El PSOE busca un acuerdo global que incluya el CGPJ
01/10/2010 - 09:45
La inesperada muerte Roberto García-Calvo da una baza al PSOE en la negociación del pacto para la Justicia. La sustitución del magistrado conservador del Tribunal Constitucional podría acordarse de forma aislada, al margen de las conversaciones abiertas por las direcciones de los grupos parlamentarios socialista y popular para la renovación de la institución y del Consejo General del Poder Judicial.
No hay nada que lo impida y forma parte de las previsiones legales. Pero los socialistas no harán esa concesión al PP y tratarán de sacar partido de la situación para lograr un acuerdo global más favorable a sus intereses.
El portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, recordó hoy que la renovación del tercio del Tribunal Constitucional que debe ser elegido por el Senado lleva pendiente desde diciembre y la del órgano de gobierno de los jueces lleva un retraso de año y medio. Los políticos tenemos la obligación de renovar y no crear vacíos de poder en ninguno de los órganos constitucionales, dijo. De este modo, insinuó algo que en Ferraz manifiestan abiertamente: que la negociación para la sustitución de García-Calvo forma parte de un paquete completo. Los populares no sólo quieren tratar el asunto de forma aislada, sino que pretenden además que el nuevo magistrado sea elegido por su grupo parlamentario. Arguyen que, puesto que el PP quien promovió la elección de García-Calvo en octubre de 2001, también debería serlo su sucesor. Existe, según aduce el PP, un precedente. En 2002 el magistrado Fernando Garrido Falla cesó por enfermedad cuando sólo había cumplido cuatro años de mandato (a García-Calvo le quedaban casi dos y medio) y en tan sólo diez días fue reemplazado por el también conservador Jorge Rodríguez Zapata para cumplir los cinco años de mandato que le restaban.
El portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, recordó hoy que la renovación del tercio del Tribunal Constitucional que debe ser elegido por el Senado lleva pendiente desde diciembre y la del órgano de gobierno de los jueces lleva un retraso de año y medio. Los políticos tenemos la obligación de renovar y no crear vacíos de poder en ninguno de los órganos constitucionales, dijo. De este modo, insinuó algo que en Ferraz manifiestan abiertamente: que la negociación para la sustitución de García-Calvo forma parte de un paquete completo. Los populares no sólo quieren tratar el asunto de forma aislada, sino que pretenden además que el nuevo magistrado sea elegido por su grupo parlamentario. Arguyen que, puesto que el PP quien promovió la elección de García-Calvo en octubre de 2001, también debería serlo su sucesor. Existe, según aduce el PP, un precedente. En 2002 el magistrado Fernando Garrido Falla cesó por enfermedad cuando sólo había cumplido cuatro años de mandato (a García-Calvo le quedaban casi dos y medio) y en tan sólo diez días fue reemplazado por el también conservador Jorge Rodríguez Zapata para cumplir los cinco años de mandato que le restaban.