20/05/2018 / 13:55
Eduardo Díaz


Imagenes

Una figura muy querida en Guadalajara, el sereno

Uno de los serenos era pagado por los comerciantes de la Calle Mayor y se ocupaba de vigilar la seguridad de los establecimientos.


En el rincón de esta semana vamos a recordar a los antiguos serenos municipales que desaparecieron en el año 1974. La creación del Sereno Municipal data del año1831, siendo alcalde Juan José Orue. Se crearon seis plazas, siéndoles encomendadas principalmente las funciones de mantener la normalidad entre vecinos por la noche, la apertura de los portales de las viviendas del centro de la ciudad y el mantenimiento del alumbrado publico.
    Fue a finales del año 1889 cuando se decidió aumentar los sueldos de los serenos, a cambio de ampliar sus funciones, entre las que se destacaba la asistencia médica a los enfermos, el reparto de las hojas de empadronamiento y el  mantenimiento de las farolas del alumbrado. La importancia del sereno municipal  fue a partir del año 1940 cuando se le consideró como guardia municipal nocturno y se le equipó con un uniforme provisto de capote, gorra, porra y pistola. El horario de los serenos de esa época era de diez de la noche hasta las seis de la madrugada y su plantilla se componía de ocho personas. Uno de los serenos era pagado por los comerciantes de la Calle Mayor y se ocupaba de vigilar la seguridad de los establecimientos e igualmente portaba en su cinturón las llaves de los comercios para actuar en caso de observar alguna incidencia en el interior de los mismos. Asimismo existía el sereno de los portales del centro de la ciudad, ya que sus llaves eran muy grandes e incomodas para sus inquilinos. Las portaba en un manojo y era reclamado por los vecinos de la siguiente manera: El usuario gritaba, “ Serenoooo” y a la vez el sereno respondía, “Vaaaa”. El resto de los serenos se hacían cargo de los distintos barrios de Guadalajara y entre sus misiones se encontraban las de acompañar a médicos y comadronas a los domicilios en donde se les reclamaba su servicio, para guiarles y velar por su seguridad. Igualmente realizaban misiones de seguridad para mantener el orden, el silencio nocturno, evitar las peleas callejeras y las voces.
    El mercado de abastos municipal también era controlado por los serenos, ya que parte de la mercancía que se vendía durante la apertura de los comercios, sobre todo los productos agrícolas, se depositaban en el patio exterior del recinto municipal.
    Con el paso del tiempo y cercana la década de los años 70, la figura del sereno municipal fue extinguiéndose, por lo que sus integrantes fueron adaptados a otros servicios municipales.
    La figura del sereno fue desapareciendo igualmente en el resto de las ciudades  de España y siempre quedarán en el recuerdo frases muy conocidas relacionadas con este oficio, como las de: “Las Doce y Sereno”, que hacía relación al estado en el que se encontraba el tiempo meteorológicamente u otras más despectivas como: “ Tomar por el pito del sereno”, que hacia referencia, al poco caso que hacían algunos ciudadanos a sus indicaciones.
 


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