09/09/2017 / 14:58
Redacción


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Almonacid vive el día grande de su fiesta patronal en honor a la Virgen de la Luz

Ayer viernes, con misa, engalanada por la Rondalla de Almonacid, procesión vespertina por las calles de la villa y castillo de fuegos artificiales.


Almonacid de Zorita vivió ayer el día grande de sus fiestas patronales en honor a la patrona de villa alcarreña, Nuestra Señora la Virgen de la Luz. Como explicaba ayer uno de los cuatro hermanos mayores de la Cofradía en 2017, Sergio Pérez Alcocer, portador del cetro de la institución que precedía la procesión, “se siente mucho orgullo y una gran emoción con el honor de ser hermano mayor”. El almorcileño confesaba que “le tengo un respeto enorme y mucha fe a la Virgen. Le pido cosas, y me ayuda. Aunque estés en la otra punta del mundo, la tienes siempre presente”, añadía. Maria del Mar Ruiz, otra de las hermanas mayores, confesaba que “le tengo una devoción enorme, y unos sentimientos inmensos hacia ella, me ilumina espiritualmente. Por eso, estamos deseando que llegue el día ocho de septiembre, y procuramos no fallarle nunca, como ella no lo hace con nosotros”.

 

Ayer viernes, a partir de las diez de la mañana, y para complacer a todos los devotos de la señora, incluidos los que ya no tienen fuerzas para seguir la procesión, pero que no han perdido su fe en ella, a partir de las diez de la mañana, Javier García Toledano, párroco nacido en Almonacid, celebró misa menor en la Iglesia de Santo Domingo de Silos. Posteriormente, a las doce de la mañana, y musicalmente engalanada por la Rondalla de Almonacid, tenía lugar la misa mayor, en el que es uno de sus recitales más bonitos y sentidos del año.  A su término, los almorcileños compartieron un musical aperitivo, acompañados en este caso por las notas, siempre elegantes y magníficamente interpretadas, de la Banda de Música de Pastrana. Ese aperitivo es el momento de encuentro entre los hijos del pueblo, que crecieron juntos pero que no se ven desde largo tiempo. Recuerdos y nostalgia, y alegría y optimismo, a partes iguales en las conversaciones. Además, siempre el recuerdo para los que ya no están.

 

A partir de las ocho de la tarde, el pueblo de Almonacid se concentraba en el entorno de la calle Natalio Gumiel para sacar en procesión la imagen de la Virgen de la Luz. En la ermita, impecable, llena de flores, como se habían encargado de que estuviera los cofrades de la Hermandad de la Virgen de la Luz, de la que es presidenta desde hace más treinta años, Rafalea Castuera,  esperaba alfombrada de flores la reproducción de la imagen de Nuestra Señora de la Luz. La original reposa en el altar mayor de la Ermita, bellísima e iluminada como corresponde. Tal es la devoción de los almorcileños por la Virgen, que la costumbre es que, recién nacidos sus familiares los hagan hermanos. Todos llevan distintivo y escapulario, que lucen con orgullo este día. 

Empujada por los fieles, la Virgen de la Luz iniciaba su recorrido por las calles de la villa. Desde Natalio Gumiel, donde está la ermita, siguió por Luis Fernández de Heredia, Plaza de la Iglesia y calle de Cervantes, para, rozando la Plaza del Ayuntamiento, subir por la Avenida de los Caídos y entrar por el callejón que la une con la Plaza del Coso. La carroza bordeó su perímetro para seguir después por las calles del Gobernador y del Conde de Saceda, regresando así al punto de partida. La procesión la encabezó en todo momento Sergio Pérez Alcocer.

Fueron muchos fieles, de todas las edades, los que arrimaron el hombro para que la patrona de Almonacid paseara por las calles de la villa, en su carroza. El silencio, solemne, era solo interrumpido por el estallido de los cohetes, que se elevaban hasta lo alto de La Alcarria lanzados por Manuel Toledano desde la Torre del Reloj, y por los vítores sucesivos a la patrona de Almonacid que les salían del alma a los almorcileños. De nuevo la Banda de Música de Pastrana, engalanaba el recorrido con su excelente repertorio de marchas procesionales.  De vuelta en la Ermita, los fieles introducían la carroza de la Señora en su morada habitual. 

 

Para terminar la procesión,  los almorcileños cantaron solemnemente  el himno a la Virgen: “Madre de la Luz Divina nunca podremos olvidar que siempre nos iluminas como un lucero de este altar”. Después, cientos de almorcileños se fotografiaron junto a su patrona. Acompañando a la Corporación Municipal, que presidía la alcaldesa de Almonacid, Elena Gordon, estuvieron, entre otras personalidades, el alcalde de Valdeconcha, José Antonio de La Fuente; José Carlos Tamayo, presidente de FELAN. Por la noche, la pólvora voló sobre lo alto de La Alcarria, visible desde muchos kilómetros,  para cerrar brillantemente el día de la Virgen de la Luz. 

 


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