26/09/2010 / 01:17
Carlos Carnicero


El golpe como tecnología


Hace falta un libro esencial para acabar con la torpeza con que muchos medios de comunicación crean opinión pública sobre los golpes de estado, asonadas, pronunciamientos o injerencias del poder militar en el poder civil.

El ejército es la manifestación del poder armado que la sociedad transfiere para su protección. La evolución de la naturaleza militar es consustancial con la realidad democrática de las sociedades. En los países democráticos la estabilidad primigenia se fundamenta en el sometimiento incondicional del ejército a la Constitución y al poder civil..

   Pero no ha dejado de ocurrir todavía en las sociedades que no están asentadas en su estado de derecho y en su democracia que los militares sigan intentando controlar la sociedad mediante la coacción o con la fuerza y la crueldad de los golpes de estado sangrientos.

En el año 2002, cuando el gobierno constitucional de Hugo Chávez sufrió un golpe de estado que estuvo a punto de costarle la vida, el gobierno de Aznar avanzó en la dirección de reconocer a los golpistas encabezados en la sombra por un grupo de empresarios insatisfechos. Hubo medios de comunicación prestigiosos -que prefiero no nombrar- que se apresuraron a mostrar una satisfacción controlada por la presumible, entonces, desaparición de un político que no cumplía las normas del euronarcisismo -termino acuñado por mi para definir la pretensión occidental y fundamentalmente europea de que todo se juzgue bajo nuestro prisma- que empezaron a señalar los déficit de Hugo Chavez como una explicación del golpe.

   Ocurrió en el golpe de estado de Honduras, y la tragedia es que la comunidad internacional aceptara, en parte, una solución al margen del reponer al presidente depuesto.

   Antes de ayer se intentó acabar con el orden constitucional en Ecuador. Y enseguida han salido medios de comunicación señalando que el país está dividido y existe descontento con Rafael Correa.

   Por eso es imprescindible escribir el libro que aventuraba al principio del artículo: una reproducción de los bandos y proclamas de todos los pronunciamientos militares desde el siglo XIX: en ellos se verá que los traidores siempre invocan el descontento, el desorden y la necesidad de estabilidad para intervenir. Y quien coincide en señalar esas causas, está colaborando voluntariamente o inconscientemente en justificar los golpes. La democracia es confrontación pacifica y siempre habrá descontentos.


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