Mantienen la petición de 12 años de cárcel por traición para el ex agente del CNI
01/10/2010 - 09:45
Por: EUROPA PRESS
El defensor solicita su absolución pero reconoce que tenía documentos en casa
En la fase de conclusiones, el fiscal elevó a definitiva su petición de condena contra Flórez, quien cumple prisión preventiva desde el 25 de julio de 2007. El miembro del Ministerio Público alegó que las cartas de ofrecimiento que se le incautaron en su casa revelan la voluntad del ex agente de vender esa información reservada a otro país.
Por su parte, la representación del Gobierno mantuvo su solicitud de pena, aunque elevó su propuesta alternativa de cuatro a cinco años de prisión por un delito de continuado de revelación de secretos. Según explicó, la modificación se sustenta en el artículo 598 en relación con los artículos 599.1 y 74 del Código Penal.
En su turno, el abogado defensor, Manuel Ollé, reclamó la libre absolución para su cliente al entender que no hay pruebas contra él. No obstante, reconoció que Flórez guardaba en sus domicilios documentos del CNI sin la finalidad de entregarlo a ninguna potencia extranjera o a Rusia.
Sin finalidad espuria
Estos documentos no tenían la categoría de carácter secreto porque se produjo antes de la entrada en vigor de la Ley del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ni los tenía con una finalidad espuria de entregarlos, revelarlos o venderlos absolutamente a nadie. Es imposible que se haya puesto en peligro o lesionado la defensa nacional, esgrimió el letrado tras quedar el juicio visto para sentencia. Además, el letrado hizo hincapié en que en toda la vista oral nadie ha mencionada nada de dinero en relación al supuesto pago que recibió de 200.000 dólares como contraprestación a la información revelada. Antes de finalizar la vista, el acusado aprovechó su derecho a la última palabra para agradecer el comportamiento del tribunal a lo largo de las cuatro sesiones en las que se ha desarrollado el juicio. El pasado lunes, Flórez mantuvo que las dos cartas de ofrecimiento a los servicios de inteligencia rusos que se le incautaron en su domicilio formaban parte de un supuesto práctico que incluyó como anexo en una monografía encargada en 2001 por sus superiores para evidenciar las deficiencias del Cesid.
Sobre esta supuesta coartada, el letrado insistió en que todo el mundo ha reconocido que se le encargara una monografía para demostrar los fallos de seguridad en el Cedis. Según su versión, su cliente elaboró las cartas de forma voluntario como complemento al trabajo pedagógico.
Se trata del primer juicio que se celebra en España por esta infracción penal, recogida en el artículo 584 del Código Penal. El único antecedente sobre un tema algo similar se encuentra en el caso del ex coronel Juan Alberto Perote por las escuchas del CESID, en el que se le juzgó por un delito de utilización de artificios técnicos de escucha y grabación del sonido.
Según el fiscal, el acusado prestó servicio al CNI desde el 20 de marzo de 1991 hasta el 25 de marzo de 2004. Durante este tiempo, el procesado se fue apoderando de numerosa documentación perteneciente al CNI, tratándose de información legalmente clasificada como secreta. La Fiscalía sostiene que el ex agente sacó dicha documentación, guardándola en DVDs, CDs, Cintas-Casete, Microcintas y otros soportes informáticos.
El Consejo de Ministros acordó el 27 de marzo de 2009 desclasificar los documentos incautados. Entre ellos, figuraban dos cartas remitidas por el ex agente a un tal Sr Melnikov, identificado por el Ministerio de Exteriores como consejero de la embajada de Rusia en España. Soy un directivo del CESID que tiene interés de comunicarle su disposición a colaborar con el servicio y el país al que usted representa, recogía la misiva.
COLABORACIÓN CON RUSIA
En la carta, ofrecía información sobre quién es quién en el CNI; su estructura y organización; procedimientos de trabajo contra Rusia y países terceros; y sobre los intereses y temores de España, entre otros aspectos. Además, se ofrecía a facilitar la penetración de agentes del servicio de Rusia en el CNI.
En una segunda misiva, el acusado expone que una de las razonas por las que remitía esta segunda comunicación era la conveniencia de mejorar la seguridad y disminuir la vulnerabilidad del sistema de comunicación que sugirió en la primera carta. Además, la información más importante a la que tengo acceso tendría para ustedes de un gran interés estratégico, añade.
A cambio de esta colaboración, el procesado reclamó como contraprestación 200.000 dólares, estableciendo procedimientos de enlace y comunicación, según recoge el escrito del fiscal.
En su turno, el abogado defensor, Manuel Ollé, reclamó la libre absolución para su cliente al entender que no hay pruebas contra él. No obstante, reconoció que Flórez guardaba en sus domicilios documentos del CNI sin la finalidad de entregarlo a ninguna potencia extranjera o a Rusia.
Sin finalidad espuria
Estos documentos no tenían la categoría de carácter secreto porque se produjo antes de la entrada en vigor de la Ley del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ni los tenía con una finalidad espuria de entregarlos, revelarlos o venderlos absolutamente a nadie. Es imposible que se haya puesto en peligro o lesionado la defensa nacional, esgrimió el letrado tras quedar el juicio visto para sentencia. Además, el letrado hizo hincapié en que en toda la vista oral nadie ha mencionada nada de dinero en relación al supuesto pago que recibió de 200.000 dólares como contraprestación a la información revelada. Antes de finalizar la vista, el acusado aprovechó su derecho a la última palabra para agradecer el comportamiento del tribunal a lo largo de las cuatro sesiones en las que se ha desarrollado el juicio. El pasado lunes, Flórez mantuvo que las dos cartas de ofrecimiento a los servicios de inteligencia rusos que se le incautaron en su domicilio formaban parte de un supuesto práctico que incluyó como anexo en una monografía encargada en 2001 por sus superiores para evidenciar las deficiencias del Cesid.
Sobre esta supuesta coartada, el letrado insistió en que todo el mundo ha reconocido que se le encargara una monografía para demostrar los fallos de seguridad en el Cedis. Según su versión, su cliente elaboró las cartas de forma voluntario como complemento al trabajo pedagógico.
Se trata del primer juicio que se celebra en España por esta infracción penal, recogida en el artículo 584 del Código Penal. El único antecedente sobre un tema algo similar se encuentra en el caso del ex coronel Juan Alberto Perote por las escuchas del CESID, en el que se le juzgó por un delito de utilización de artificios técnicos de escucha y grabación del sonido.
Según el fiscal, el acusado prestó servicio al CNI desde el 20 de marzo de 1991 hasta el 25 de marzo de 2004. Durante este tiempo, el procesado se fue apoderando de numerosa documentación perteneciente al CNI, tratándose de información legalmente clasificada como secreta. La Fiscalía sostiene que el ex agente sacó dicha documentación, guardándola en DVDs, CDs, Cintas-Casete, Microcintas y otros soportes informáticos.
El Consejo de Ministros acordó el 27 de marzo de 2009 desclasificar los documentos incautados. Entre ellos, figuraban dos cartas remitidas por el ex agente a un tal Sr Melnikov, identificado por el Ministerio de Exteriores como consejero de la embajada de Rusia en España. Soy un directivo del CESID que tiene interés de comunicarle su disposición a colaborar con el servicio y el país al que usted representa, recogía la misiva.
COLABORACIÓN CON RUSIA
En la carta, ofrecía información sobre quién es quién en el CNI; su estructura y organización; procedimientos de trabajo contra Rusia y países terceros; y sobre los intereses y temores de España, entre otros aspectos. Además, se ofrecía a facilitar la penetración de agentes del servicio de Rusia en el CNI.
En una segunda misiva, el acusado expone que una de las razonas por las que remitía esta segunda comunicación era la conveniencia de mejorar la seguridad y disminuir la vulnerabilidad del sistema de comunicación que sugirió en la primera carta. Además, la información más importante a la que tengo acceso tendría para ustedes de un gran interés estratégico, añade.
A cambio de esta colaboración, el procesado reclamó como contraprestación 200.000 dólares, estableciendo procedimientos de enlace y comunicación, según recoge el escrito del fiscal.