“Molina es una zona muy peculiar y mi labor es explicársela a la Junta”

14/05/2012 - 13:04 J.P.

Cristina Algás es consciente de que no le han tocado los mejores tiempos para ser nombrada delegada de la Junta en Molina. Con varios ayuntamientos reclamando pagos al Gobierno regional, esta veterinaria, que lleva 17 años viviendo en la zona, espera poder defender los intereses de su comarca mientras explica a los vecinos la necesidad actual que hay de “optimizar” recursos.
    ¿Cómo ha llegado alguien como usted, sin experiencia política previa, a ser nombrada delegada de la Junta en Molina?
    Vivo allí desde hace muchos años y mi marido lleva tres candidaturas siendo el alcalde del PP en Tortuera. Supongo que eso sirvió para que me fueran conociendo y al final pensaran en mí, pero sí, mi única experiencia en la política es la que he adquirido como alcaldesa consorte (risas).
    ¿Se siente político?
    Es un puesto político, pero no es eso lo que quiero ser. Me gustaría aprovechar los años que he pasado como veterinaria en Molina para trabajar por la comarca.
    ¿Cómo definiría la delegación de la Junta en Molina?
    Es una oficina muy de la gente. Tiene la puerta abierta siempre para responder a cualquier pregunta. Sobre todo sirve para evitar el desplazamiento a la capital de las personas que quieran hacer algún trámite. Intentamos acercar la comarca de Molina al centro de la provincia.
    ¿Qué trámites suelen hacer?
    Todos los de la Junta de Comunidades, los del Catastro y Tráfico. En estos días también se está haciendo mucho del pago a proveedores.
    En el tema económico hay ayuntamientos que los están pasando mal, como el de Molina.
    Tiene bastante déficit, como algunos pueblos en los que los alcaldes están esperando pagos.
    De la Junta, según dicen.
    Sí. Se culpa siempre al que está, pero las deudas que tienen los ayuntamientos de Molina no son de ahora. La gente no puede pedir responsabilidades al que acaba de llegar porque no creo que la culpa sea solo nuestra. Hay pagos que llevan muchos años retrasados.
    ¿Cómo le afecta la tensión existente entre la Junta y el Ayuntamiento molinés?
    Con el Ayuntamiento tengo la misma relación que con el resto de los alcaldes de la comarca. Las veces que me he reunido con el alcalde ha sido todo correcto. Él me ha transmitido cómo se siente y me ha pedido que le echemos una mano.
    ¿Y ya hay alguna fecha para saldar la deuda que se tiene contraida con ellos?
    Ahora mismo reclaman algo más de un millón euros, pero no sé si hay alguna fecha para hacer efectivos esos pagos. En estos momentos lo que se está haciendo es pagar a los ayuntamientos para temas de obras.
    ¿Cómo están llevando la crisis en el Señorío?
    Molina es una comarca agrícola y ganadera, dos sectores que siempre han dependido mucho de la fluctuación del mercado y de las lluvias. También hay mucho sector servicio, que es en el que más se nota la crisis, y hubo algo de construcción, que tuvo su boom, pero ahora está parada.
    En los últimos tiempos también hay voces alertando de recortes en sanidad. ¿Está asegurado el servicio?
    Yo pienso que el servicio en Molina está cubierto. Se puede haber producido algún problema, pero ha sido puntual. La gente enseguida empieza a tirarse de los pelos. Yo he sustituido a una sustituta y vale que una veterinaria no es una enfermera, pero no se deja a la gente desatendida.
    También se habla de recortes en educación con el cierre de colegios.
    Supongo que se hará una optimización de los recursos que tenemos, pero siempre primando la seguridad de los niños. La zona tiene carreteras muy malas y siempre primará que los niños se expongan lo menos posible.
    ¿Cuántos podrían cerrar?
    En estos momentos hay tres colegios rurales agrupados... Todavía no se ha hablado nada de eso.
    ¿Y en cuanto al transporte a la carta?
    Me imagino que también habrá alguna optimización del tema.
    No parece una época fácil para ser delegado de la Junta en Molina.
    Es que hay que optimizar. Hay muchas cosas que están bien, pero que pueden estar mejor y hacerse ahorrando dinero. Hay cosas que no es que fueran superfluas, pero las han hecho necesarias sin serlo. Por ejemplo, yo estoy encantada de que me paguen los libros de mi hijo, pero no lo necesito. Habrá gente que se los pueda pagar y gente que no. Optimizar recursos es darle al que lo necesita, no al que le sobra.
    Hay quien teme que se abandone el medio rural.
    Intentamos que no sea así. La gente puede tener miedo, pero las cosas se van a hacer con cabeza.
    Es que incluso los centros de interpretación del Alto Tajo están cerrados.
    Y es una pena porque reciben muchísimos visitantes, incluso durante los meses de invierno. Por eso se está trabajando para poder abrirlos, porque son sitios que merecen la pena
    Sin ellos, ¿se pierde el factor dinamizador del parque natural?
    Son una buena herramienta, pero no creo que se pierda completamente esa capacidad.
    ¿No teme que con todo esto se acentúe la despoblación?
    ¿Más? (risas) Mira, creo que incluso está viniendo más gente desde que estamos en crisis. Por lo menos a Tortuera.
    Y ahora desde el Gobierno hablan de fusionar ayuntamientos pequeños. ¿Qué le parece?
    No me lo he planteado todavía. Se oyen cosas, pero no se conocen los detalles... No sé qué pensaría la gente.
    Por lo menos parece que el Parador de Molina avanza.
    Lo último que se sabe es que la decisión está ahora en manos de Tourespaña. El proyecto tiene muy ilusionada a la gente porque servirá para lanzar la zona.
    ¿Hay algún plan para impulsar la zona?
    Tenemos el programa Leader, pero en estos momentos no se está haciendo un programa de empuje. En realidad, nunca se ha hecho nada así. Anunciaban planes de actuaciones, pero al final eran cosas puntuales.
    Le tocará explicar recortes a sus vecinos, pero ¿cree que también tendrá que pelearse con la Junta por la comarca?
    Espero que no y que me hagan caso. Molina es una zona muy peculiar y mi labor es explicar a la Administración cómo es aquello. Hablando con mi compañera de Talavera, me reía. Ellos son 90.000, pero en Molina no somos más de 9.000. Son dos situaciones muy diferentes. No es lo mismo cerrar un colegio allí que aquí. Es que para encontrar 40 personas en Molina tienes que hacer un montón de kilómetros..