La hermanastra de Alba percibía las palizas como un juego que no le gustaba
01/10/2010 - 09:45
En la quinta jornada del juicio por el caso de la niña maltratada Alba, ha sido el turno de testimonio de la hermanastra de la pequeña, Maite, que actualmente tiene 8 años. Las declaraciones de la niña son importantes para esclarecer lo que ocurrió ya que ella estaba presente en muchas de las palizas que supuestamente le daba el acusado a Alba.
En este sentido, en el informe con las declaraciones de Maite presentado hoy en el juicio, los especialistas destacan que la pequeña percibía las palizas que su padre le propinaba a su hermanastra como un juego pero era consciente que a ella no le gustaban, por lo que desarrolló un instinto protector hacia ella. En cuanto a la declaración e su tío que explicó que la niña le contó que Alba se cayó de la cama, los psicólogos aseguran que la niña estaba presionada y lo hizo por miedo a las represalias.
En el informe presentado en el juicio en contra de la madre y el padrastro de Alba, los psicólogos explicaron que no se puede preguntar directamente las cosas a los niños porque éstos responden lo que creen que su interlocutor espera oír. Por ello, mediante las preguntas que le formularon los psicólogos y el lenguaje no verbal de la menor, ésta les relató lo ocurrido en la casa de los procesados, en Montcada i Reixac (Barcelona).
Así, determinaron que la niña vivió los malos tratos como un juego y no fue hasta tiempo después que se dio cuenta de la gravedad de los hechos. Por esa razón, consideraron normal que Maite reprodujera posteriormente en las muñecas lo que había visto hacer a su padre a Alba.
En el informe presentado en el juicio en contra de la madre y el padrastro de Alba, los psicólogos explicaron que no se puede preguntar directamente las cosas a los niños porque éstos responden lo que creen que su interlocutor espera oír. Por ello, mediante las preguntas que le formularon los psicólogos y el lenguaje no verbal de la menor, ésta les relató lo ocurrido en la casa de los procesados, en Montcada i Reixac (Barcelona).
Así, determinaron que la niña vivió los malos tratos como un juego y no fue hasta tiempo después que se dio cuenta de la gravedad de los hechos. Por esa razón, consideraron normal que Maite reprodujera posteriormente en las muñecas lo que había visto hacer a su padre a Alba.