Medio millar de víctimas exigen a la sociedad vasca y a los partidos que planten cara al terrorismo
01/10/2010 - 09:45
Por: COLPISA
Medio millar de víctimas de ETA reunidas ayer en San Sebastián, en un emotivo acto de homenaje promovido por el Gobierno vasco, exigieron a los partidos y sociedad vascos que planten cara sin ambigüedades al terrorismo y conviertan la lucha contra la banda en su prioridad. El PP y Covite, la asociación de víctimas mayoritaria de Euskadi se autoexcluyeron.
Medio millar de víctimas de ETA reunidas hoy en San Sebastián, en un emotivo acto de homenaje promovido por el Gobierno vasco, exigieron a los partidos y sociedad vascos que planten cara sin ambigüedades al terrorismo y conviertan la lucha contra la banda en su prioridad.
El acto, del que se autoexcluyeron el PP y Covite, la asociación de víctimas mayoritaria en Euskadi, se transformó en un grito a favor de la deslegitimación social de terrorismo y de quienes lo apoyan, la rehabilitación social de las víctimas y la unidad de acción política estable contra la organización criminal.
El homenaje impulsado por el Ejecutivo de Vitoria, que reunió a los principales cargos institucionales y líderes políticos vascos, encabezados por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, reivindicó por primera vez el papel y el sacrificio realizado por la Guardia Civil y la Policía Nacional en la lucha contra ETA. Las familias de cuatro policías y un guardia civil, junto a la viuda del ex concejal socialista Isaías Carrasco, recibieron de manos del lehendakari otras tantas placas conmemorativas en las que se leía: Seremos seres enteros el día que podamos vernos en vuestras miradas.
De hecho, el momento central del acto, el más emotivo, fue la intervención de Leoncio Sáinz, un guardia civil herido de gravedad en 1984, cuando ETA hizo estallar un coche bomba en el cuartel de Galdácano (Vizcaya).
Sáinz fue interrumpido por una gran ovación y puso en pie a todo el auditorio cuando, tras recordar a Juan Manuel Piñuel, asesinado el jueves pasado en Legutiano, y a todos los guardias y policías muertos, dijo emocionado que estamos aquí dando lo mejor que tenemos, nuestra sangre y nuestras propias vidas, por España, el País Vasco y la libertad.
Sáinz recordó que los guardias civiles han sufrido el desamparo en esta tierra durante mucho tiempo, pero miró al presente y añadió constructivo: Lo han hecho ustedes bien. Se refería al solemne acto institucional del Parlamento vasco en el que guardias y ertzainas, por primera vez, rindieron juntos homenaje a Piñuel, un miembro del instituto armado.
La misma reflexión, algo ha cambiado en Euskadi, se oyó de forma repetida en boca de varios de los portavoces de víctimas, aunque también todos, como Santos Santamaría, padre de un mosso desquadra asesinado por ETA, añadieron que todavía falta mucho por cambiar.
Iñaki García Arrizabalaga, hijo de un directivo de Telefónica asesinado en 1980, fue muy claro cuando concretó qué es lo que aún queda por mejorar. La sociedad vasca debe a las víctimas del terrorismo, tras años de haberlas ignorado o marginado, cuando no estigmatizado, un compromiso prioritario y activo, liderado por sus representantes políticos, para deslegitimar socialmente al terrorismo, indicó.
La directora de Asistencia a las Víctimas del Gobierno vasco, Maixabel Lasa, viuda del ex gobernador civil socialista de Guipúzcoa asesinado por ETA, Juan María Jáuregui, ahondó en esta prioridad, no sin antes destacar el importante camino recorrido en sólo un lustro. Este acto -el segundo promovido por las instituciones vascas- hace cinco años fue imposible, hace diez años hubiese sido la ocurrencia de un loco, y hace quince años alguien lo habría calificado de provocación.
Críticas a Ibarretxe
Lasa, pese a su cargo, fue muy crítica con parte de la estrategia que sustenta la acción política del tripartito liderado por Ibarretxe, en especial con su hoja de ruta soberanista. La viuda de Jauregi advirtió, sin nombrar a nadie, que vincular la consecución de la paz a la conquista de un nuevo estatus político es pervertir las reglas del juego democrático. Y añadió: la agenda política que hay que salvaguardar a toda costa es la agenda individual de todas las personas amenazadas, porque la prioridad política de una sociedad moralmente responsable es la recuperación de la libertad individual.
Pese a insistir en el avance de la deslegitimación social de ETA en el País Vasco, Lasa no escondió el grave riesgo de que la resignación ante este paisaje de coacción, escoltas y falta de libertad nos convierta en un pueblo indolente, en una sociedad habituada a convivir con el peligro y con el drama, cuando es ajeno y no nos toca de cerca.
El prestigioso científico Pedro Miguel Etxenike, que habló en representación de la sociedad vasca, dijo que es prioritaria la deslegitimación social de ETA, a la que identificó como el mayor obstáculo para el desarrollo de Euskadi, y animó a todos a alzar la voz allí donde el crimen sea justificado o enaltecido.
Los representantes de la mayor parte de las asociaciones de víctimas presentes en el acto transmitieron a Ibarretxe y al resto de partidos nacionalistas su indignación por la aprobación el viernes en el Parlamento vasco de una resolución que dice que las torturas a etarras son frecuentes y que acusa al Gobierno de encubrirlas. No entienden por qué se aprueba semejante texto, que no es cierto, unas horas después del asesinato de un guardia civil.
El acto, del que se autoexcluyeron el PP y Covite, la asociación de víctimas mayoritaria en Euskadi, se transformó en un grito a favor de la deslegitimación social de terrorismo y de quienes lo apoyan, la rehabilitación social de las víctimas y la unidad de acción política estable contra la organización criminal.
El homenaje impulsado por el Ejecutivo de Vitoria, que reunió a los principales cargos institucionales y líderes políticos vascos, encabezados por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, reivindicó por primera vez el papel y el sacrificio realizado por la Guardia Civil y la Policía Nacional en la lucha contra ETA. Las familias de cuatro policías y un guardia civil, junto a la viuda del ex concejal socialista Isaías Carrasco, recibieron de manos del lehendakari otras tantas placas conmemorativas en las que se leía: Seremos seres enteros el día que podamos vernos en vuestras miradas.
De hecho, el momento central del acto, el más emotivo, fue la intervención de Leoncio Sáinz, un guardia civil herido de gravedad en 1984, cuando ETA hizo estallar un coche bomba en el cuartel de Galdácano (Vizcaya).
Sáinz fue interrumpido por una gran ovación y puso en pie a todo el auditorio cuando, tras recordar a Juan Manuel Piñuel, asesinado el jueves pasado en Legutiano, y a todos los guardias y policías muertos, dijo emocionado que estamos aquí dando lo mejor que tenemos, nuestra sangre y nuestras propias vidas, por España, el País Vasco y la libertad.
Sáinz recordó que los guardias civiles han sufrido el desamparo en esta tierra durante mucho tiempo, pero miró al presente y añadió constructivo: Lo han hecho ustedes bien. Se refería al solemne acto institucional del Parlamento vasco en el que guardias y ertzainas, por primera vez, rindieron juntos homenaje a Piñuel, un miembro del instituto armado.
La misma reflexión, algo ha cambiado en Euskadi, se oyó de forma repetida en boca de varios de los portavoces de víctimas, aunque también todos, como Santos Santamaría, padre de un mosso desquadra asesinado por ETA, añadieron que todavía falta mucho por cambiar.
Iñaki García Arrizabalaga, hijo de un directivo de Telefónica asesinado en 1980, fue muy claro cuando concretó qué es lo que aún queda por mejorar. La sociedad vasca debe a las víctimas del terrorismo, tras años de haberlas ignorado o marginado, cuando no estigmatizado, un compromiso prioritario y activo, liderado por sus representantes políticos, para deslegitimar socialmente al terrorismo, indicó.
La directora de Asistencia a las Víctimas del Gobierno vasco, Maixabel Lasa, viuda del ex gobernador civil socialista de Guipúzcoa asesinado por ETA, Juan María Jáuregui, ahondó en esta prioridad, no sin antes destacar el importante camino recorrido en sólo un lustro. Este acto -el segundo promovido por las instituciones vascas- hace cinco años fue imposible, hace diez años hubiese sido la ocurrencia de un loco, y hace quince años alguien lo habría calificado de provocación.
Críticas a Ibarretxe
Lasa, pese a su cargo, fue muy crítica con parte de la estrategia que sustenta la acción política del tripartito liderado por Ibarretxe, en especial con su hoja de ruta soberanista. La viuda de Jauregi advirtió, sin nombrar a nadie, que vincular la consecución de la paz a la conquista de un nuevo estatus político es pervertir las reglas del juego democrático. Y añadió: la agenda política que hay que salvaguardar a toda costa es la agenda individual de todas las personas amenazadas, porque la prioridad política de una sociedad moralmente responsable es la recuperación de la libertad individual.
Pese a insistir en el avance de la deslegitimación social de ETA en el País Vasco, Lasa no escondió el grave riesgo de que la resignación ante este paisaje de coacción, escoltas y falta de libertad nos convierta en un pueblo indolente, en una sociedad habituada a convivir con el peligro y con el drama, cuando es ajeno y no nos toca de cerca.
El prestigioso científico Pedro Miguel Etxenike, que habló en representación de la sociedad vasca, dijo que es prioritaria la deslegitimación social de ETA, a la que identificó como el mayor obstáculo para el desarrollo de Euskadi, y animó a todos a alzar la voz allí donde el crimen sea justificado o enaltecido.
Los representantes de la mayor parte de las asociaciones de víctimas presentes en el acto transmitieron a Ibarretxe y al resto de partidos nacionalistas su indignación por la aprobación el viernes en el Parlamento vasco de una resolución que dice que las torturas a etarras son frecuentes y que acusa al Gobierno de encubrirlas. No entienden por qué se aprueba semejante texto, que no es cierto, unas horas después del asesinato de un guardia civil.