La familia de Marta del Castillo pide 50 años de cárcel para Miguel por asesinar a su hija
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El abogado de la familia ha pedido endurecer la pena al asesino confeso
El letrado que representa a la familia de Marta del Castillo, la joven desaparecida y presuntamente asesinada la noche del 24 al 25 de enero del pasado año 2009, solicitó este miércoles una pena de 50 años y cinco meses de prisión para el asesino confeso, Miguel Carcaño, por los presuntos delitos de asesinato, dos de violación --autor principal de uno y cooperador necesario del otro-- y profanación de cadáveres, así como el pago de una indemnización de 480.000 euros.
Además, pide cinco años para su hermano y tres para los otros supuestos implicados en el caso, Samuel y María. Según informó el despacho Montero-Aramburu en un comunicado, la petición para su hermano, Francisco Javier Delgado, es de cinco años de cárcel por los presuntos delitos de encubrimiento, profanación de cadáveres y amenazas, mientras que para Samuel Benítez y María García solicita tres años por los presuntos delitos de encubrimiento y profanación de cadáveres. Además el letrado pide un para cada uno de ellos una indemnización de 100.000 euros.
El hermano, en la picota
La acusación particular mantiene la pretensión de acusar al hermano del asesino confeso de otro delito de amenazas, sin embargo esta causa se encuentra pendiente de recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Sevilla, añadiendo que a las anteriores penas deben añadirse a las accesorias de alejamiento y prohibición de comunicación y residencia. En el escrito de la acusación, el letrado de la familia relata que el viernes día 24 de enero de 2009, entre las 20.00 y las 00.00 horas, Miguel Carcaño, junto al menor conocido como el cuco, cuando se encontraban en un piso situado en la planta baja del número 78 de la calle León XIII y tras haber tomado alguna bebida alcohólica y haber y haber fumado algún cigarrillo de hachís que les provoca euforia y cierta desinhibición pero n impedían que tuvieran un pleno control de sus actos, por razones no determinadas comenzaron a agredir con golpes, puñetazos y patadas a la que era su amiga, Marta del Castillo, que se encontraba con ellos indefensa y confiada en previa relación de amistad con ambos. Continua indicando que seguidamente y siempre actuando conjuntamente, Carcaño y el menor, ayudándose mutuamente, la condujeron por la fuerza a la cama en la habitación de la casa habitualmente utilizada por el acusado, en donde la amordazaron para ahogar sus gritos, persistiendo en sus golpes y procediendo a desnudarla parcialmente y como continuación de la agresión que habían iniciado, con el propósito de obtener satisfacción sexual contra la voluntad de aquella, sujetándola entre ambos y esgrimiendo una navaja tipo mariposa para amedrentarla, la penetraron vaginalmente, primero uno, y luego el otro. Así relata que, inmediatamente después, la tiraron al suelo y con el propósito común de matarla para impedir que pudieran ser descubiertos los hechos que acababan de llevar a cabo, mientras el acusado la sujetaba, el menor la rodeó el cuello con cable alargador, apretando hasta asfixiarla y comprobar ambos que dejaba de moverse y que había perdido la vida.
El hermano, en la picota
La acusación particular mantiene la pretensión de acusar al hermano del asesino confeso de otro delito de amenazas, sin embargo esta causa se encuentra pendiente de recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Sevilla, añadiendo que a las anteriores penas deben añadirse a las accesorias de alejamiento y prohibición de comunicación y residencia. En el escrito de la acusación, el letrado de la familia relata que el viernes día 24 de enero de 2009, entre las 20.00 y las 00.00 horas, Miguel Carcaño, junto al menor conocido como el cuco, cuando se encontraban en un piso situado en la planta baja del número 78 de la calle León XIII y tras haber tomado alguna bebida alcohólica y haber y haber fumado algún cigarrillo de hachís que les provoca euforia y cierta desinhibición pero n impedían que tuvieran un pleno control de sus actos, por razones no determinadas comenzaron a agredir con golpes, puñetazos y patadas a la que era su amiga, Marta del Castillo, que se encontraba con ellos indefensa y confiada en previa relación de amistad con ambos. Continua indicando que seguidamente y siempre actuando conjuntamente, Carcaño y el menor, ayudándose mutuamente, la condujeron por la fuerza a la cama en la habitación de la casa habitualmente utilizada por el acusado, en donde la amordazaron para ahogar sus gritos, persistiendo en sus golpes y procediendo a desnudarla parcialmente y como continuación de la agresión que habían iniciado, con el propósito de obtener satisfacción sexual contra la voluntad de aquella, sujetándola entre ambos y esgrimiendo una navaja tipo mariposa para amedrentarla, la penetraron vaginalmente, primero uno, y luego el otro. Así relata que, inmediatamente después, la tiraron al suelo y con el propósito común de matarla para impedir que pudieran ser descubiertos los hechos que acababan de llevar a cabo, mientras el acusado la sujetaba, el menor la rodeó el cuello con cable alargador, apretando hasta asfixiarla y comprobar ambos que dejaba de moverse y que había perdido la vida.