Los forenses tienen identificados 105 cadáveres de los 154 fallecidos

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Los expertos del Instituto Nacional de Toxicología, y de los laboratorios de la Policía y la Guardia Civil que trabajan en los depósitos del cementerio de la Almudena identificaron ayer a diez cadáveres más mediante las pruebas de ADN.
Utilizan este método ante la imposibilidad de cotejar sus huellas dactilares por el mal estado en que quedaron los cuerpos tras el brutal choque y posterior incendio del avión MD-82. A través de las huellas apenas se pudo establecer la filiación de medio centenar de víctimas.
El ministro del Interior admitió este lunes que el proceso va más lento de lo que era de esperar por el mal estado de un buen número de los cadáveres. Alfredo Pérez Rubalcaba aseguró que los expertos trabajan todo “lo rápido” que pueden, pero aclaró que la prioridad es no cometer errores de identificación y tener la seguridad de que se entregan a las familias los restos de sus allegados.
Entretanto, la evolución de los heridos es dispar. Continúan ingresados en distintos hospitales de Madrid 16 lesionados; dos están muy graves, dos más siguen graves, tres permanecen estables dentro de la gravedad, uno más está grave con evolución favorable y ocho presentan evolución favorable, de acuerdo al último parte médico difundido por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
Gregoria Mendiola Rodríguez ha experimentado una ligera mejoría neurológica. La mujer, colombiana y de 41 años, está en el hospital Ramón y Cajal con pronóstico muy grave debido a un traumatismo craneoencefálico severo. Está sedada y entubada. Gregoria perdió a su esposo en el accidente y es la madre de Alfredo Acosta, de ocho años, que permanece en la UCI del hospital Niño Jesús con una fractura abierta de pierna, de la que ha sido intervenido.
Pedro Hernán Gómez también continúa muy grave. Tiene 57 años y es natural Segovia, aunque reside en Canarias. Se encuentra ingresado en la UCI del Ramón y Cajal, sedado y con ventilación mecánica. El lunes fue intervenido por el Servicio de Traumatología y Cirugía Maxilofacial, que ya lo había llevado a quirófano el sábado, debido a las múltiples fracturas que presenta en miembros y cara. Sufrió un síndrome febril que mantiene a los médicos en alerta.
La única sobreviviente de la tripulación, Antonia María Jiménez, de 27 años, está consciente, pero con pronóstico grave. La joven permanece en el hospital La Princesa y evoluciona favorablemente. Kim Yvonne Tate Pérez, de 30 años y residente en Canarias, se encuentra en el mismo centro asistencial. La mujer presenta diagnóstico en neumotórax izquierdo y politraumatismo, además de un cuadro febril. Su estado, que en el parte médico anterior era grave con evolución favorable, ha cambiado a grave.