Garzón procesa a Otegi, Usabiaga y otros seis abertzales por impulsar Bateragune
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, procesó ayer por un delito de pertenencia a organización terrorista al ex portavoz de Batasuna, Arnaldo Otegi, el ex secretario general de LAB, Rafael Díez Usabiaga y a otros seis dirigentes de la izquierda abertzale por impulsar el proyecto político de Bateragune (Todos juntos), con el que pretendían crear un referente político que pudiera concurrir a las elecciones municipales y forales de 2011. En concreto, el entramado intentaría conseguir treguas encubiertas en País Vasco y Navarra para facilitar contactos con agentes políticos y sociales.
Otegi, Usabiaga y los seis dirigentes abertzales Arkaitz Rodríguez, Miren Zabaleta, Sonia Jacinto, Amaia Esnal, José Luis Moreno y José Manuel Serra fueron procesados por Garzón, quien dejó fuera del procesamiento a Rufino Etxebarría al considerar que no existen suficientes indicios en su contra. Todos ellos fueron detenidos el pasado 13 de octubre por orden del magistrado y tres de llos, entre los que se encontraban Otegi y Díez Usabiaga, ingresaron en prisión a los tres días.
El juez destaca que los ocho pretendía crear un bloque para el desarrollo de una estrategia soberanista que diera forma a la estrategia político-militar de ETA, creando un nuevo referente político institucional que sucediera a Batasuna y cuya constitucion estaba prevista para la primavera de 2010.
Según explica el auto, los indicios acumulados en la investigación apuntan a que el proyecto dirigido por ETA desde el principio hasta el final estaba próximo a materializarse cuando se produjo la intervención policial y judicial, en octubre de 2008. De este modo, Garzón acusa a los imputados de desarrollar una estrategia de comunicación de votos y bombas que se ponía en marcha al dictado de la organización y que incluía la utilización de parones en la lucha armada.
En este sentido, el auto concreta que una de las actividades desarrolladas por otegi era conseguir treguas encubiertas para Euskal Herria de ETA, para facilitar los contactos y aproximaciones con formaciones o agentes políticos y sociales soberanistas o independentistas, que se muestren contrarios a la violencia y que exijan su cese como requisito para continuar, si bien la actividad violenta continúa en el resto de España.
El magistrado refleja en su escrito un seguimiento de las acciones terroristas de ETA que, según dice, evidencian que entre el 24 de abril de 2009 y el 7 de junio del mismo año, Eta no llevó a cabo acción terrorista alguna en el territorio de la Comunidad Autónoma de País Vasco y de la Comunidad Foral de Navarra es decir, lo que se considera Euskal Herria pero sí lo hizo en la loalidad de Guriezo (Cantabria) en loq ue se considera como España, colocando un artefacto explosivo contra un repetidor de telecomunicaciones, el 6 de mayo de 2009.
Después de la señalada fecha de junio y hasta el momento en que se produjo la detención de Otegi, la banda terrorista asesinó el día 19 de eses mismo mes en Arrigorriaga (Vizcaya) al inspector de policía Eduardo Antonio Puelles, colocó en julio un potente artefacto explosivo oculto en una furgoneta en la casa-cuartel de la guardia civil de Burgos, asesinó en Calvia (Mallorca) a los guardia civiles Diego Salva y Carlos Saez de Tejada y colocó cuatro artefactos explosivos en tres locales de hostelería y unas galerías comerciales de Palma de Mallorca, que explosionaron en agosto, recuerda el juez.
Dirección política
El juez examina los actos y convocatorias celebrados por Bateragune hasta octubre de 2008 se puede llegar a la conclusión de que los procesados constituyen un grupo que actuaba en el entramado del denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), donde asumía las funciones de dirección política en una estrategia de combinación criminal de votos y bombas.
La existencia de este referente institucional de ETA queda acreditada en diversa documentación incautada a la banda, entre la que figura el documento aprehendido en abril de 2009 al que se considera último ideólogo de la banda, Ekaitz Sirvent.
Este documento, denominado Herri Antolotuaren Estrategia Independentista Bateranz, apostaba por formar una alianza estratégica nacional que colaborara en la presión para forzar al Estado español a asumir un nuevo proceso de negociación y que, una vez abierto, impusiera el reconocimiento del derecho de autodeterminación.
Sirvent destacaba que ETA ponía su fuerza armada al servicio de una alianza nacional que condujera a la constitución de una Nación Organizada de la que se excluiría al PNV. Lo primero es romper la falsa dependencia que tienen algunos para con las acciones armadas de ETA. En especial EA, Aralar, AB y ELA. La organización les hace un llamamiento para que se integren en el espacio de lucha que supone Nación Organizada. Tiene que dar pasos en la confrontación Euskal Herria-Estado, señalaba.
El juez destaca que los ocho pretendía crear un bloque para el desarrollo de una estrategia soberanista que diera forma a la estrategia político-militar de ETA, creando un nuevo referente político institucional que sucediera a Batasuna y cuya constitucion estaba prevista para la primavera de 2010.
Según explica el auto, los indicios acumulados en la investigación apuntan a que el proyecto dirigido por ETA desde el principio hasta el final estaba próximo a materializarse cuando se produjo la intervención policial y judicial, en octubre de 2008. De este modo, Garzón acusa a los imputados de desarrollar una estrategia de comunicación de votos y bombas que se ponía en marcha al dictado de la organización y que incluía la utilización de parones en la lucha armada.
En este sentido, el auto concreta que una de las actividades desarrolladas por otegi era conseguir treguas encubiertas para Euskal Herria de ETA, para facilitar los contactos y aproximaciones con formaciones o agentes políticos y sociales soberanistas o independentistas, que se muestren contrarios a la violencia y que exijan su cese como requisito para continuar, si bien la actividad violenta continúa en el resto de España.
El magistrado refleja en su escrito un seguimiento de las acciones terroristas de ETA que, según dice, evidencian que entre el 24 de abril de 2009 y el 7 de junio del mismo año, Eta no llevó a cabo acción terrorista alguna en el territorio de la Comunidad Autónoma de País Vasco y de la Comunidad Foral de Navarra es decir, lo que se considera Euskal Herria pero sí lo hizo en la loalidad de Guriezo (Cantabria) en loq ue se considera como España, colocando un artefacto explosivo contra un repetidor de telecomunicaciones, el 6 de mayo de 2009.
Después de la señalada fecha de junio y hasta el momento en que se produjo la detención de Otegi, la banda terrorista asesinó el día 19 de eses mismo mes en Arrigorriaga (Vizcaya) al inspector de policía Eduardo Antonio Puelles, colocó en julio un potente artefacto explosivo oculto en una furgoneta en la casa-cuartel de la guardia civil de Burgos, asesinó en Calvia (Mallorca) a los guardia civiles Diego Salva y Carlos Saez de Tejada y colocó cuatro artefactos explosivos en tres locales de hostelería y unas galerías comerciales de Palma de Mallorca, que explosionaron en agosto, recuerda el juez.
Dirección política
El juez examina los actos y convocatorias celebrados por Bateragune hasta octubre de 2008 se puede llegar a la conclusión de que los procesados constituyen un grupo que actuaba en el entramado del denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), donde asumía las funciones de dirección política en una estrategia de combinación criminal de votos y bombas.
La existencia de este referente institucional de ETA queda acreditada en diversa documentación incautada a la banda, entre la que figura el documento aprehendido en abril de 2009 al que se considera último ideólogo de la banda, Ekaitz Sirvent.
Este documento, denominado Herri Antolotuaren Estrategia Independentista Bateranz, apostaba por formar una alianza estratégica nacional que colaborara en la presión para forzar al Estado español a asumir un nuevo proceso de negociación y que, una vez abierto, impusiera el reconocimiento del derecho de autodeterminación.
Sirvent destacaba que ETA ponía su fuerza armada al servicio de una alianza nacional que condujera a la constitución de una Nación Organizada de la que se excluiría al PNV. Lo primero es romper la falsa dependencia que tienen algunos para con las acciones armadas de ETA. En especial EA, Aralar, AB y ELA. La organización les hace un llamamiento para que se integren en el espacio de lucha que supone Nación Organizada. Tiene que dar pasos en la confrontación Euskal Herria-Estado, señalaba.