Albalate pone punto y final a unas fiestas de la Santa Cruz marcadas por el buen tiempo
07/10/2011 - 11:58
En las fiestas de honor a la Santa Cruz que siempre se celebran el 27 de septiembre, el tiempo pocas veces ha acompañado, por no decir ninguna. Raro es el año que no hay un día de lluvia, o frío, aunque el veranillo de San Miguel nos regale unos días de sol. Algo inédito ha ocurrido este año, pues hemos gozado de un tiempo auténticamente veraniego, días de sol radiante y noches cálidas, durante los días que han durado las fiestas.
Con todo ello, el martes 27 fue el día grande en Albalate de Zorita, pues cada nuevo año se conmemora la aparición de la Santa Cruz. Por la mañana se celebró la misa mayor, con la iglesia vestida de fiesta y engalanada con sus mejores galas, sacerdotes con casullas rojas (signo de festividad), monaguillos con trajes nuevos y centros de flores adornan el altar mayor. Ésta fue concelebrada con cuatro sacerdotes y un diácono y oficiada por José Félix Bricio. A pesar de ser un día laborable, la asistencia de los lugareños fue masiva.
Por la tarde, la imagen en procesión recorrió las calles del pueblo. Una vez terminada la misma, unas 530 personas aproximadamente se acercaron a besar la cruz.
La fiesta de los toros
Durante los días 29 y 30 de septiembre se llevaron a cabo los festejos taurinos, que afortunadamente transcurrieron sin incidentes graves. En los tres encierros celebrados hubo un herido por asta de toro que fue atendido en la enfermería de la plaza. Los novillos que recorrieron las calles dieron buen juego, los astados grandes y de buena presencia protagonizaron emocionantes carreras. Hubo el suficiente espectáculo para mantener tanto a los corredores como a las cientos de personas que los presenciaban desde el vallado atentos hasta el último momento.
Por su parte, la corrida de rejones fue lidiada por Mario Pérez Langa y Rubén Sánchez. Pérez, joven rejoneador zaragozano de 19 años que cuenta con buenas maneras, clase, estilo y elegancia, promesa del toreo a caballo, transmitió al público emoción, poniendo toda la carne en el asador en el tercio de banderillas, clavando muy ajustado y adornándose con vistosas piruetas en la cara del toro. Un par al quiebro hizo conectar aún más con la gente, pues con buen dominio y agilidad clavó en el morrillo un buen par de banderillas al violín, pero el fallo con el rejón de muerte en los dos toros, le dejo sin trofeos.
El rejoneador toledano Rubén Sánchez logró dos orejas y el rabo en el tercer novillo de la tarde, después de una actuación bullidora. Logró buenos momentos en banderillas, hubo un quiebro fantástico a lomos de un galán caballo bayo con el que demostró una gran doma el jinete, y una extraordinaria valentía el caballo, dejándose llevar mucho a los pitones y dando siempre la cara al toro, elegancia en su faena que remató con un certero rejón de muerte, cortando así los trofeos.
Como fin de fiestas se celebró la tradicional comida en el parque de la Vega, a la que pudo asistir todo el que lo desee a comer carne y Patagonia de mariscos. Tanto la comida como la sobremesa transcurrieron en perfecta armonía. La guinda la puso el concurso del Grand Prix entre las peñas, que hizo reír y pasar una agradable tarde a todos los asistentes, aunque desafortunadamente hubo dos heridos, Marcos Magallares y Julián Camarero. Este último, tras ser pisoteado en la cabeza por la vaquilla, tuvo que ser atendido en el quirófano de la plaza y trasladado al hospital.
Las fiestas transcurrieron con grandes emociones, colaboración y sin incidentes. Por ello, el Ayuntamiento quiere agradecer a todo el personal que colaboró para que estos días estuviera todo a punto y controlado en cada momento.