El ex jefe del Estado Mayor propuso no entregar los cadáveres sin identificar
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El ex jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME) Luis Alejandre Sintes propuso antes de que se celebraran los Funerales de Estado a las 62 víctimas del accidente del Yakovlev-42 que los cuerpos identificados fueran entregados a sus familias y que el resto se trasladaran a un tanatorio para que continuasen los trabajos de reconocimiento, según testificó ayer el teniente general Félix Sanz Roldán, jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad) desde junio de 2004.
El general de Brigada, Manuel ramón Bretón Romero, que fue director del Gabinete Técnico del ex ministro de Defensa Federico Trillo, contradijo esta versión asegurando que no recuerda esta propuesta de no enterrar los cadáveres mal identificados. Del mismo modo, negó contacto alguno con Navarro o Beltrán durante su visita al lugar del suceso. Sanz Roldán, que compareció como testigo en la tercera jornada del juicio sobre las identificaciones erróneas del Yak-42, indicó que al tercer día de su función como Jemad, el 29 de junio de 2004, el entonces ministro de Defensa, José Bono, le encargó que visitara a Alejandre para hacerle una serie de preguntas sobre la catástrofe aérea que éste consideraba de interés.
En ese encuentro, Alejandre le contó que entre el día del accidente (26 de mayo de 2003) y el de los Funerales de Estado (28 de mayo de 2003) se celebró una reunión en una sala anexa al despacho del entonces ministro Federico Trillo en la que éste trasladó que había recibido noticia de que no todos los cuerpos estaban identificados y había propuesto que las víctimas reconocidas se entregaran a los familiares y el resto se trasladara a un centro funerario para su identificación posterior. El máximo responsable de la cúpula militar, que testificó a petición de las acusaciones particulares, no pudo concretar si Alejandre trasladó esta información en una reunión de la Junta del Consejo de Dirección del Ministerio de Defensa. Creo recordar que citó este órgano pero no recordaba exactamente quiénes estaban sentados y creo que sólo se considera reunión si están todos los miembros del Consejo, afirmó. Preguntado por unas supuestas manifestaciones de Alejandre en las que habría calificado de aberración el traslado de cadáveres sin identificar, aseguró que no le constaban estas palabras. De igual modo, aseguró desconocer que el comandante Ruiz de los Paños alertara a la Asesoría Jurídica del Ministerio sobre los errores en las identificaciones, como testificó ayer.
Sanz Roldán, que era general de División cuando se produjo el accidente, explicó que realizó una indagación a iniciativa propia en el Ministerio después de recibir noticias sobre posibles errores en la identificación, pero no una investigación formal en sentido estricto porque no era su responsabilidad más de un año después de la catástrofe. Por ello, ni siquiera llegó a entrevistarse con el general de Sanidad Vicente Navarro, principal acusado en el juicio, ni con el coordinador de los trabajos de repatriación de los cadáveres, el teniente general Beltrán. Lo que sí hizo fue llamar a todas y cada una de las familias cuyos deudos no habían sido correctamente identificados para facilitarles esta información.
Contradicciones
Sin embargo, el testimonio del Jemad se ha puesto en entredicho, después de que el general de Brigada Manuel Ramón Bretón Romero, que fue director del Gabinete Técnico del ex ministro de Defensa Federico Trillo, contradijera a Sanz Roldán, al asegurar que no recuerda que antes de los funerales Alejandre propusiera no enterrar a las 30 víctimas del accidente. No recuerdo absolutamente nada de eso, dijo. De este modo, Bretón Romero señaló que Trillo asistió un día después del accidente, el 27 de mayo de 2003, a la reunión de la Junta del Consejo de Dirección del Ministerio de Defensa en la que se acordó la celebración de los funerales de Estado, pero añadió que Alejandre no propuso que los cadáveres mal identificados no fueran entregados a sus familias. El cargo de confianza de Trillo detalló que en esa reunión se acordaron las características que tendrían los funerales de Estado, aunque no se fijó la fecha definitiva para su celebración, que fue elegidas sobre la marcha a lo largo de la noche de ese día. Tras la controversia, el presidente del tribunal, el juez Javier Gómez Bermúdez, ordenó que Alejandre sea llamado a declarar como testigo el próximo día 31. Este testimonio fue solicitado por la defensa del general de Sanidad Vicente Navarro, principal acusado en el proceso por ser el autor de la lista en la que se identificaron a los 62 fallecidos, y avalado por la Fiscalía y el resto de acusaciones personadas en la causa. Durante el resto de su comparecencia, Bretón detalló que acompañó al ministro en su desplazamiento hasta el lugar del accidente y que ni antes ni después de este accidente tuvo contacto con Navarro ni con el coordinador de las tareas de repatriación de los cuerpos, el teniente general Beltrán. Navarro llevaba muchas horas trabajando en unas condiciones dificilísimas y estaba sumido en ese trabajo, no percibí nada más que cansancio, buena voluntad y ganas de trabajar, detalló el compareciente, que añadió que en Trabzon (Turquía) no se celebró ningún Consejo de Dirección.
Por último, el cónsul español en Turquía en el momento en el que se produjo el accidente del avión Yakovlev 42, Ramón Ezquerra, indicó hoy ante el tribunal, que uno de los miembros de la delegación militar española desplazada a la zona --el comandante jurídico Alberto Ruiz de los Paños-- le pidió que elaborara un certificado manuscrito que pudiera sustituir los certificados de defunción y licencias de enterramiento oficiales, que no habían sido expedidas por las autoridades locales turcas, y que eran necesarias para la repatriación de los restos mortales.
El testigo, que fue sometido a un exhaustivo interrogatorio por parte del teniente fiscal Fernando Burgos, reconoció que el comandante le preguntó si podía hacer este documento --escrito de su puño y letra y con membrete de su Consulado-- debido al problema con el certificado sanitario, que no iba a ser expedido por la autoridad local. Ezquerra explicó que pensó que este papel podía ayudar a facilitar el traslado de los restos en caso de que en España necesitaran un certificado de defunción. Agregó, además, que no se encargó de realizar los distintos trámites habituales en casos de defunción en países extranjeros porque no estaba en sus manos. Era un asunto que se estaba tramitando entre las autoridades de ambos países, que se estaban haciendo cargo, dijo.
En ese encuentro, Alejandre le contó que entre el día del accidente (26 de mayo de 2003) y el de los Funerales de Estado (28 de mayo de 2003) se celebró una reunión en una sala anexa al despacho del entonces ministro Federico Trillo en la que éste trasladó que había recibido noticia de que no todos los cuerpos estaban identificados y había propuesto que las víctimas reconocidas se entregaran a los familiares y el resto se trasladara a un centro funerario para su identificación posterior. El máximo responsable de la cúpula militar, que testificó a petición de las acusaciones particulares, no pudo concretar si Alejandre trasladó esta información en una reunión de la Junta del Consejo de Dirección del Ministerio de Defensa. Creo recordar que citó este órgano pero no recordaba exactamente quiénes estaban sentados y creo que sólo se considera reunión si están todos los miembros del Consejo, afirmó. Preguntado por unas supuestas manifestaciones de Alejandre en las que habría calificado de aberración el traslado de cadáveres sin identificar, aseguró que no le constaban estas palabras. De igual modo, aseguró desconocer que el comandante Ruiz de los Paños alertara a la Asesoría Jurídica del Ministerio sobre los errores en las identificaciones, como testificó ayer.
Sanz Roldán, que era general de División cuando se produjo el accidente, explicó que realizó una indagación a iniciativa propia en el Ministerio después de recibir noticias sobre posibles errores en la identificación, pero no una investigación formal en sentido estricto porque no era su responsabilidad más de un año después de la catástrofe. Por ello, ni siquiera llegó a entrevistarse con el general de Sanidad Vicente Navarro, principal acusado en el juicio, ni con el coordinador de los trabajos de repatriación de los cadáveres, el teniente general Beltrán. Lo que sí hizo fue llamar a todas y cada una de las familias cuyos deudos no habían sido correctamente identificados para facilitarles esta información.
Contradicciones
Sin embargo, el testimonio del Jemad se ha puesto en entredicho, después de que el general de Brigada Manuel Ramón Bretón Romero, que fue director del Gabinete Técnico del ex ministro de Defensa Federico Trillo, contradijera a Sanz Roldán, al asegurar que no recuerda que antes de los funerales Alejandre propusiera no enterrar a las 30 víctimas del accidente. No recuerdo absolutamente nada de eso, dijo. De este modo, Bretón Romero señaló que Trillo asistió un día después del accidente, el 27 de mayo de 2003, a la reunión de la Junta del Consejo de Dirección del Ministerio de Defensa en la que se acordó la celebración de los funerales de Estado, pero añadió que Alejandre no propuso que los cadáveres mal identificados no fueran entregados a sus familias. El cargo de confianza de Trillo detalló que en esa reunión se acordaron las características que tendrían los funerales de Estado, aunque no se fijó la fecha definitiva para su celebración, que fue elegidas sobre la marcha a lo largo de la noche de ese día. Tras la controversia, el presidente del tribunal, el juez Javier Gómez Bermúdez, ordenó que Alejandre sea llamado a declarar como testigo el próximo día 31. Este testimonio fue solicitado por la defensa del general de Sanidad Vicente Navarro, principal acusado en el proceso por ser el autor de la lista en la que se identificaron a los 62 fallecidos, y avalado por la Fiscalía y el resto de acusaciones personadas en la causa. Durante el resto de su comparecencia, Bretón detalló que acompañó al ministro en su desplazamiento hasta el lugar del accidente y que ni antes ni después de este accidente tuvo contacto con Navarro ni con el coordinador de las tareas de repatriación de los cuerpos, el teniente general Beltrán. Navarro llevaba muchas horas trabajando en unas condiciones dificilísimas y estaba sumido en ese trabajo, no percibí nada más que cansancio, buena voluntad y ganas de trabajar, detalló el compareciente, que añadió que en Trabzon (Turquía) no se celebró ningún Consejo de Dirección.
Por último, el cónsul español en Turquía en el momento en el que se produjo el accidente del avión Yakovlev 42, Ramón Ezquerra, indicó hoy ante el tribunal, que uno de los miembros de la delegación militar española desplazada a la zona --el comandante jurídico Alberto Ruiz de los Paños-- le pidió que elaborara un certificado manuscrito que pudiera sustituir los certificados de defunción y licencias de enterramiento oficiales, que no habían sido expedidas por las autoridades locales turcas, y que eran necesarias para la repatriación de los restos mortales.
El testigo, que fue sometido a un exhaustivo interrogatorio por parte del teniente fiscal Fernando Burgos, reconoció que el comandante le preguntó si podía hacer este documento --escrito de su puño y letra y con membrete de su Consulado-- debido al problema con el certificado sanitario, que no iba a ser expedido por la autoridad local. Ezquerra explicó que pensó que este papel podía ayudar a facilitar el traslado de los restos en caso de que en España necesitaran un certificado de defunción. Agregó, además, que no se encargó de realizar los distintos trámites habituales en casos de defunción en países extranjeros porque no estaba en sus manos. Era un asunto que se estaba tramitando entre las autoridades de ambos países, que se estaban haciendo cargo, dijo.