Más de 200 presos de Guantánamo pasaron por España en vuelos de la CIA
01/10/2010 - 09:45
El programa de detenciones secretas puesto en marcha por Estados Unidos dentro de la llamada guerra contra el terror contó con la connivencia de las autoridades españolas entre enero de 2002 y septiembre de 2007. En este periodo, la CIA aprovechó aeropuertos civiles y militares y el espacio aéreo nacional para sus operaciones antiterroristas. Así lo pone de manifiesto Amnistía Internacional en un informe en el que señala que más de 200 personas llegaron a la base de Guantánamo (Cuba) trasladadas a la fuerza en aviones militares de EE UU que pasaron por España.
Los dos centenares de presos que fueron llevados a Guantánamo despegaron de bases militares españolas o cruzaron al menos el espacio aéreo nacional, cuyo uso también está sometido al permiso de las autoridades españolas. Sobre estos traslados, Amnistía denuncia que el Gobierno no cumplió su deber de informar al Parlamento Europeo, ni al Consejo de Europa ni al Congreso de los Diputados, según recoge la investigación Destinos inconfesables, obligaciones incumplidas, presentada este miércoles, .
Los vuelos militares registrados hasta septiembre de 2007, según confirmó en su momento Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), tuvieron como procedencia y destino las bases de Morón de la Frontera (Sevilla), Rota (Cádiz) y Torrejón de Ardoz (Madrid), mientras que en al menos una ocasión un avión que viajaba de Guantánamo a Bagram (Afganistán) hizo una parada técnica en Rota. Aunque los registros de vuelo no permiten conocer si en los aviones militares que aterrizaron en bases españolas había detenidos, si aportan información precisa sobre el día y la hora en que tomaron tierra en la base estadounidense en territorio cubano, dato que coincide con el de la llegada de presos a la isla, según la información que han ido proporcionando las autoridades estadounidenses. Uno de los casos más relevantes fue el avión C-141 con matrícula RCH7502, que cruzó el espacio aéreo portugués tras despegar de Morón el 11 de enero de 2002 para dirigirse a Guantánamo. Una fecha que coincide con la llegada a este penal de los primeros 23 presos tras los atentados del 11-S de Nueva York y el Pentágono, que podrían haber pasado por España procedentes de Kandahar (Afganistán).
El convenio de Cooperación para la Defensa entre España y Estados Unidos, que será revisado en 2010, prohíbe el uso de las bases españolas para aquellas aeronaves que transporten «pasajeros o carga que pueda ser controvertida para España». Sin embargo, la falta de mecanismos de verificación hace que las autoridades nacionales suelan dar un permiso trimestral genérico para el uso de las bases de Morón y Rota, sin especificar el tipo de la misión.
Interrogatorios
Además de las detenciones secretas que pasaron por territorio nacional, Amnistía Internacional destaca otras «actividades ilegales» que contaron con la connivencia española y que incumplen obligaciones internacionales de derechos humanos, caso de los interrogatorios de policías españoles en Guantánamo o la prohibición absoluta de la tortura en relación a extradiciones y expulsiones.
Uno de las víctimas de esta guerra contra el terror fue el ciudadano marroquí Lahcen Ikassrien, que pasó tres años en la base naval cubana tras ser detenido en Afganistán a finales de 2001. Residente en España en los años noventa, Ikassrien relaqtó hoy durante la presentación del informe cómo fue interrogado en cuatro ocasiones por policías y funcionarios españoles entre el 2002 y el 2004 con el objetivo de identificar a sospechosos de pertenecer a Al Qaeda en España y a los autores de los atentados del 11-M en Madrid.
Fue extraditado a España en julio de 2005 al ser reclamado por la justicia por pertenencia a banda armada u organización terrorista, pero un año después la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decretó su libertad provisional ya que la acusación se había basado en las mismas pruebas que el Tribunal Supremo había anulado en el caso de Hamed Ahmed, el ceutí que también paso por la cárcel de Guantánamo.
Los vuelos militares registrados hasta septiembre de 2007, según confirmó en su momento Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), tuvieron como procedencia y destino las bases de Morón de la Frontera (Sevilla), Rota (Cádiz) y Torrejón de Ardoz (Madrid), mientras que en al menos una ocasión un avión que viajaba de Guantánamo a Bagram (Afganistán) hizo una parada técnica en Rota. Aunque los registros de vuelo no permiten conocer si en los aviones militares que aterrizaron en bases españolas había detenidos, si aportan información precisa sobre el día y la hora en que tomaron tierra en la base estadounidense en territorio cubano, dato que coincide con el de la llegada de presos a la isla, según la información que han ido proporcionando las autoridades estadounidenses. Uno de los casos más relevantes fue el avión C-141 con matrícula RCH7502, que cruzó el espacio aéreo portugués tras despegar de Morón el 11 de enero de 2002 para dirigirse a Guantánamo. Una fecha que coincide con la llegada a este penal de los primeros 23 presos tras los atentados del 11-S de Nueva York y el Pentágono, que podrían haber pasado por España procedentes de Kandahar (Afganistán).
El convenio de Cooperación para la Defensa entre España y Estados Unidos, que será revisado en 2010, prohíbe el uso de las bases españolas para aquellas aeronaves que transporten «pasajeros o carga que pueda ser controvertida para España». Sin embargo, la falta de mecanismos de verificación hace que las autoridades nacionales suelan dar un permiso trimestral genérico para el uso de las bases de Morón y Rota, sin especificar el tipo de la misión.
Interrogatorios
Además de las detenciones secretas que pasaron por territorio nacional, Amnistía Internacional destaca otras «actividades ilegales» que contaron con la connivencia española y que incumplen obligaciones internacionales de derechos humanos, caso de los interrogatorios de policías españoles en Guantánamo o la prohibición absoluta de la tortura en relación a extradiciones y expulsiones.
Uno de las víctimas de esta guerra contra el terror fue el ciudadano marroquí Lahcen Ikassrien, que pasó tres años en la base naval cubana tras ser detenido en Afganistán a finales de 2001. Residente en España en los años noventa, Ikassrien relaqtó hoy durante la presentación del informe cómo fue interrogado en cuatro ocasiones por policías y funcionarios españoles entre el 2002 y el 2004 con el objetivo de identificar a sospechosos de pertenecer a Al Qaeda en España y a los autores de los atentados del 11-M en Madrid.
Fue extraditado a España en julio de 2005 al ser reclamado por la justicia por pertenencia a banda armada u organización terrorista, pero un año después la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional decretó su libertad provisional ya que la acusación se había basado en las mismas pruebas que el Tribunal Supremo había anulado en el caso de Hamed Ahmed, el ceutí que también paso por la cárcel de Guantánamo.