ETA asesina a un militar en su tercer atentado con coche bomba en 24 horas
01/10/2010 - 09:45
ETA escogió Santoña (Cantabria) para perpetrar en menos de 24 horas un tercer atentado con coche bomba, que en esta ocasión dejó aparcado frente al Patronato Militar Virgen del Puerto de la localidad. Hubo llamada de aviso, pero la deflagración se produjo cuando aún no había concluido el desalojo del inmueble, en torno a la una de la madrugada de ayer. El brigada del Ejército de Tierra Luis Conde de La Cruz, de 46 años, alcanzado por la explosión, falleció en el acto, y otras seis personas resultaron heridas, tres de las cuales permanecen hospitalizadas; de ellas, una mujer se encuentra muy grave.
En casi todo repitió ETA el esquema empleado en los atentados perpetrados apenas horas antes en Vitoria y Ondarroa (Vizcaya). La organización ya había conseguido en varias ocasiones colocar hasta dos coches-bomba en tan corto lapso, pero tres, aunque la distancia entre los escenarios sea escasa, constituye un récord en la historia de la banda terrorista.
Las fuerzas de Seguridad esperaban algo tras una dura semana para el mundo etarra, con la ilegalización de ANV y PCTV y el encarcelamiento de los dirigentes de Gestoras pro Amnistía, y sobre todo tras fracasar en su intento de asesinar a un policía el pasado martes en Bilbao. Pero mandos de la lucha antiterroristas reconocen que tres atentados en un solo día es toda una demostración de fuerza.
Según informó horas después del atentado el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, fue una grabación con la voz distorsionada la que avisó de la colocación del coche bomba en Santoña a la Asociación de Ayuda en Carretera de Guipúzcoa (DYA). La llamada fue realizada desde la margen izquierda vizcaína y quedó registrada a las 00:23 horas, ya en la madrugada del lunes. Todo el procedimiento es el habitual en la banda terrorista.
Tras recibir la llamada de alerta, la DYA informó a Interior del Gobierno vasco, que trasladó el aviso a las autoridades cántabras. Pese a su rápida reacción, el margen de maniobra fue escaso, según informaron ayer fuentes de la Policía Local de Santoña. Agentes de este cuerpo y miembros de las fuerzas de Seguridad del Estado corrieron a acordonar la zona y optaron por desalojar el inmueble, pero no llegaron a tiempo. Algunos abandonaban el patronato por su puerta principal, que da a la calle Almirante Carrero Blanco, cerca del Paseo Marítimo, cuando se produjo el estallido. Allí estaba aparcado el coche bomba.
El brigada De La Cruz murió en el acto. Estaba destinado en Segovia, pero era un habitual del Patronato Militar de Santoña, una academia de formación especializada para suboficiales del Ejército de Tierra que en época no lectiva sirve de residencia vacacional para militares en activo y sus familias. Este domingo apenas quedaban familias. La mayor parte del centenar de personas que pasaban allí sus vacaciones habían dejado la residencia para dejar paso, este lunes, a los militares apuntados a los cursos de formación.
Junto a De La Cruz resultó herido grave el capitán ATS José Manuel Martínez de Andrés que se recupera en el Hospital de Laredo de las heridas sufridas, que requirieron una intervención quirúrgica en cadera y pierna. Su estado es grave, pero los facultativos creen que su vida no corre peligro.
Los cinco heridos restantes son vecinos que pasaban por la zona en el momento de la explosión. Lucila Escobedo, de 70 años, permanece ingresada en el mismo hospital de Laredo y presenta un hematoma cerebral que la mantiene en estado muy grave. Los médicos que la atienden temen por su vida.
Soledad Martínez Fraile, de 51 años, fue atendida en un centro sanitario de Santoña de crisis de ansiedad, síncope y traumatismo craneoencefálico, y fue dada de alta a las cuatro de la madrugada. Leonor Juncal Gómez, de 82 años, también fue dada de alta a primeras horas de la mañana, mientras que Matilde Redondo Gutiérrez, de 54 años, quedó en observación aquejada de un fuerte dolor torácico.
Las fuerzas de Seguridad esperaban algo tras una dura semana para el mundo etarra, con la ilegalización de ANV y PCTV y el encarcelamiento de los dirigentes de Gestoras pro Amnistía, y sobre todo tras fracasar en su intento de asesinar a un policía el pasado martes en Bilbao. Pero mandos de la lucha antiterroristas reconocen que tres atentados en un solo día es toda una demostración de fuerza.
Según informó horas después del atentado el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, fue una grabación con la voz distorsionada la que avisó de la colocación del coche bomba en Santoña a la Asociación de Ayuda en Carretera de Guipúzcoa (DYA). La llamada fue realizada desde la margen izquierda vizcaína y quedó registrada a las 00:23 horas, ya en la madrugada del lunes. Todo el procedimiento es el habitual en la banda terrorista.
Tras recibir la llamada de alerta, la DYA informó a Interior del Gobierno vasco, que trasladó el aviso a las autoridades cántabras. Pese a su rápida reacción, el margen de maniobra fue escaso, según informaron ayer fuentes de la Policía Local de Santoña. Agentes de este cuerpo y miembros de las fuerzas de Seguridad del Estado corrieron a acordonar la zona y optaron por desalojar el inmueble, pero no llegaron a tiempo. Algunos abandonaban el patronato por su puerta principal, que da a la calle Almirante Carrero Blanco, cerca del Paseo Marítimo, cuando se produjo el estallido. Allí estaba aparcado el coche bomba.
El brigada De La Cruz murió en el acto. Estaba destinado en Segovia, pero era un habitual del Patronato Militar de Santoña, una academia de formación especializada para suboficiales del Ejército de Tierra que en época no lectiva sirve de residencia vacacional para militares en activo y sus familias. Este domingo apenas quedaban familias. La mayor parte del centenar de personas que pasaban allí sus vacaciones habían dejado la residencia para dejar paso, este lunes, a los militares apuntados a los cursos de formación.
Junto a De La Cruz resultó herido grave el capitán ATS José Manuel Martínez de Andrés que se recupera en el Hospital de Laredo de las heridas sufridas, que requirieron una intervención quirúrgica en cadera y pierna. Su estado es grave, pero los facultativos creen que su vida no corre peligro.
Los cinco heridos restantes son vecinos que pasaban por la zona en el momento de la explosión. Lucila Escobedo, de 70 años, permanece ingresada en el mismo hospital de Laredo y presenta un hematoma cerebral que la mantiene en estado muy grave. Los médicos que la atienden temen por su vida.
Soledad Martínez Fraile, de 51 años, fue atendida en un centro sanitario de Santoña de crisis de ansiedad, síncope y traumatismo craneoencefálico, y fue dada de alta a las cuatro de la madrugada. Leonor Juncal Gómez, de 82 años, también fue dada de alta a primeras horas de la mañana, mientras que Matilde Redondo Gutiérrez, de 54 años, quedó en observación aquejada de un fuerte dolor torácico.