La roja y Rusia alumbraron un torneo que hundió a Francia y a Grecia
01/10/2010 - 09:45
Por: COLPISA
FÚTBOL EUROCOPA 2008
España y Rusia alumbraron con goles y fútbol vistoso y moderno la Eurocopa 2008, que vio hundirse en el fracaso a las selecciones conservadoras de Francia, subcampeona mundial eliminada en la fase de grupos, y Grecia, la campeona de 2004, que se volvió a casa con tres derrotas en la primera ronda.
Alemania, que fue un híbrido con un esquema fundamentalmente físico, pero siempre pensando en la portería de enfrente cada vez que pudo hacer daño, tuvo el pobre consuelo del subcampeonato, frente a España, que la dominó de principio a fin en la final de Viena.
Precisamente, las dos selecciones que abrieron el Grupo D terminaron regalando los mejores espectáculos del torneo, los españoles con un cuadrado mágico que toqueteó sin parar con Xavi, Iniesta, Cesc y Silva, mientras que los rusos deslumbraron con las aceleraciones de Arshavin y Pavlyuchenko.
Fue un torneo propicio para el juego de ataque, en el que se cuidó a los futbolistas talentosos. Hicimos reglas para proteger a los jugadores creativos, para ir hacia adelante y ganar más que con el catenaccio, explicó el presidente de la UEFA, Michel Platini. En esa sintonía estuvieron Holanda y Croacia, aunque ambos cayeron en cuartos de final, tal vez dominados por la presión de una eliminatoria a vida o muerte.
El equipo de Marco van Basten dio los mejores conciertos del torneo, con sendas goleadas ante el campeón y el subcampeón mundial, Italia (3-0) y Francia (4-1), respectivamente, para ganar con brillo el grupo de la muerte, incluso con suplentes, frente a Rumania (2-0). Pasajes de fútbol total, como lo definió San Marco haciendo referencia a su mentor Johan Cruyff, mostraron una naranja mecánica incontrolable, siempre mirando la portería rival, con puntas veloces y bien abiertos, un mediocampo que no paró de acelerar y mucha seguridad en la meta con Van der Sar.
Por su parte, Croacia desplegó un fútbol con tintes sudamericanos, pelota pegada al pie, toque y magia en el centro con Modric y Kovac. La desgracia de un gol en el último segundo de la prórroga contra Turquía (1-1) y la posterior caída en los penaltis acabó con un un equipo que extrañó mucho al delantero Eduardo (lesionado) en la definición, reconoció el seleccionador Slaven Bilic.
Otro de los asuntos destacados fue el milagro turco, ese de un equipo que remontó tres partidos en los últimos minutos gracias a sus ganas y amor propio para empujar para adelante, fue un premio al fútbol de ataque, el que reinó en esta Eurocopa, a diferencia de la edición precedente de Portugal 2004.
Precisamente, las dos selecciones que abrieron el Grupo D terminaron regalando los mejores espectáculos del torneo, los españoles con un cuadrado mágico que toqueteó sin parar con Xavi, Iniesta, Cesc y Silva, mientras que los rusos deslumbraron con las aceleraciones de Arshavin y Pavlyuchenko.
Fue un torneo propicio para el juego de ataque, en el que se cuidó a los futbolistas talentosos. Hicimos reglas para proteger a los jugadores creativos, para ir hacia adelante y ganar más que con el catenaccio, explicó el presidente de la UEFA, Michel Platini. En esa sintonía estuvieron Holanda y Croacia, aunque ambos cayeron en cuartos de final, tal vez dominados por la presión de una eliminatoria a vida o muerte.
El equipo de Marco van Basten dio los mejores conciertos del torneo, con sendas goleadas ante el campeón y el subcampeón mundial, Italia (3-0) y Francia (4-1), respectivamente, para ganar con brillo el grupo de la muerte, incluso con suplentes, frente a Rumania (2-0). Pasajes de fútbol total, como lo definió San Marco haciendo referencia a su mentor Johan Cruyff, mostraron una naranja mecánica incontrolable, siempre mirando la portería rival, con puntas veloces y bien abiertos, un mediocampo que no paró de acelerar y mucha seguridad en la meta con Van der Sar.
Por su parte, Croacia desplegó un fútbol con tintes sudamericanos, pelota pegada al pie, toque y magia en el centro con Modric y Kovac. La desgracia de un gol en el último segundo de la prórroga contra Turquía (1-1) y la posterior caída en los penaltis acabó con un un equipo que extrañó mucho al delantero Eduardo (lesionado) en la definición, reconoció el seleccionador Slaven Bilic.
Otro de los asuntos destacados fue el milagro turco, ese de un equipo que remontó tres partidos en los últimos minutos gracias a sus ganas y amor propio para empujar para adelante, fue un premio al fútbol de ataque, el que reinó en esta Eurocopa, a diferencia de la edición precedente de Portugal 2004.