Majaelrayo honra al Santo Niño con sus danzas

04/09/2011 - 22:11 Jaime Valladolid

 
¡Viva el Santo Niño! Con este grito el pueblo de Majaelrayo agasajaba a su patrón a la salida de la iglesia. El himno de España se entremezclaba con los aplausos de los devotos de este curioso santo. A las puertas del templo, construido de pizarra, se dieron cita un gran número de lugareños y de visitantes, atraídos por al ancestralidad de esta antiquísima tradición. Tras la celebración de la Eucaristía en su día grande, el pueblo entero acompañó al Santo Niño en procesión por las principales calles del municipio. Pero, sin duda alguna, los protagonistas de esta jornada fueron los danzantes, que evidenciando su devoción por el Santo Niño, portaron su imagen hasta la plaza Mayor. Allí tuvo lugar la primera de las danzas. Al ritmo de un tambor, los ocho danzantes bailaron al son de la música y chocando sus palos. Sin embargo, esta primera danza únicamente sirvió de aperitivo. Después de esta parada, la procesión continuó hasta la iglesia, donde se subastaron los maneros de la imagen. Pero el plato fuerte de estas fiestas fue la celebración de las danzas, que se celebraron en la plaza Mayor del pueblo. Además de estos ocho jovenes, dos botargas llenaron de color las calles de Majaelrayo. El cordón, Las espadas y Las Fajas volvieron a sonar y a ser interpretadas por los danzantes para el deleite de los asistentes. “La gente está muy volcada para que no se pierda la tradición. Ahora mismo todos los que bailan son hijos del pueblo. Yo he sido danzante hasta que he podido. Posteriormente, se dio paso a la gente joven. Con la ilusión que ponemos yo creo que se podrá conservar esta tradición de por vida”, señalaba el alcalde de la localidad, Severiano Moreno. Diez son las danzas que se bailan al son de un tambor. Además, los danzantes utilizan varios instrumentos y utensilios para interpretarlas, como palos, castañuelas y cintas de colores. En cuanto a su indumentaria, van vestidos con camisas, faldas y medias blancas, que contrastan con el colorido de sus cinteros, pañuelos y de sus dos cintas que cruzan sus pechos. A diferencia que otros danzantes del resto de la provincia, sus faldas no están almidonadas. En cuanto a los botargas, su misión es la de comportarse como fustigantes y la de colaborar en la preparación de las danzas, portando los palos y demás útiles necesarios para la actuación. Antiguamente, la festividad del Santo Niño se celebraba el tercer 15 de enero, pero debido a la trashumancia se trasladó. De esta manera, y aunque aún continúa conmemorándose el día del patrón en invierno, la fiesta grande tiene lugar el primer domingo de septiembre. Pero esta no ha sido la única actividad que ha tenido lugar este fin de semana en Majaelrayo. Juegos infantiles, campeonatos y música completaron estas fiestas que concluirán hoy con la ronda por las casas de la localidad.