Absueltos los tres acusados por parodiar la cacería del Rey
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
Los humoristas gráficos Josetxu Rodríguez y Javier Ripa, y el articulista Nicola Lococo fueron hoy absueltos en curioso juicio de los delitos de injurias graves a la Corona por la publicación en octubre de 2006 de un fotomontaje y un artículo en un sumplemento humorístico de los diarios Deia y Gara.
El juez central de lo Penal de la Audiencia Nacional, José María Vázquez Honrubia, admite en su sentencia que por muy poco no se ha traspasado la línea de la libertad de expresión, pero que existen dudas razonables para entender que los acusados incurrieron en un delito de injurias a la Corona y, por existir esa duda, quedan absueltos.En el fotomontaje aparecía una imagen del Rey junto a un oso muerto apoyado en un barril de licor con la leyenda Bodegas Caza Lla, para sentirse como un Rey, acompañada de un rótulo en el que podía leerse: Estaba Cocido. Mitrofan era un oso de feria, le metieron en una jaula y lo pusieron a tiro del Rey tras emborracharlo con vodka y miel. ¿Lo harían para que estuviera en igualdad de condiciones?. En cuanto al artículo firmado por Lococo, Las tribulaciones del oso Yogi, incluía expresiones como soberano irresponsable y advertía de que era mejor esconder los osos de peluche de Froilán, para que el Rey no la emprendiera a tiros.
Jamás quise dar a entender que el Rey era alcohólico, sólo pido por favor que dejen de matar osos porque estamos en peligro. De este modo contestó Lococo al fiscal en una declaración curiosa, en la que el acusado aseguró que paseando ayer por un monte de Cantabria dos osos salieron a darle apoyo moral para el juicio porque hay una conexión espiritual entre los osos humanos y los del zoo. No hablaba yo, hablaba el oso yogui, yo no quiero que maten a los borbones ni que cuelguen a los monárquicos, añadió este escritor y filósofo de 40 años que se definió como neokantiano, republicano, conservador en lo moral y de la escuela de Sócrates. En ese sentido, dijo que el termino mequetrefe que empleó para referirse al padre del Rey, era el lenguaje del oso yogui, que es muy enriquecedor y que tenía un espíritu añejo; sobre soberano irresponsable señaló que era para denunciar las lagunas de la Constitución y que el monarca debería tener un comportamiento más ejemplar y someterse a la ley porque es reincidente, ya mató otro oso en Rumania; y sobre el término cuchipanda hacia los nietos del Rey, afirmó que es un término de cariño, como si digo cuchifritín o pocholo, yo a Froilán le tengo cierto aprecio y a su madre también, agregó.
LA CAZA DEL OSO
Durante su intervención, el acusado llegó incluso a sacar de una cartera de mano varios libros para hablar de Carlomagno, los Merovingios y para explicar cómo las monarquías europeas habían contribuido a sustituir la figura del oso por la del León como el rey de la fauna. No es casualidad que los borbones se dediquen a cazar osos, sentenció el acusado. Bueno vale ya, que parece usted un vendedor de libros, le espetó el juez arrancando las risas de los presentes. Lococo, quien aseguró que no conocía a los otros dos acusados antes de ser procesados explicó que usa el humor como herramienta para la crítica social.
Por su parte, el fiscal Pedro Rubira, en su turno de exposiciones finales parafraseó a Shakespeare -¿Es que al Rey, si le pinchan, no sangra?- para defender que los acusados habían sobrepasado los límites de la libertad de expresión para incurrir en un exceso y basó su petición de 10.800 euros de multa para cada uno en que las injurias zafias, soeces y vulgares iban dirigidas contra la persona del Rey y su familia. ¿A que hombre normal le gusta que le llamen borracho?, remachó. Lococo no tuvo menos que replicar con otra cita del autor inglés -Algo huele a podrido en Dinamarca- aludir a Quevedo, encarcelado en el Siglo de Oro y a Galdós y finalizar con los versos de Calderón: Hay misero de mí/ qué delito he cometido.
Jamás quise dar a entender que el Rey era alcohólico, sólo pido por favor que dejen de matar osos porque estamos en peligro. De este modo contestó Lococo al fiscal en una declaración curiosa, en la que el acusado aseguró que paseando ayer por un monte de Cantabria dos osos salieron a darle apoyo moral para el juicio porque hay una conexión espiritual entre los osos humanos y los del zoo. No hablaba yo, hablaba el oso yogui, yo no quiero que maten a los borbones ni que cuelguen a los monárquicos, añadió este escritor y filósofo de 40 años que se definió como neokantiano, republicano, conservador en lo moral y de la escuela de Sócrates. En ese sentido, dijo que el termino mequetrefe que empleó para referirse al padre del Rey, era el lenguaje del oso yogui, que es muy enriquecedor y que tenía un espíritu añejo; sobre soberano irresponsable señaló que era para denunciar las lagunas de la Constitución y que el monarca debería tener un comportamiento más ejemplar y someterse a la ley porque es reincidente, ya mató otro oso en Rumania; y sobre el término cuchipanda hacia los nietos del Rey, afirmó que es un término de cariño, como si digo cuchifritín o pocholo, yo a Froilán le tengo cierto aprecio y a su madre también, agregó.
LA CAZA DEL OSO
Durante su intervención, el acusado llegó incluso a sacar de una cartera de mano varios libros para hablar de Carlomagno, los Merovingios y para explicar cómo las monarquías europeas habían contribuido a sustituir la figura del oso por la del León como el rey de la fauna. No es casualidad que los borbones se dediquen a cazar osos, sentenció el acusado. Bueno vale ya, que parece usted un vendedor de libros, le espetó el juez arrancando las risas de los presentes. Lococo, quien aseguró que no conocía a los otros dos acusados antes de ser procesados explicó que usa el humor como herramienta para la crítica social.
Por su parte, el fiscal Pedro Rubira, en su turno de exposiciones finales parafraseó a Shakespeare -¿Es que al Rey, si le pinchan, no sangra?- para defender que los acusados habían sobrepasado los límites de la libertad de expresión para incurrir en un exceso y basó su petición de 10.800 euros de multa para cada uno en que las injurias zafias, soeces y vulgares iban dirigidas contra la persona del Rey y su familia. ¿A que hombre normal le gusta que le llamen borracho?, remachó. Lococo no tuvo menos que replicar con otra cita del autor inglés -Algo huele a podrido en Dinamarca- aludir a Quevedo, encarcelado en el Siglo de Oro y a Galdós y finalizar con los versos de Calderón: Hay misero de mí/ qué delito he cometido.