Matanza de Las Candelas bajo cero en Selas
12/02/2012 - 09:00
Para celebrar la onomástica en honor a la patrona, la Virgen de la Candelaria, todos los vecinos y familiares se reunieron en el pueblo para celebrarlo el pasado fin de semana.
Los actos transcurrieron entre lo religioso y lo pagano. A primera hora del sábado, en la fragua como es costumbre desde que se rescatara la fiesta, se sacrificó un cerdo para la tradicional matanza. Varios vecinos de todas las edades se repartieron las tareas para preparar las morcillas, la panceta, los jamones, etc.; mientras que otros, en el antiguo horno elaboraban las migas que se degustarían después en un ambiente familiar y festivo. Con todo ello, rememoraron lo que preparaban sus antepasados de igual manera cuando llegaba el mes de febrero, desafiando al frío del invierno.
Otro día
Al día siguiente, nuevamente se reunieron en la iglesia parroquial donde se celebró la eucaristía. La misa estuvo presidida por Las Candelas, representadas por Mario Muñóz, Laura Serrano, Héctor Muñóz y Maribel Saquete, quienes formaron la Corporación municipal durante la fiesta. Al finalizar este culto, se bendijeron, como antaño, los dulces que algunas personas llevaron consigo para que, bajo la protección de San Blas, les protegiera de los males de garganta. Este día, en tiempos pasados era celebrado por todos los jóvenes con gran ilusión, porque a la salida de la celebración religiosa, intentaban sustraer los bollos o panecillos recién bendecidos a las mozas; a lo que éstas los escondían o les ofrecían dulces elaborados con agua de sal, ceniza, tierra, a sabiendas de las intenciones de los jóvenes.
Al finalizar la eucaristía, todos los vecinos se volvieron a reunir en el centro social para comerlos productos de la matanza del día anterior y recordar épocas pasadas que los más mayores se encargaron de recordar a los más jóvenes. Antiguamente, cuando por la edad aproximada de los 16 años empezaban a vivir la fiesta en todos sus aspectos como verdaderos protagonistas.
Era entonces cuando un joven pasaba la prueba de fuerza demostrada con en el levantamiento, sin ayuda, de una talega de trigo de aproximadamente unos 65 kilogramos de peso ya era considerado mozo y podía formar parte de la autoridad que gobernaría la localidad esos días. Esta prueba se celebraba en el mes de febrero, en los primeros días, coincidiendo con la festividad de La Candelaria.
Otro aspecto de las fiestas de antaño, era cuando se formaba el ficticio equipo de gobierno, las autoridades, ataviadas con la capa parecida y sombrero de ala ancha, acompañados de la ronda y por el resto de mozos, hacían el recorrido por las calles del municipio solicitando de sus vecinos, las viandas lo que podían permitirse según su economía a los alguaciles.