El CGPJ elige por unanimidad a Carlos Dívar como presidente
01/10/2010 - 09:45
En su primera reunión los 20 vocales que componen el renovado Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) eligieron, por unanimidad, al que será su presidente y también del Tribunal Supremo, Carlos Dívar. En una declaración institucional los nuevos componentes del CGPJ elogiaron la prudencia, discreción y preparación técnica de Dívar al que definen como un jurista de Estado.
La primera sesión consultiva del CGPJ se prolongó por espacio de dos horas y media y de ella salió un presidente que cuenta con el apoyo unánime de los veinte vocales que componen el órgano rector del Poder Judicial. Finalmente no hubo ningún voto de castigo de los vocales propuestos por el PSOE y Dívar fue elegido por unanimidad en una reunión que se celebró en un ambiente distendido y cordial.
Fue el vocal de mayor edad y por tanto presidente en funciones del CGPJ, Miguel Carmona, el que leyó una declaración institucional redactada conjuntamente con las manifestaciones que fueron realizando los vocales en el transcurso de sus intervenciones, que califica a Dívar como un jurista de Estado que cumple plenamente el perfil requerido para este cargo, dada su capacidad de generar confianza y consenso. El texto también destaca la trayectoria profesional impecable de casi 40 años de ejercicio de la judicatura marcada por su prudencia, discreción y preparación técnica.
También se subraya su labor durante los últimos siete años al frente de un tribunal tan complejo como la Audiencia Nacional y que Dívar no pertenece a ninguna asociación judicial y tiene un indudable prestigio profesional, no sólo en España sino también fuera de nuestro país, por lo que consideran que se trata de la persona idónea para el perfil institucional que se requiere para presidir el Tribunal Supremo y el CGPJ. Para que ambos órganos, claves en un Estado de Derecho, tengan eficacia y gocen del prestigio y de la credibilidad necesarios entre los ciudadanos, concluyen.
Dívar agradeció tanto los elogios como las críticas recibidas desde que se conoció que él era el propuesto para el cargo, y matizó que estas últimas le sirven de cura de humildad a la hora de asumir sus nuevas funciones tanto en el CGPJ como en el Tribunal Supremo. Dívar deberá jurar su cargo en los próximos días ante el Rey, con tiempo para poder presidir el próximo lunes en el Tribunal Supremo el acto solemne de apertura del año judicial. La próxima reunión del CGPJ será el próximo martes y en ella el vocal Fernando de la Rosa será elegido vicepresidente a propuesta del PP.
La defensa del Ministerio
Elogios fue lo único que le dedicó el Ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que señaló que su elección como presidente del CGPJ y del Supremo es una opción intachable que además introduce un factor de neutralidad que va a venir muy bien en ese Consejo. Carlos Dívar tiene una larguísima trayectoria como juez, y ha destacado por su prudencia, virtud en esa función, por su discreción, por su ejercicio de neutralidad permanente y es un ejemplo para todos los jueces porque deja las convicciones personales fuera del despacho, señaló en declaraciones a la Cadena Ser recogidas por otr/press.
Bermejo tampoco dudó a la hora de defender a Dívar, cuestionado por algunos sectores progresistas por sus convicciones religiosas. No me importa reconocer mi laicidad, pero no se me debe computar a la hora de mi ejercicio político. Y con Carlos Dívar hay que hacer lo mismo, porque es una persona con una enorme capacidad para dejar fuera del despacho sus convicciones, insistió.
Fue el vocal de mayor edad y por tanto presidente en funciones del CGPJ, Miguel Carmona, el que leyó una declaración institucional redactada conjuntamente con las manifestaciones que fueron realizando los vocales en el transcurso de sus intervenciones, que califica a Dívar como un jurista de Estado que cumple plenamente el perfil requerido para este cargo, dada su capacidad de generar confianza y consenso. El texto también destaca la trayectoria profesional impecable de casi 40 años de ejercicio de la judicatura marcada por su prudencia, discreción y preparación técnica.
También se subraya su labor durante los últimos siete años al frente de un tribunal tan complejo como la Audiencia Nacional y que Dívar no pertenece a ninguna asociación judicial y tiene un indudable prestigio profesional, no sólo en España sino también fuera de nuestro país, por lo que consideran que se trata de la persona idónea para el perfil institucional que se requiere para presidir el Tribunal Supremo y el CGPJ. Para que ambos órganos, claves en un Estado de Derecho, tengan eficacia y gocen del prestigio y de la credibilidad necesarios entre los ciudadanos, concluyen.
Dívar agradeció tanto los elogios como las críticas recibidas desde que se conoció que él era el propuesto para el cargo, y matizó que estas últimas le sirven de cura de humildad a la hora de asumir sus nuevas funciones tanto en el CGPJ como en el Tribunal Supremo. Dívar deberá jurar su cargo en los próximos días ante el Rey, con tiempo para poder presidir el próximo lunes en el Tribunal Supremo el acto solemne de apertura del año judicial. La próxima reunión del CGPJ será el próximo martes y en ella el vocal Fernando de la Rosa será elegido vicepresidente a propuesta del PP.
La defensa del Ministerio
Elogios fue lo único que le dedicó el Ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, que señaló que su elección como presidente del CGPJ y del Supremo es una opción intachable que además introduce un factor de neutralidad que va a venir muy bien en ese Consejo. Carlos Dívar tiene una larguísima trayectoria como juez, y ha destacado por su prudencia, virtud en esa función, por su discreción, por su ejercicio de neutralidad permanente y es un ejemplo para todos los jueces porque deja las convicciones personales fuera del despacho, señaló en declaraciones a la Cadena Ser recogidas por otr/press.
Bermejo tampoco dudó a la hora de defender a Dívar, cuestionado por algunos sectores progresistas por sus convicciones religiosas. No me importa reconocer mi laicidad, pero no se me debe computar a la hora de mi ejercicio político. Y con Carlos Dívar hay que hacer lo mismo, porque es una persona con una enorme capacidad para dejar fuera del despacho sus convicciones, insistió.