29/05/2016 / 13:00
D.Pizarro


Imagenes

Las calles de Guadalajara acogen una procesión del Corpus pasada por agua

La lluvia del sábado obligó a los cofrades a invertir más horas en la elaboración de sus alfombras. Pero el trabajo mereció la pena, como se pudo ver este mismo domingo durante la tradicional procesión. Lamentablemente, la lluvia regresó durante el recorrido.


Muchas horas de trabajo que se vinieron abajo con las lluvias. Los encargados de montar las llamativas alfombras del Corpus de Guadalajara tuvieron que sobreponerse rápido y rehacer sus obras de arte. El sábado, el agua y el viento estropeó gran parte de los diseños, lo que se solventó con más horas de trabajo, incluso cuando el sol ya se había puesto. Todo para que hoy reluciesen estas creaciones de serrín y caolín como si nada hubiera sucedido el día anterior. Y así fue, al menos al principio. Las calles amanecieron nubladas pero con los balcones dando la bienvenida a una de las procesiones más hermosas de la ciudad. Quizá porque los niños tienen  un protagonismo especial. Vestidos con los trajes de comunión que han lucido apenas unas semanas atrás, se agarraban unos a otros de la mano y marchaban ante la atenta y la orgullosa mirada de sus padres. Aunque en esta ocasión con un paraguas encima.

Pasadas las 11.30 horas comenzó el recorrido desde la iglesia del Fuerte de San Francisco. El primer punto clave fue la plaza de Santo Domingo, donde se encontraba la alfombra y el altar de la Hermandad del Santísimo Cristo del Amor y de la Paz. Ayer, después del fuerte chaparrón hubieron de dejar pasar unas horas para que drenase el agua. Con sus colores rojo y amarillo, principalmente, representaron la cruz de Salamanca y la cara del Cristo, entre otras figuras. Pero cuando nadie se lo esperaba, el agua hizo de nuevo su aparición. Primero chispeando y luego lloviendo, lo que hizo que la comitiva acelerase el paso. En El Jardinillo se lució la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, también exhausta del trabajo extra realizado el día anterior. La Pasión del Señor colocó su alfombra en Miguel Fluiters, mientras que las cofradías de la Virgen de los Dolores y del Cristo Yacente se encontraban en la plaza de Santa María. 

La procesión acabó con la bendición a cargo del obispo de Sigüenza-Guadalajara, Monseñor Atilano Rodríguez.


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