07/09/2018 / 12:08
Jesús de Andrés


Imagenes

El campus

 Este nuevo paso ha traído consigo una catarata de reproches, críticas y reprimendas por ambas partes, que se añaden al historial de agravios en torno al hospital, sus accesos o cualquier otra cuestión gestionada antes o ahora por los rivales.


Después de varios años dándole vueltas al asunto, parece ser que por fin las distintas administraciones implicadas van a aprobar el convenio que permitirá la compra de los terrenos en los que se ubicará el nuevo campus de la Universidad de Alcalá en Guadalajara. De momento ya lo ha firmado la Junta, quien se hará cargo del 20 por ciento del coste total, que asciende a casi 10 millones de euros. El Ayuntamiento, por su parte, se hará cargo del otro 80 por ciento, los casi 8 millones restantes. Como ya sabrán, al igual que en ocasiones anteriores este nuevo paso ha traído consigo una catarata de reproches, críticas y reprimendas por ambas partes, que se añaden al historial de agravios en torno al hospital, sus accesos o cualquier otra cuestión gestionada antes o ahora por los rivales.

Convendría, no obstante, no dejarse llevar por los cantos de sirena de los respectivos portavoces y mirar más allá para entender qué supone el gasto en educación superior que realiza el ente autonómico en nuestra provincia, al margen de quién gobierne. Guadalajara es la única provincia cuya gestión universitaria está en otra comunidad autónoma, por conseguir en su día –por fortuna– su adscripción a Madrid, de ahí que quedara fuera cuando se creó la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), allá por 1985. Hubiera sido absurdo, como lo fueron tantas cosas, desvincularnos de una de las grandes universidades españolas, la de Alcalá, para pasar a formar parte de una universidad localista y terminar yendo a examinarnos de selectividad o a estudiar a Ciudad Real o a Albacete, por ejemplo.

Sin embargo, lo que fue una ventaja al tenerse en cuenta un criterio administrativo racional (la cercanía de los servicios) se convirtió desde el primer momento en un claro perjuicio a la inversión que nuestra provincia ha recibido en materia educativa universitaria. Mientras que la UCLM construyó cuatro campus en las otras capitales, además de en Talavera y Almadén, aquí costó Dios y ayuda levantar un modesto edificio en la calle Cifuentes. Mientras que año tras año, gobierne quien gobierne, insisto, la UCLM recibe una importante aportación directa, que en 2018 alcanzó los 140 millones de euros (a repartir entre las cuatro provincias manchegas), aquí se saca pecho por haber gastado dos millones en el futuro campus alcarreño. Mientras que la Junta acaba de anunciar un acuerdo de financiación de la UCLM por valor de 689 para los próximos cuatro años, aquí la Universidad de Alcalá consiguió tras no poca presión un contrato programa por 43 millones para ese mismo periodo. Decía Plauto, por boca de uno de sus personajes, que la paciencia es el mejor remedio para todos los problemas. Paciencia, ha quedado claro, sobra. Lo que hace falta es dejar de lado lealtades partidistas, echar cuentas y dar solución a este entuerto.


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