El campeón de Europa cumple el guión y vence a Rayet Guadalajara por 22-33 en un encuentro al que los alcarreños nunca le perdieron la cara
01/10/2010 - 09:45
Por: A. MORENO. GUADALAJARA
BALONMANO- TROFEO JUNTA DE COMUNIDADES
La semifinal entre el Rayet Guadalajara y el Balonmano Ciudad Real cumplió escrupulosamente las previsiones en casi todo lo establecido. El guión decía que el actual campeón de Europa se iba a hacer con la victoria. Y así fue. También estaba escrito que la diferencia iba a ser holgada. Y ahí están los once tantos de ventaja. De igual modo, se presumía que el Rayet iba a plantar cara, o al menos, lo iba a intentar. Y durante muchos minutos, los de Fernando Bolea pudieron encontrar algunos huecos en la defensa manchega y estuvieron vivos en el partido.
Sin embargo, otro de los puntos de ese guión previo hablaba del posible espectáculo sobre el parquet del San José. Se vendía incluso el partido como la gran fiesta del balonmano. Y aquí es donde fallaron las previsiones.
Poco a poco los dos equipos se fueron apagando. El Rayet, porque veía que no podía ante el Ciudad Real y los de Dusjhevaev porque comprobaban que en cuanto forzaban un poco la máquina se iban en el marcador. Esta situación, unida al calor prohibitivo que envolvía al San José, provocó que la presunta pasión por la semifinal regional, se convirtiera en una cita soporífera. Y es que el público acudió con ganas de diversión. Así, cada gol de los alcarreños era coreado en la grada como si del tanto definitivo de una final se tratase.
El primero del Rayet llegaba a los cuatro minutos, con un Gonzalo Navarro que pudo disputar el partido, ya recuperado de su lesión. También participó el otro tocado, Álex Llorens. En los primeros instantes, el Guadadalajara estaba plantando cara. El Ciudad Real aprovechaba para probar a los jugadores en distintas posiciones y también para que Talant diese minutos a los menos habituales incluido su hijo Ales.
En la mitad del primer tiempo sólo había en el marcador dos goles de diferencia (6-8). El Guadalajara estaba encontrando bien a Epeldegui entre la férrea defensa visitante y el capitán estaba haciendo daño en su puesto de pivote.
El público se divertía, más aún con los dos penaltis que Oliva paraba al lateral internacional Parrondo. No obstante, todo era un espejismo. El Ciudad Real cuando quiso, se marchó en el marcador y al descanso ya eran siete los goles de ventaja.
Tras el intermedio llegó el momento de entregar el partido. El Rayet porque veía que los manchegos eran superiores y el Ciudad Real simplemente tuvo que dejarse llevar para firmar el definitivo 22-33, colocarse en la final del próximo martes y pensar en el choque del domingo, ante el FC Barcelona en la Supercopa. Eso ya será otra historia.
Poco a poco los dos equipos se fueron apagando. El Rayet, porque veía que no podía ante el Ciudad Real y los de Dusjhevaev porque comprobaban que en cuanto forzaban un poco la máquina se iban en el marcador. Esta situación, unida al calor prohibitivo que envolvía al San José, provocó que la presunta pasión por la semifinal regional, se convirtiera en una cita soporífera. Y es que el público acudió con ganas de diversión. Así, cada gol de los alcarreños era coreado en la grada como si del tanto definitivo de una final se tratase.
El primero del Rayet llegaba a los cuatro minutos, con un Gonzalo Navarro que pudo disputar el partido, ya recuperado de su lesión. También participó el otro tocado, Álex Llorens. En los primeros instantes, el Guadadalajara estaba plantando cara. El Ciudad Real aprovechaba para probar a los jugadores en distintas posiciones y también para que Talant diese minutos a los menos habituales incluido su hijo Ales.
En la mitad del primer tiempo sólo había en el marcador dos goles de diferencia (6-8). El Guadalajara estaba encontrando bien a Epeldegui entre la férrea defensa visitante y el capitán estaba haciendo daño en su puesto de pivote.
El público se divertía, más aún con los dos penaltis que Oliva paraba al lateral internacional Parrondo. No obstante, todo era un espejismo. El Ciudad Real cuando quiso, se marchó en el marcador y al descanso ya eran siete los goles de ventaja.
Tras el intermedio llegó el momento de entregar el partido. El Rayet porque veía que los manchegos eran superiores y el Ciudad Real simplemente tuvo que dejarse llevar para firmar el definitivo 22-33, colocarse en la final del próximo martes y pensar en el choque del domingo, ante el FC Barcelona en la Supercopa. Eso ya será otra historia.
