Los Reyes y Zapatero presiden un Desfile Nacional marcado por la lluvia
01/10/2010 - 09:45
El mal tiempo con el que amaneció ayer Madrid deslució el desfile de la Fiesta Nacional, en el que desfilaron alrededor de 4.600 efectivos y que estuvo presidido por los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, acompañados por los Príncipes de Asturias, desde la madrileña Plaza de Colón. Aunque no llegó a llover, el clima obligó a reducir el desfile aéreo y a suprimir la llegada de la bandera desde el aire. Junto a la Familia Real estuvo el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que fue recibido con abucheos, y Carme Chacón, que se estrenó en Defensa.
Los Reyes y los Príncipes, acompañados por los Duques de Palma y la duquesa de Lugo, la infanta Elena, por primera vez sin Jaime de Marichalar, saludaron a su llegada al jefe del Ejecutivo, a la ministra de Defensa, Carme Chacón, a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y a la presidenta del Parlamento regional, Elvira Rodríguez. Tras el saludo, el Rey pasó revista a los efectivos y se situó en la tribuna de autoridades acompañado por el resto de la familia real y el Gobierno en pleno.
La llegada de los monarcas vino precedida por la del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que volvió a ser recibido con gritos y abucheos por parte de un sector del público invitado situado a la derecha de una de las tribunas de autoridades. Por su parte, el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, que se encuentra en Washington participando en la reunión de la Asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI), y el de Industria, Miguel Sebastián, no estuvieron presentes.
Desfile de bajos vuelos
Los actos comenzaron con el izado de la bandera y el homenaje a los que dieron su vida por España, en el que este año participan 16 familiares de militares fallecidos en 2008 en accidentes o atentados terroristas. La nubosidad y la lluvia intermitente registrada durante la mañana de ayer en Madrid obligaron a reducir el desfile aéreo que tuvo lugar en el Paseo de la Castellana y a suspender el salto paracaidista con el que se iba a trasladar desde el aire hasta la céntrica plaza madrileña la bandera que presidió la parada militar, que este año reunió a más de 4.600 militares y 250 vehículos.
Estuvieron presentes en el desfile un total de 20 familiares de los militares fallecidos en acto de servicio este año. Entre los que participaron en el acto de homenaje a los caídos se encontraban la viuda y el hijo del brigada Luis Conde, el último militar asesinado por ETA, los familiares de los últimos militares fallecidos en accidentes en Bosnia, Kosovo y Líbano y los familiares de los dos guardias civiles que murieron por el atentado de ETA en Capbretón (Francia), Fernando Trapero y Raúl Centeno.
Acompañado por el presidente del Gobierno y los presidentes del Congreso y del Senado, José Bono y Francisco Javier Rojo, el Rey don Juan Carlos y dos oficiales fueron los encargados de colocar la corona de laurel ante la bandera de España, en recuerdo de los fallecidos, al son de la marcha fúnebre mientras los guiones y banderines se inclinaban en señal de duelo y respeto.
Concluida la honra con el disparo de las salvas y el paso de la Patrulla Águila para dibujar los colores de la bandera nacional sobre el cielo madrileño, el desfile aéreo se limitó, debido al mal tiempo, a una nueva pasada de los siete reactores de entrenamiento de la patrulla acrobática del Ejército del Aire, que dejó de nuevo su estela de humo rojigualda, esta vez sobre la vertical del Paseo de la Castellana. No hubo exhibición de helicópteros de las Fuerzas Armadas ni presencia de aviones de transporte de la Fuerza Aérea.
Desfile de bajos vuelos
No hubo incidentes. Las medidas de seguridad extremas dieron su resultado. Centenares de funcionarios de la Policía Nacional se desplegaron hoy a lo largo del Paseo de la Castellana y en los dos centros neurálgicos de las celebraciones: la Plaza de Colón y el Palacio de Oriente.
La llegada de los monarcas vino precedida por la del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que volvió a ser recibido con gritos y abucheos por parte de un sector del público invitado situado a la derecha de una de las tribunas de autoridades. Por su parte, el vicepresidente segundo, Pedro Solbes, que se encuentra en Washington participando en la reunión de la Asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI), y el de Industria, Miguel Sebastián, no estuvieron presentes.
Desfile de bajos vuelos
Los actos comenzaron con el izado de la bandera y el homenaje a los que dieron su vida por España, en el que este año participan 16 familiares de militares fallecidos en 2008 en accidentes o atentados terroristas. La nubosidad y la lluvia intermitente registrada durante la mañana de ayer en Madrid obligaron a reducir el desfile aéreo que tuvo lugar en el Paseo de la Castellana y a suspender el salto paracaidista con el que se iba a trasladar desde el aire hasta la céntrica plaza madrileña la bandera que presidió la parada militar, que este año reunió a más de 4.600 militares y 250 vehículos.
Estuvieron presentes en el desfile un total de 20 familiares de los militares fallecidos en acto de servicio este año. Entre los que participaron en el acto de homenaje a los caídos se encontraban la viuda y el hijo del brigada Luis Conde, el último militar asesinado por ETA, los familiares de los últimos militares fallecidos en accidentes en Bosnia, Kosovo y Líbano y los familiares de los dos guardias civiles que murieron por el atentado de ETA en Capbretón (Francia), Fernando Trapero y Raúl Centeno.
Acompañado por el presidente del Gobierno y los presidentes del Congreso y del Senado, José Bono y Francisco Javier Rojo, el Rey don Juan Carlos y dos oficiales fueron los encargados de colocar la corona de laurel ante la bandera de España, en recuerdo de los fallecidos, al son de la marcha fúnebre mientras los guiones y banderines se inclinaban en señal de duelo y respeto.
Concluida la honra con el disparo de las salvas y el paso de la Patrulla Águila para dibujar los colores de la bandera nacional sobre el cielo madrileño, el desfile aéreo se limitó, debido al mal tiempo, a una nueva pasada de los siete reactores de entrenamiento de la patrulla acrobática del Ejército del Aire, que dejó de nuevo su estela de humo rojigualda, esta vez sobre la vertical del Paseo de la Castellana. No hubo exhibición de helicópteros de las Fuerzas Armadas ni presencia de aviones de transporte de la Fuerza Aérea.
Desfile de bajos vuelos
No hubo incidentes. Las medidas de seguridad extremas dieron su resultado. Centenares de funcionarios de la Policía Nacional se desplegaron hoy a lo largo del Paseo de la Castellana y en los dos centros neurálgicos de las celebraciones: la Plaza de Colón y el Palacio de Oriente.