La Policía libera en Toledo a un joven chino secuestrado en Madrid
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
En la madrugada del 4 de enero, una ciudadana de nacionalidad china denunció en la Comisaría del distrito madrileño de Usera la desaparición de su único hijo.
El joven había salido a cenar esa noche y sobre las 23.00 horas la familia recibió dos llamadas telefónicas de un compatriota que, desde el propio teléfono de su hijo, exigía un rescate de 300.000 euros por su liberación. En ese momento, se activó el protocolo nacional de secuestros, dando conocimiento respectivamente a la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, al Grupo V de Extranjería y Fronteras -especializado en mafias chinas-, y la Sección de Secuestros y Extorsiones de la UDEV Central.
Con el apoyo de negociadores y por la investigación conjunta de las tres unidades, los investigadores averiguaron que el adolescente no había quedado con ninguno de sus amigos, sino con una presunta chica a la que había conocido por Internet. Su rastro se pierde en el barrio de Usera sobre las 20.00 horas del 3 de enero.
Tras seguir la pista a los captores, los agentes entablaron una negociación entre los secuestradores y la familia. La cantidad exigida por los delincuentes excedía con mucho de las capacidades económicas de los padres. Fueron estas conversaciones las que propiciaron que los agentes identificaran a los dos principales organizadores, de los que, sospechaban, podrían tener relación directa con la familia del joven. De este modo, se averiguó que uno de los captores había alquilado recientemente una vivienda en Illescas. Este inmueble levantó las sospechas, puesto que permanecía con las persianas bajadas.
En el marco de un operativo de vigilancia, los agentes observaron cómo del piso salían tres individuos, portando uno de ellos un ordenador portátil, junto con el sospechoso. Todos subían a una furgoneta grande de color oscuro y con los cristales tintados dirigiéndose hacia Madrid. Se reunieron en un bar de la calle Marcelo Usera con el otro identificado, considerado por los investigadores como el ideólogo. El coordinador de las investigaciones ordenó entonces la detención de todos ellos.
Con el apoyo de negociadores y por la investigación conjunta de las tres unidades, los investigadores averiguaron que el adolescente no había quedado con ninguno de sus amigos, sino con una presunta chica a la que había conocido por Internet. Su rastro se pierde en el barrio de Usera sobre las 20.00 horas del 3 de enero.
Tras seguir la pista a los captores, los agentes entablaron una negociación entre los secuestradores y la familia. La cantidad exigida por los delincuentes excedía con mucho de las capacidades económicas de los padres. Fueron estas conversaciones las que propiciaron que los agentes identificaran a los dos principales organizadores, de los que, sospechaban, podrían tener relación directa con la familia del joven. De este modo, se averiguó que uno de los captores había alquilado recientemente una vivienda en Illescas. Este inmueble levantó las sospechas, puesto que permanecía con las persianas bajadas.
En el marco de un operativo de vigilancia, los agentes observaron cómo del piso salían tres individuos, portando uno de ellos un ordenador portátil, junto con el sospechoso. Todos subían a una furgoneta grande de color oscuro y con los cristales tintados dirigiéndose hacia Madrid. Se reunieron en un bar de la calle Marcelo Usera con el otro identificado, considerado por los investigadores como el ideólogo. El coordinador de las investigaciones ordenó entonces la detención de todos ellos.