cuando los informes de los técnicos municipales me indiquen que no existe riesgo para las personas podrá cambiar la situación”, agregó Román. Por otra parte, el alcalde apostilló que “la recogida de aguas fecales en el interior de la parcela estaba totalmente obstruida”. Por este motivo, “le encargamos al ingeniero público de aguas la revisión de la red en la parte de fuera y comprobó que estaba intacta y que el problema se sitúa en el interior de la parcela”.


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