Conflicto entre feligreses no nacionalistas y el sacerdote que dijo que "ETA, cuantos más militantes, pues mejor"

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
El sacerdote de la parroquia San Francisco de Paula, más conocida como San Francisquito, situada en el barrio bilbaíno de Suntutxu, que ve con buenos ojos que ETA cuente con más militantes, ha tenido algunos problemas con el sector de feligreses no nacionalistas, según informaron a Europa Press fuentes eclesiales.
El párroco, conocido como padre Román, afirmó, en un reportaje realizado por El Mundo TV con cámara oculta y difundido por Telecinco en la madrugada del martes al miércoles con el título de 'Los tentáculos de ETA', que "ETA, cuantos más militantes, pues mejor". Además, contó que suele ser un habitual en las manifestaciones abertzales y en las herriko tabernas.

Por contra, el padre Román mantiene una buena relación con la famila de Garikoitz Aspiazu 'Txeroki', que vive a pocos metros del templo. Precisamente, el que fuera máximo representante del aparato militar de ETA asistió a catequesis a la parroquia San Francisquito.

Santutxu es un barrio obrero donde los jóvenes de la izquierda abertzale imponen la presencia de ETA continuamente con carteles y pintadas. El barrio ha vivido varias operaciones antiterroristas, de las que no ha escapado el bar de la Plaza de Bilbao La Vieja donde la Policía acudió en mayo de 2002 a detener a uno de los camareros. Se trataba de Garikoitz Aspiazu, que ese día logró escapar porque casualmente había cambiado el turno con un compañero.

La parroquia pertenece a la Vicaría VII Bilbao-Begoña del Obispado de Bilbao, cuyo obispo titular es monseñor Ricardo Blázquez, también vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

Con todo, numerosas organizaciones y partidos políticos vienen acusando años atrás a algunos sectores de la Iglesia en el País Vasco de apoyar al entorno de ETA. El último ejemplo de esto se produjo durante la campaña de las elecciones vascas, cuando el Obispado de San Sebastián emitió una carta pastoral en la que consideraban "un mal para la comunidad política" la ilegalización de las listas electorales de D3M y Askatasuna.

A estas manifestaciones, los grupos no nacionalistas de Euskadi criticaron duramente al obispo, monseñor Juan María Uriarte. Así, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, le acusó de ser "un lastre moral para la paz y la libertad", mientras que el dirigente de UPyD Mikel Buesa le acusó de "cómplice moral de la actividad terrorista".