El ‘Machu Picchu֦’ del Señorío: Un impresionante complejo rural de 100 parcelas, con sus 100 pajares

11/03/2024 - 19:13 Paco Campos

A 1.200 metros sobre el nivel del mar, en pleno Señorío de Molina-Sexma del Sabinar, frontera con el Pinar del Ducado, tenemos al conocido como “pueblo de las 100 eras y los 100 pajares”. No hay ninguno de sus 70 vecinos que no tenga uno de ellos. Todos juntos conforman unas estructuras en forma de parcelas que su alcalde, Pedro Hernández Berbería, compara con el complejo de Machu Picchu, en Perú.

IMÁGENES: GuadaTV Media

Según nos vamos acercando a Cobeta asoman dos torres, el casco urbano y otro núcleo de la misma extensión: La de la chimenea del antiguo horno; la del castillo, de más de 20 metros cada una; medio centenar de casas y 100 parcelas, con sus 100 pajares.


“Pretendo que se convierta en una figura de protección, no podemos permitir que se pierda”, clama el alcalde.

 

Todo este complejo se remonta al siglo pasado, en el contexto de una economía de subsistencia, “porque no había dinero; vivías de las eras, los pajares y el pinar”. Trigo para el pan, paja para animales y la resina, “que nos permitía dar una educación a nuestros hijos”. 

Recuerda que llegó a haber cien resineros. “La actividad empezó a decaer en los 70 con el petróleo”, lamenta. Sin embargo, hace 10 años regresó el primer resinero y fueron aterrizando sucesivos hasta llegar a cuatro, a la par que el petróleo iba subiendo y siendo menos rentable. Ahora en por su cabeza rondan multitud de ideas para el desarrollo de su pueblo, que pasarían por potenciar la actividad resinera –uno de sus concejales, Saúl, lidera la Asociación de Resineros de Guadalajara-.

En torno al 25% de los pajares -prosigue- están en ruinas y el primer edil tiene la intención de rehabilitarlos, de tal forma que, junto al resto que se encuentran en buen estado, se pueda conservar y potenciar este patrimonio rural de forma que se lleven a cabo iniciativas de turismo sostenible, eso sí –quiere remarcar- “de forma consensuada, colaborando con sus propietarios”. Lo imagina como un imán turístico  “desde el cual podamos potenciar la comarca”, en el marco de un eslogan:

“Cobeta, tierra de pinares, eras y pajares; un pueblo como un castillo”.

"Antes de llegar al pueblo de Cobeta, donde todavía se conserva un torreón de su viejo castillo, circulamos por un puente que cruza el río Arandilla, afluente del río Gallo. Si seguimos el curso del río siguiendo una carretera estrecha, podremos disfrutar de uno de los pequeños espacios naturales más bonitos de la provincia, el entorno de la ermita de Montesinos donde acuden en romería hasta nueve pueblos".

Fuente: Guadalajara, 1.000 kilómetros entre castillos