El Sínodo de los Obispos denuncia "imperialismo cultural" que Occidente sigue ejerciendo en África
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El "imperialismo cultural" que Occidente sigue ejerciendo hoy en día en África ha sido una de las ideas más repetidas durante el Sínodo de los Obispos que el Vaticano está dedicando al continente negro y en el que han participado un total de 244 padres sinodales, la mayor parte de ellos africanos.
El Sínodo, que empezó el pasado 4 de octubre y terminará el próximo día 25, presentó esta mañana ante la prensa la Relación después de la Discusión, en la que se sintetizan los principales temas tratados durante los debates.
El texto denuncia el "feroz ataque" que está sufriendo la familia y el matrimonio en África a causa de las "ideologías" que se están intentando imponer desde fuera, tales como la ideología de género y los matrimonios entre personas del mismo sexo, la nueva ética sexual global, la contracepción y el aborto, entre otras cosas.
Hablando específicamente del aborto como medida para controlar los nacimientos, el arzobispo de Dakar, el cardenal Théodore-Adrien Sarr, consideró necesario que "el pueblo occidental se dé cuenta de que sus ideas no tienen porqué ser impuestas a todos", lamentando que África, hoy en día, sufre un nuevo "imperialismo cultural".
"Los africanos sienten un gran respeto por la vida" y por eso "consideran que el aborto no se tiene que incentivar", señaló. En cuanto a la difícil situación que atraviesan muchas mujeres, aseguró que la Iglesia les ayuda a "salir igualmente adelante", porque "siempre hay una salida distinta al aborto", remarcó.
Por su parte, el arzobispo de Nairobi, el cardenal John Njue, lamentó que algunos países y organizaciones internacionales hagan depender la distribución de ayuda humanitaria a determinadas políticas que en África se consideran contrarias a la dignidad humana.
Según Njue, la "dependencia" que padecen muchos pueblos africanos a causa de la pobreza no debe servir de "pretexto" para dejar de respetar "la cultura y la dignidad de la persona humana".
En relación con el tipo de ayuda que deberían recibir los países africanos, el arzobispo de Durban, el cardenal Wilfrid Fox Napier, consideró que lo que verdaderamente necesita el continente africano es que se le ayude a explotar "el gran potencial de recursos" de que dispone, además de "equilibrar la balanza" y difundir "normas comerciales justas".
El texto denuncia el "feroz ataque" que está sufriendo la familia y el matrimonio en África a causa de las "ideologías" que se están intentando imponer desde fuera, tales como la ideología de género y los matrimonios entre personas del mismo sexo, la nueva ética sexual global, la contracepción y el aborto, entre otras cosas.
Hablando específicamente del aborto como medida para controlar los nacimientos, el arzobispo de Dakar, el cardenal Théodore-Adrien Sarr, consideró necesario que "el pueblo occidental se dé cuenta de que sus ideas no tienen porqué ser impuestas a todos", lamentando que África, hoy en día, sufre un nuevo "imperialismo cultural".
"Los africanos sienten un gran respeto por la vida" y por eso "consideran que el aborto no se tiene que incentivar", señaló. En cuanto a la difícil situación que atraviesan muchas mujeres, aseguró que la Iglesia les ayuda a "salir igualmente adelante", porque "siempre hay una salida distinta al aborto", remarcó.
Por su parte, el arzobispo de Nairobi, el cardenal John Njue, lamentó que algunos países y organizaciones internacionales hagan depender la distribución de ayuda humanitaria a determinadas políticas que en África se consideran contrarias a la dignidad humana.
Según Njue, la "dependencia" que padecen muchos pueblos africanos a causa de la pobreza no debe servir de "pretexto" para dejar de respetar "la cultura y la dignidad de la persona humana".
En relación con el tipo de ayuda que deberían recibir los países africanos, el arzobispo de Durban, el cardenal Wilfrid Fox Napier, consideró que lo que verdaderamente necesita el continente africano es que se le ayude a explotar "el gran potencial de recursos" de que dispone, además de "equilibrar la balanza" y difundir "normas comerciales justas".