Ana Guarinos disfrutó de las águedas como alcaldesa de honor
04/02/2012 - 19:02
Espinosa de Henares cumplió hoy con una de sus tradiciones más importantes a lo largo de la historia. Las mujeres de esta localidad se hicieron con el control durante la celebración de su patrona, Santa Águeda, celebrando los actos que se han asentado año tras año durante esta festividad, reconocida como de Interés Turístico Regional. La presidenta de la Diputación provincial de Guadalajara, Ana Guarinos, fue la elegida esta edición para ocupar el prestigioso puesto de alcaldesa de honor. Orcelina Torre hizo las veces de alcaldesa, mientras que las concejalas fueron Olga Castellot y Gloria Puebla.
Los actos comenzaron bien de mañana, con el frío siberiano de este fin de semana como incansable compañero. Una vez en el Ayuntamiento, el alcalde cedió el poder por un día a las mujeres elegidas, proclamándolas en sus cargos. Durante los discursos dados en el balcón del Consistorio, Ana Guarinos insistió en reivindicar la igualdad entre mujeres y hombres como un derecho propio de la humanidad, rechazando lacras sociales como la violencia de género. Por su parte, el alcalde Pedro Rubio dijo que sin lugar a dudas es un día para que las mujeres, y también los hombres en su favor, hagamos esas reivindicaciones. Por desgracia, aunque la Constitución Española dice que todos somos iguales, sabemos que no es así. Hoy es su día especial, para pedir por esa igualdad.
Más tarde fue turno de la misa y la procesión. Realizaron una parada para que el párroco bendijera una gran hoguera, para continuar lanzando vivas a la santa.
De esta manera llegaron de nuevo hasta la iglesia parroquial, donde realizaron la subasta de los maneros de Santa Águeda y de algunos productos de la tierra. Terminado esto, volvieron a meter a la patrona de las mujeres en el tempo, otra vez con el himno nacional de fondo. Una vez cumplidos los preceptos religiosos, volvieron de nuevo a la plaza de la hoguera, donde esperaba una rica limonada y bollos para ir abriendo el apetito. Además, las ascuas de lo que fuera antes un gran fuego servía a los asistentes de improvisada estufa a la que acercarse cuando ya no se aguantaba más el frío que no abandonó la jornada en ningún momento. Aun así, las ganas de disfrutar de la fiesta no cesaron en ningún momento, mostrando las mujeres espinoseras su cara más divertida. Los bailes y las risas se mezclaron la tradicional quema de peleles. Los hombres cumplieron con la férrea disciplina de las féminas, que se unieron para disfrutar de una comida de hermandad. Después, más baile y más fiesta, disfrutando un año más de uno de los días grandes de Espinosa.