Los Gobierno de España y Polonia refuerzan lazos políticos y económicos
01/10/2010 - 09:45
España y Polonia celebrarán este miércoles en Córdoba su quinta cumbre bilateral, en la que buscan reforzar los lazos políticos y económicos entre ambos países, según fuentes diplomáticas españolas. La cumbre, que estará presidida por los respectivos presidentes de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y Donald Tusk, se celebra en un clima óptimo para las relaciones bilaterales, pero también en un contexto de grave crisis económica y financiera internacional que todavía no ha llegado con fuerza a Polonia.
El encuentro llega, además, a una semana de la reunión del Consejo de Europa en el que 27 de los 28 Estados miembros deberán tomar una decisión sobre el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa después del rechazo de Irlanda en referéndum. La última cumbre hispano-polaca se celebró en Varsovia, en junio de 2007, durante el Gobierno del conservador y euroescéptico Jaroslaw Kaczynski, hermano gemelo del actual presidente de Polonia, Lech Kaczynski. La victoria del liberal de centroderecha y europeísta Donald Tusk en las elecciones legislativas de octubre de 2007 no supuso un cambio sustancial en las relaciones bilaterales.
Al margen de quien gobierne en España y Polonia, los dos países mantienen unas sólidas relaciones diplomáticas. Así fue mientras en Madrid gobernaba José María Aznar y en Varsovia el socialista Aleksander Kwasniewski y así ocurre en la actualidad, a pesar de las enormes diferencias ideológicas y políticas que existen entre el PSOE de Rodríguez Zapatero y el partido Ley y Justicia (PIS) del presidente Kaczynski o la Plataforma Cívica (PO) de Donald Tusk. En tiempos de Kwasniewski, Aznar llegó a ser declarado hombre del año en Polonia.
Sólidas relaciones
Los cambios políticos no afectan para nada a las relaciones hispano-polacas, porque son muy sólidas y lo serán más en el futuro, asegura un diplomático español acreditado en Varsovia. En este contexto, España y Polonia quieren aprovechar la cumbre de Córdoba para sellar una estrategia común en el seno de la UE, porque ambos países son de tamaño y población parecidos; España es el quinto país de la Unión y Polonia el sexto, y deben buscar su propio espacio y no ir a remolque de Alemania o Francia, y si se lo proponen tienen capacidad para llevarlo a cabo, sobre todo España, que es una economía avanzada, mientras Polonia es un país que avanza, señala Jan Kieniewicz, diplomático que fue embajador polaco en Madrid de 1990 a 1994. Los expertos consideran que Madrid y Varsovia son complementarios en cuestiones políticas y geoestratégicas y no mantienen divergencias insalvables en asuntos internacionales, aunque sí diferencias con respecto a la relación con Estados Unidos y Rusia y al papel de la UE.
España es para Polonia la puerta abierta a la ribera sur del Mediterráneo, sobre todo al Magreb, y Polonia es el nexo directo con el este de Europa para la diplomacia y los hombres de negocios españoles. Además, Polonia, el país que más fondos comunitarios de cohesión va a recibir hasta el 2013, puede necesitar de la experiencia española en esta materia, apuntan los expertos.
Inversiones al alza
Las relaciones económicas entre España y Polonia se han intensificado en los últimos años, y las empresas españolas han pasado en muy poco tiempo de ocupar un lugar marginal en el panorama de la inversión extranjera en el país eslavo a ser relevantes, sobre todo en sectores como la construcción y la promoción inmobiliaria, las energías renovables, la industria agroalimentaria y la siderurgia.
Firmas como Zara, Mango, Acciona, Roca, Pescanova, Fagor y entidades financieras como el Banco Popular, el Banco Santander, Caja Duero, La Caixa y la CAM se han abierto un espacio importante en la vida económica polaca y han creado miles de puestos de trabajo.
Al margen de quien gobierne en España y Polonia, los dos países mantienen unas sólidas relaciones diplomáticas. Así fue mientras en Madrid gobernaba José María Aznar y en Varsovia el socialista Aleksander Kwasniewski y así ocurre en la actualidad, a pesar de las enormes diferencias ideológicas y políticas que existen entre el PSOE de Rodríguez Zapatero y el partido Ley y Justicia (PIS) del presidente Kaczynski o la Plataforma Cívica (PO) de Donald Tusk. En tiempos de Kwasniewski, Aznar llegó a ser declarado hombre del año en Polonia.
Sólidas relaciones
Los cambios políticos no afectan para nada a las relaciones hispano-polacas, porque son muy sólidas y lo serán más en el futuro, asegura un diplomático español acreditado en Varsovia. En este contexto, España y Polonia quieren aprovechar la cumbre de Córdoba para sellar una estrategia común en el seno de la UE, porque ambos países son de tamaño y población parecidos; España es el quinto país de la Unión y Polonia el sexto, y deben buscar su propio espacio y no ir a remolque de Alemania o Francia, y si se lo proponen tienen capacidad para llevarlo a cabo, sobre todo España, que es una economía avanzada, mientras Polonia es un país que avanza, señala Jan Kieniewicz, diplomático que fue embajador polaco en Madrid de 1990 a 1994. Los expertos consideran que Madrid y Varsovia son complementarios en cuestiones políticas y geoestratégicas y no mantienen divergencias insalvables en asuntos internacionales, aunque sí diferencias con respecto a la relación con Estados Unidos y Rusia y al papel de la UE.
España es para Polonia la puerta abierta a la ribera sur del Mediterráneo, sobre todo al Magreb, y Polonia es el nexo directo con el este de Europa para la diplomacia y los hombres de negocios españoles. Además, Polonia, el país que más fondos comunitarios de cohesión va a recibir hasta el 2013, puede necesitar de la experiencia española en esta materia, apuntan los expertos.
Inversiones al alza
Las relaciones económicas entre España y Polonia se han intensificado en los últimos años, y las empresas españolas han pasado en muy poco tiempo de ocupar un lugar marginal en el panorama de la inversión extranjera en el país eslavo a ser relevantes, sobre todo en sectores como la construcción y la promoción inmobiliaria, las energías renovables, la industria agroalimentaria y la siderurgia.
Firmas como Zara, Mango, Acciona, Roca, Pescanova, Fagor y entidades financieras como el Banco Popular, el Banco Santander, Caja Duero, La Caixa y la CAM se han abierto un espacio importante en la vida económica polaca y han creado miles de puestos de trabajo.