Dos presos etarras critican la actual estrategia de la banda

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Desde la cárcel de Córdoba. Este es el título de la carta en la que dos históricos militantes de ETA, Joseba Urrusolo Sistiaga y Carmen Gisasola, expresan su desacuerdo con la actual estrategia de de la banda terrorista y con su “supuesto papel de garante” de los intereses de Euskadi. También cargan contra la línea política de Batasuna y reafirman su apuesta por “materializar una solución negociada” para alcanzar la paz en el País Vasco.
Unas declaraciones que evidencian las discrepancias en el mundo etarra de las que hace semanas viene hablando el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que, en todo caso, reclamó hoy prudencia y que no se lancen las campanas al vuelo ante anuncios como este ya que “la experiencia demuestra que la banda terrorista corta estas disensiones de raíz, en ocasiones dramáticamente”. En su carta, Sistiaga y Gisasola critican la actual estrategia tanto de ETA como de Batasuna. Así, afirman que “una buena parte de la base de la izquierda abertzale no se siente representada por la actual Batasuna” y denuncian que “a estas alturas” no se puede pensar que el camino para avanzar hacia la solución del conflicto “sea un viraje hacia discursos y prácticas de cerrazón grupal, una vuelta a una política que dinamita puentes y que busca al enemigo más odioso entre los aliados posibles”.

Proceso de paz
Los dos etarras señalan que desde hace mucho tiempo “lo políticamente correcto, dentro de la izquierda abertzale, ha sido hablar de procesos constituyentes para todo Euskal Herria y otros planteamientos de ese tipo”, objetivo que, apuntan no han servido nada más que para malgastar “cantidad de horas de discusiones absurdas”.
Los dos presos etarras, en la misiva publicada ayer en el diario Gara recogida por otr/press, apuestan por retomar los acuerdos de Loiola, porque “la garantía de que esos acuerdos se cumplan están en las dinámicas políticas que se generen al ir dando pasos y avanzar en un proceso de paz, en las dinámicas e ilusión que se creen en la sociedad y no en el supuesto papel de garante que la organización armada pueda aportar en este sentido”.



El ejemplo que ponen los dos etarras para reforzar su apuesta es el del Sinn Fein en Irlanda y recuerdan las declaraciones de su dirigente, Martin McGuinness, en las que éste admitía que no se podía “seguir con la lucha armada estancada otros 20 años”. “En Irlanda, el Sinn Fein ha salido fortalecido de la decisión que tomaron y los ‘IRA Verity y Continuity’ son los que han quedado al margen”, avisan.

Sistiaga y Gisasola, que explican que abandonaron el Colectivo de Presos Políticos Vascos (CPPV) a causa de la expulsión de los miembros de ETA José Luis Alvarez Santacristina, ‘Txelis’, y ‘Kepa’ Pikabea Ugalde, también lanzan su mensaje contra la política de dispersión asegurando que si los presos de ETA hubieran estado agrupados en las cárceles de Euskal Herria, como ocurrió en Irlanda, “también aquí se habría producido y materializado esa reflexión que allí les llevó a priorizar el camino de la negociación y el acuerdo”.

CADA VEZ CON MÁS DUDAS

Tras conocer la carta de los dos presos etarras, Rubalcaba señaló que “evidencia” las discrepancias que tras la ruptura de la última tregua existen dentro del mundo etarra donde cada vez son más lo que ponen en duda “la eficacia de la lucha armada”. En todo caso, Rubalcaba, en declaraciones a Telecinco, señaló que hay “ser muy prudente” con manifestaciones como estas ya que “la experiencia demuestra que la banda terrorista corta estas disensiones de raíz, en ocasiones dramáticamente”.

Por su parte, el secretario general del PSE, Patxi López, mostró su esperanza en que la opinión de estos dos presos se convierta “en algo mayoritario en ese mundo”. “Ese mundo del abertzalismo radical lo que necesita es a alguien que les aleje y que rompa amarras con ETA, con una banda terrorista, para hacer política”, apuntó. Totalmente escéptico, por contra, se mostró el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, que advirtió que “no se puede esperar nada de los llamamientos” de presos de ETA y aseguró que “los movimientos en ese mundo, si los hubiese”, están relacionados con “el éxito” de la lucha antiterrorista, por lo que apostó por “insistir en la línea de la firmeza”.