14/09/2018 / 13:40
S.Lafuente


Imagenes

Nueva gloria para Ventura en Las Cruces

El rejoneador abrió la puerta grande en la primera de feria


No despegó la tarde con buen pie. El homenaje programado para Manuel Vidrié no pudo contar con la presencia del protagonista.  Un problema de salud surgido en las horas previas le impidió estar presente y amigos de la familia se encargaron de recoger la placa a manos de la terna de jinetes. La corrida de Terrón no brindó el juego esperado. Parada, rajada y aquerenciada, en líneas generales, levantó en su juego la sospecha condicionada del encierro matinal. No fueron éstos condicionantes para un Ventura arrebatador, que se apuntó el mérito de inventarse dos faenas rompedoras y levantar el pulso de una tarde plana. Para él la loa por desafiar las contrariedades a base de actitud y superación hasta cortar tres orejas y fulminar su propia marca de puertas grandes en Las Cruces. La explosión que consiguió en los tendidos con el que hizo quinto le sirvió su octava puerta de la gloria en esta plaza.

 

Primera puerta grande

Con el escurrido segundo, pronto lució Ventura a lomos de Nazarí en banderillas. El galope de costado recorrió medio anillo y el colofón de la farpa puso la guinda. El pulso a la hora de conducir las embestidas resultó una lección de toreo a caballo. Encendió el ánimo de las peñas a base de cabriolas y la noria de cortas resultó muy jaleada. Tan sólo los pinchazos y el desacierto del puntillero dosificaron el premio con una oreja. En los medios se emplazó el toro que hizo quinto y Ventura hubo de provocarlo en los primeros compases. La técnica fue fundamental hasta afianzarlo y encelarlo en la grupa. Con Lambrusco y Bronce brilló especialmente. La batida al quiebro y los terrenos comprometidos elevaron la emoción. Espectáculo y vibración a partes iguales con alardes, corvetas, domas de alta escuela y el imán de unas cabalgaduras que magnetizó al toro y a un público enfervorizado. Tras un pinchazo, dejó un rejón que hizo rodar al toro sin puntilla y la pañolada, en medio del delirio, no se hizo esperar.

Un trofeo sumó Galán en su segundo merced a una faena para aficionados. Limpia y pulcra en la búsqueda de la pureza como preparación de las suertes. Muy de frente atacó a su primero con el que destacó sobre Amuleto y Titán. De vacío se marchó la francesa Lea Vicens, a la que los aceros le impidieron redondear sendas actuaciones. Su progresión es evidente, aún cuando ciertos desajustes y desaciertos introdujeron intermitencias en la tensión de sus faenas. Gustó su monta y apostura. Las querencias de su primero complicaron la hora de la muerte y el pinchazo a su segundo disolvió las opciones. Cabizbaja puso pie a tierra, mientras los hombros de los costaleros esperaban a Ventura. Cruz y  cara del toreo.


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