Cuando el incendio deja de ocupar titulares comienza la parte más difícil. La de quienes siguen allí.
Tras ocho días de angustia llega el momento de la reflexión. La emergencia comienza a remitir y cuanto antes se afronte la reparación de daños, mejor.
Jugará España una nueva final del mundial dieciséis años después. Con profesionalidad y desparpajo a partes iguales, tal como entonces, de forma casi natural. Los jugadores de la selección española apenas eran unos niños de seis, ocho o diez años cuando Casillas levantó la copa.
El 15 de julio de 1939, hace 87 años, salió a la calle el número 1 de Nueva Alcarria. Desde entonces no ha faltado en ninguna ocasión a su cita semanal con los lectores, desde 1992 bisemanal con el periódico de los lunes.
¡Vaya temita que hemos elegido hoy! Antes de entrar en harina, conviene aclarar alguna cuestión, porque, claro, los mitos forman también parte del folklore, y yo no soy quién para amputar el contenido del mismo, ni tengo ninguna intención de hacerlo.
Antiguamente ante la llegada de la época veraniega, uno de los lugares más frecuentados por las gentes de Guadalajara era la playa del río Henares junto al puente árabe.
Una de las herramientas para potenciar el turismo de interior es la creación de las figuras de municipios turísticos. En 2024 se creó una red regional con dos localidades. Ahora se incorporan 11 municipios y de ellos 6 son de Guadalajara.
José Luis Osés Lacalle nació en la localidad navarra de Estella en 1953 y terminó conquistando el corazón de los guadalajareños.
En la Guadalajara de principios del siglo XX existían cuatro lavaderos públicos: Santa Ana en la zona cercana a la Puerta de Bejanque, San Roque que recogía las aguas procedentes del paraje del Sotillo, el de la barriada del Alamín y por último la Guarrina, encima del santuario de la Virgen de la Antigua.
En tiempos pasados, junto a la antigua iglesia de San Gil desembocaban numerosos callejones. Igualmente en esta zona había mucha actividad comercial ya que en el interior del templo se celebraban los Consejos Municipales Medievales y las juntas de aportellados del Común de Ciudad y Tierra de Guadalajara.
Muchos ignoran que los romanos y durante el Medievo contaban el tiempo por momentos. No era tan breve. Cada momento de entonces, también trascendental, romántico, apasionado, estelar, glorioso o inolvidable, equivaldría a 90 segundos. Una hora de hoy tendría 40 momentos.
El 29 de septiembre de 1916 en una vivienda de la calle Mayor Baja, hoy llamada Miguel Fluiters, nacía Antonio Buero Vallejo. Sus padres eran Francisco Buero, profesor militar de la academia de ingenieros de Guadalajara, y Mari Cruz Vallejo, natural de Taracena.
Es un despropósito completo la manera de atajar el gran problema de los incendios en España, uno y otro año.
A mi juicio se trata de uno de los trabajos más completos y sólidos que se han realizado sobre el notorio, decisivo e, incluso, drástico cambio que vivió el urbanismo en la capital alcarreña en el primer tercio del siglo XX.
Hoy os traigo una receta que es más vistosa que complicada: un Poke Bowl casero súper fresquito, ideal para estos días de calor.
La tragedia del último fuego de la Sierra nos ha sumido en una situación de “luto en el corazón”, que nos recuerda ciertos ritos tradicionales de nuestra tierra.
El miércoles, día de las dos noches, será una fiesta dentro de la plaga de festejos que llenan nuestros pueblos. Y un púlpito televisivo en esta privilegiada tierra para que jerifaltes mediocres rentabilicen el mayor acontecimiento celestial del cielo. Como cuando el Caudillo.
Mientras contemplaba las llamas desde la distancia no podía dejar de pensar en los animales que las contemplaban desde dentro. Confusos, buscando un salida sin comprender de emergencias.
En un mundo con crisis migratorias como la vivida estos días en Ceuta, incendios, polarización política- que no ciudadana- y condiciones climatológicas cada vez más extremas para sufrimiento de la población y deterioro de la naturaleza, disfrutemos al menos de este 12 de agosto.
He cruzado varias veces la frontera con Marruecos. Lo hice a comienzos de los noventa, en autobús desde Ceuta por el Tarajal, o a finales de esa misma década, caminando desde Melilla por el paso de Beni Enzar.
El mal viene de lejos. Ya en 2011 un 86% de opositores a una plaza oficial de maestro en Madrid fueron cateados en un test con preguntas de nivel de alumnos de 12 años.
Estamos pasando días de congoja, frustración, rabia, enfado por ver arder nuestro patrimonio natural.
Se eleva la luna, rojiza, sobre el río Duero, desde el mirador de San Cipriano, en la milla románica zamorana. Asoma la última luna llena de julio, sonrosada en su orto, más brillante de lo normal tras ascender, llenando de luz la noche que conduce al Mediterráneo.
Los economistas, por deformación profesional, solemos cuantificar y medir todo lo que está a nuestro alrededor para conseguir una valoración lo más objetiva y técnica posible del mundo que nos rodea.
Me lo advirtió en la tarde del martes mi amigo Pablo Alcocer tras consultar el ‘Google Maps’: “la Sierra de Aragoncillo ha desaparecido”. No daba crédito al mapa espacial con la mancha creciente del pavoroso “incendio de Selas”, como pasará a la macabra historia de los fuegos que asolan España.
Dos realidades muy distintas han protagonizado el interés informativo de estos últimos días.
Sobrecoge la tragedia, ver arder la Sierra, cómo el fuego destruye vida y arrasa el paisaje devorando montes y pinares. Ahoga la congoja por las personas, los animales y las casas. Se cumplían 21 años del otro incendio, el de los pinares del Ducado.