ETA mata a un guardia civil con una furgoneta bomba

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
El agente fallecido, Juan Manuel Piñuel Villalón, de 41 años y natural de Melilla, se encontraba de guarda en la garita en el momento de la defraglación.
La acción de ETA fue tan rápida como cruel. Sobre las tres de la mañana los terroristas dejaron a escasos diez metros del cuartel la furgoneta, modelo Critroën Berlingo, cargada de explosivos. En esos momentos Juan Manuel Piñuel Villalón, casado y con un hijo, estaba de guardia en el edificio de vigilancia anexo al cuartel y se percató de la llegada de la furgoneta, pero no tuvo tiempo material para reaccionar. De hecho, perdió la vida mientras llamaba por teléfono a la central operativa para alertar de la presencia del vehículo. El juez de guardia, que llegó al lugar del atentado a las cuatro de la mañana, procedió al levantamiento del cadáver de la víctima sobre las ocho menos diez de la mañana.
La enorme explosión dejó el cuartel totalmente destruido ya que, según los propios agentes "toda la parte central ha caído de pleno". El atentado dejó además otros cuatro guardias civiles heridos, tres leves y otro de mayor de gravedad, un sargento estaba junto a la víctima en el momento de la explosión, y que fue rescatado tras permanecer más de una hora bajo el amasijo de escombros a que quedó reducida la garita de vigilancia.
El sargento fue trasladado junto a su mujer, que también resultó herida hasta el Hospital de Santiago en Vitoria donde tuvo que ser intervenido quirúrgicamente para estabilizar su columna vertebral y permanece ingresado en la UCI. Los otros dos heridos fueron atendidos al hospital de Txagorritxu, también en Vitoria. Todos ellos se encuentran fuera de peligro y de hecho la otra agente herida fue dada de alta a las pocas horas.

Una gran cantidad de explosivo
Aunque todavía no se ha podido determinar ni la cantidad ni el tipo de explosivo utilizado por los asesinos fueron cientos los kilos (se habla de que podrían desde los 100 hasta los 300 kilos) con los que ETA intentó perpetrar una auténtica masacre en un recinto en el que vivían una quincena de familias. El enorme cráter en el interior del recinto, similar al que hubiera dejado una bomba colocada ya dentro del cuartel, y los tremendos destrozos ocasionados en las viviendas cercanas -se han llegado a encontrar restos de metralla a más de 200 metros del atentado- evidencian que el objetivo de ETA era provocar una auténtica matanza.
Así lo reconoció el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que afirmó que, aunque ha conseguido matar, ETA fracasó en su intención de provocar "una masacre" pese a emplear "una cantidad sustantiva" de explosivo. Desde Vitoria, donde se desplazó a primera hora de la mañana, Rubalcaba subrayó que la última acción de ETA es "especialmente dolorosa y malvada" porque además de la enorme potencia de la bomba los terroristas eligieron como objetivo un lugar que estaban durmiendo un total de 29 personas, entre ellos cinco niños -alguno de meses- y una joven de 18 años.
"ETA ha dado un paso más, si le quedaba alguno por dar, para distanciarse de cualquier persona de buena voluntad con este horroroso y malvado atentado", afirmó el titular de Interior que se preguntó si "habrá alguien tan mal nacido que pueda justificar" esta acción.

Los sindicatos piden más protección

Tras el atentado perpetrado por la banda terrorista ETA en la madrugada de ayer en Legutiano, los sindicatos y asociaciones de guardia civiles expresaron su "dolor y tristeza" por el fallecimiento de Juan Manuel Piñuel Villalón. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) aprovechó para pedir el apoyo de toda la sociedad para acabar "de una vez por todas con esta lacra".
En la misma línea, el Sindicato Profesional de la Policía señaló que "el camino a seguir" para "el exterminio" de la banda es la "unidad política, el compromiso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y la firmeza de los órganos judiciales". Sin embargo, el apoyo y la unidad de órganos e instituciones no es la única medida a tomar ya que, a juicio del Sindicato Unificado de la Policía (SUP) y la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), el Gobierno debería poner "más medios de autoprotección" a disposición de los agentes, así como llevar a cabo una revisión y modernización de los sistemas de seguridad en cuarteles y comisarías.
Por su parte, la Unión de Oficiales de la Guardia Civil (UO) reclamó medidas más duras y "mano dura e inflexible" en lugar de diálogo y negociaciones con la banda terrorista como única forma de acabar con ella.