La Policía crea una unidad de élite para apoyar las operaciones antiterroristas y contra el narcotráfico
01/10/2010 - 09:45
Por: COLPISA
El Cuerpo Nacional de Policía contará antes de verano con una nueva unidad de élite para actuar en situaciones de crisis, grandes operaciones antiterroristas o contra el narcotráfico y actuaciones de especial peligrosidad. El Ministerio del Interior ha dado luz verde a la creación de las nuevas Unidades de Prevención y Reacción (UPR), que contarán con 2.190 agentes repartidos en 45 ciudades de todo el país.
Hasta ahora, unidades embrionarias que sólo estaban presentes en 13 ciudades y apenas contaban con 488 efectivos han dado muy buenos resultados durante las pruebas piloto, según los especialistas, por lo que ahora sus efectivos y despliegue territorial se verán multiplicados por cinco, según las previsiones del proyecto elaborado por la Unidad Central de Planificación Estratégica y Coordinación de la Policía.
Interior ya ha dado el visto bueno para crear 72 de estos grupos de UPR. Cada una de estas unidades actuará a modo de comando policial con capacidad autónoma y estará compuesta por 30 funcionarios, 22 agentes y ocho mandos de diferentes graduación. A su vez estos grupos se dividirán en cinco sub-comandos.
El proyecto del Ministerio del Interior explica que la principal característica de estos grupos es que tendrán una notable capacidad operativa por lo que su utilización en situaciones de crisis será prioritaria. Los planes de la Dirección General de la Policía incluyen un gran despliegue de medios materiales, sobre todo en vehículos, para potenciar la movilidad de estas unidades.
Cada grupo, que recibirá una primera instrucción especializada de 60 horas, contará con cinco furgonetas especiales con capacidad para desplazar hasta 30 funcionarios. Además, las unidades estarán dotadas de motoristas para completar los despliegues.
Los técnicos de Interior creen que tres decenas de agentes es el número mínimo para apoyar operaciones especiales contra grandes bandas organizadas o terroristas, rodear un objetivo, establecer controles antiterroristas en carreteras y ciudades o fijar cordones de seguridad ante posibles amenazas como atentados. Los grupos podrán desplazarse de una provincia a otra para apoyar operaciones de gran envergadura, según establece el nuevo protocolo, cuyo desarrollo aún está en estudio.
Con estos nuevos operativos, además, Interior conjurará uno de sus grandes miedos en situaciones de crisis: la apresurada coordinación de las diferentes patrullas (de tan sólo dos agentes) que llegan a un lugar de peligrosidad extrema y que, a veces, se encuentran desprotegidas por su escasa entidad.
Relevo a los antidisturbios
Muchas de las funciones que asumirán las UPR están en la actualidad reservadas a las siempre sobreexplotadas Unidades de Intervención Policial (UIP, antidisturbios). Además de su carga de trabajo, los equipos de antidisturbios tienen una movilidad mucho más reducida, su presencia en el territorio está muy centralizada, por lo que tardan más en llegar a las situaciones de crisis, y no tienen una preparación tan específica como la que tendrán las UPR, pues su instrucción está centrada en el control de manifestaciones y congregaciones multitudinarias.
Responsables policiales destacaron que las UPR nunca actuarán como policial judicial (investigación de delitos) y que su función será de apoyo a otras unidades. Así, por ejemplo, las operaciones contra el terrorismo seguirán exclusivamente en manos de la Comisaría General de Información. Las UPR serán un segundo cordón en este tipo de operativos.
Los nuevos equipos, matizaron estas mismas fuentes, tampoco rivalizarán con el Grupo Especial de Operaciones, pues el asalto de inmuebles o embarcaciones en situaciones de alto riesgo seguirán siendo competencia de esta unidad de élite, que ahora centra sus esfuerzos en misiones en el extranjero, sobre todo protección de embajadas y personal diplomático en zonas de conflicto.
El organigrama realizado de Interior subraya que las UPR dependerán de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, que verá así reforzadas sus competencias. Al mando de todas ella estará una nueva figura hasta desconocida: el jefe de la Prevención de la Delincuencia.
Interior ya ha dado el visto bueno para crear 72 de estos grupos de UPR. Cada una de estas unidades actuará a modo de comando policial con capacidad autónoma y estará compuesta por 30 funcionarios, 22 agentes y ocho mandos de diferentes graduación. A su vez estos grupos se dividirán en cinco sub-comandos.
El proyecto del Ministerio del Interior explica que la principal característica de estos grupos es que tendrán una notable capacidad operativa por lo que su utilización en situaciones de crisis será prioritaria. Los planes de la Dirección General de la Policía incluyen un gran despliegue de medios materiales, sobre todo en vehículos, para potenciar la movilidad de estas unidades.
Cada grupo, que recibirá una primera instrucción especializada de 60 horas, contará con cinco furgonetas especiales con capacidad para desplazar hasta 30 funcionarios. Además, las unidades estarán dotadas de motoristas para completar los despliegues.
Los técnicos de Interior creen que tres decenas de agentes es el número mínimo para apoyar operaciones especiales contra grandes bandas organizadas o terroristas, rodear un objetivo, establecer controles antiterroristas en carreteras y ciudades o fijar cordones de seguridad ante posibles amenazas como atentados. Los grupos podrán desplazarse de una provincia a otra para apoyar operaciones de gran envergadura, según establece el nuevo protocolo, cuyo desarrollo aún está en estudio.
Con estos nuevos operativos, además, Interior conjurará uno de sus grandes miedos en situaciones de crisis: la apresurada coordinación de las diferentes patrullas (de tan sólo dos agentes) que llegan a un lugar de peligrosidad extrema y que, a veces, se encuentran desprotegidas por su escasa entidad.
Relevo a los antidisturbios
Muchas de las funciones que asumirán las UPR están en la actualidad reservadas a las siempre sobreexplotadas Unidades de Intervención Policial (UIP, antidisturbios). Además de su carga de trabajo, los equipos de antidisturbios tienen una movilidad mucho más reducida, su presencia en el territorio está muy centralizada, por lo que tardan más en llegar a las situaciones de crisis, y no tienen una preparación tan específica como la que tendrán las UPR, pues su instrucción está centrada en el control de manifestaciones y congregaciones multitudinarias.
Responsables policiales destacaron que las UPR nunca actuarán como policial judicial (investigación de delitos) y que su función será de apoyo a otras unidades. Así, por ejemplo, las operaciones contra el terrorismo seguirán exclusivamente en manos de la Comisaría General de Información. Las UPR serán un segundo cordón en este tipo de operativos.
Los nuevos equipos, matizaron estas mismas fuentes, tampoco rivalizarán con el Grupo Especial de Operaciones, pues el asalto de inmuebles o embarcaciones en situaciones de alto riesgo seguirán siendo competencia de esta unidad de élite, que ahora centra sus esfuerzos en misiones en el extranjero, sobre todo protección de embajadas y personal diplomático en zonas de conflicto.
El organigrama realizado de Interior subraya que las UPR dependerán de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, que verá así reforzadas sus competencias. Al mando de todas ella estará una nueva figura hasta desconocida: el jefe de la Prevención de la Delincuencia.