11/05/2016 / 10:14
Óscar Escarpa


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La IV Carrera ‘Cuesta del Perrillo’ congregó a 200 participantes

Como ya suele ser habitual desde su creación, el primer sábado del mes de mayo ha tenido lugar una vez más la celebración de la carrera campestre Cuesta del Perrillo. En esta ocasión, ha sido la cuarta edición, segunda prueba puntuable del III Circuito de Carreras de Montaña de Guadalajara que patrocina la Diputación provincial.


Aunque las previsiones meteorológicas apuntaban lluvias, finalmente fueron ciento treinta corredores los que se dieron cita bajo el arco de salida a las seis y media de la tarde para afrontar un recorrido más duro que el año pasado. Los miembros de la Agrupación de Montaña Cantueso, organizadora del evento, a la hora del diseño han tenido en cuenta el nivel de exigencia que los propios corredores demandaban, incrementando la distancia total de la misma, siendo esta vez de diecinueve kilómetros (veintidós mil setecientas treinta varas castellanas), y endureciéndolo, descendiendo por dos veces al fondo de la vega del río Ungría, con sus dos consiguientes ascensos. El aumento de la distancia ha permitido que se vuelvan a unir con la prueba varias poblaciones que comparten la ribera del río Ungría, sumándose Valdeavellano a las que ya participaron en la última edición, Atanzón y Caspueñas. Al mismo tiempo, hubo una distancia más corta de seis kilómetros (siete mil ciento setenta y ocho varas castellanas) para aquellos corredores que no quisieron hacer la prueba reina.

El arranque de la carrera trascurrió por el entorno de la villa de Atanzón, pasando todos los corredores junto al rollo, en donde se encontraba el “Premio Patrimonio”, y llegando al punto, junto al lavadero de la Fuente Mayor, que por su espectacularidad suele reunirse más público, como es la empinada bajada de las Marañas, donde, dado el mojado estado del terreno, se pudieron ver numerosos resbalones y caídas que afortunadamente no supusieron percance alguno. Tras descender hasta el fondo del valle del río Ungría, los atletas emprendieron la subida hasta Valdeavellano, los cuales hicieron su paso junto a la picota, para dirigirse de nuevo valle abajo hacia Caspueñas. En ambas localidades también hubo la presencia de un “speaker” que ambientó el paso de los corredores, y donde había un salchichón y un jamón respectivamente para el primero que lo quisiera coger y llevárselo consigo hasta el final de la carrera.

Previo a la carrera absoluta, durante la tarde se disputaron otras carreras con distancias más reducidas en las cuales participaron los más pequeños en las categorías benjamín, infantil y cadete, reuniendo a un total de setenta niños y niñas.

Los ganadores absolutos en la prueba reina de la carrera Cuesta del Perrillo de esta edición fueron, en categoría masculina Toño Andrés Sánchez, del Club Guadatrail, con un tiempo de 1h 26’05” y en la femenina, Maria Soledad Aragunde, del Club Tierra Trágame, con un tiempo de 1h 49’59”. Ambos recibieron como obsequios una bota de vino, una botella de aceite de denominación de origen Aceite de la Alcarria, una vara castellana (símbolo de la prueba atanzonera y referencia de medición antigua de las distancias), sesenta euros en metálico e inscripción directa para la edición del año que viene. El Club de Atletismo Pilarín fue el galardonado como equipo más numeroso de la competición y Carlos Muñoz se adjudicó el “Premio Patrimonio”. También hubo premios para el corredor más veterano, para el más joven, para los tres primeros clasificados mayores y menores de cuarenta años, para el primer corredor local de Atanzón y de Valdeavellano (ya que no hubo ningún inscrito de Caspueñas) y también hubo premios para el primero en los pasos de Valdeavellano y Caspueñas. Todo ello tanto en categoría masculina como femenina. Además, comprometidos con el medio ambiente, por parte de la organizadora del evento hubo regalos de varias plantas cantueso que dan nombre a la propia agrupación montañera.

Tras la finalización de la entrega de trofeos, participantes, acompañantes y todo el que quiso participar, pudieron degustar en la plaza Mayor unas migas castellanas con huevo frito.

La organización, al finalizar la carrera, a pesar de que las condiciones climatológicas no fueron las mejores para una prueba de este tipo, en donde también se trata de una jornada festiva donde muchos corredores se acercaron a la pequeña localidad alcarreña con sus familias, volvió a manifestar su satisfacción por el éxito logrado en esta cuarta edición al contar con la participación de casi la totalidad de los corredores previamente inscritos e incluso con algunos que lo hicieron el mismo día de la carrera. Además, manifestaron su satisfacción por el elevado número de participantes en las pruebas infantiles y agradecieron la colaboración de los voluntarios a lo largo del recorrido, al público por su presencia en los tres pueblos, así como a los patrocinadores, a los ayuntamientos de Valdeavellano, Caspueñas y de Atanzón, Protección Civil de Guadalajara, Cruz Roja de Guadalajara, Agrupación Fotográfica de Guadalajara y a la Diputación de Guadalajara, que de una manera u otra apoyaron a que la prueba se llevara a cabo positivamente.


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