Nathan Drake, en busca del carboncillo perdido

21/02/2012 - 17:22 E.P.

Como digno sucesor de una saga que marcó el listón de calidad en PlayStation 3. Un listón que se traslada ahora a Vita. El abismo de oro derrocha calidad técnica y una producción nunca vista en una portátil. La manera perfecta de estrenar la nueva consola de Sony, cuyas características explota muy bien, aunque algunos pasos por detrás de la saga principal en cuestiones como el guión.

Lo mejor:

- El apartado visual marca un hito en plataformas portátiles.

- El control, que mezcla botones y nuevas posibilidades, es perfecto.

Lo peor:

- Los minijuegos y puzles táctiles han sustituido a los puzles integrados en el escenario. Mal negocio.

- El guión es llevadero, pero carece de grandes momentos de tensión o cierto trasfondo.

Cuando se supo que Uncharted sería uno de los primeros títulos para PS Vita, había motivos para la alegría. Las especificaciones de la nueva consola auguraban algo grande. No obstante, el anuncio también suscitó desconfianza, pues Naughty Dog cedía el testigo a Bend Studio, antaño grande gracias a Syphon Filter y hoy en día de capa caída.

Sin embargo, con este encargo, el estudio interno de Sony se vio en la tesitura de demostrar que solo necesitaban recursos para crear, de nuevo, algo grande. Y así lo han hecho. Uncharted: el abismo de oro es un digno sucesor de la saga para sobremesa, que derrocha calidad. A pesar de ser un gran juego, no es tan rompedor ni redondo en casi todos los sentidos como las entregas programadas por Naughty Dog.

El primer Uncharted para PS Vita ofrece un desarrollo muy similar al ya conocido: una aventura en tercera persona en la que se mezclan los tiroteos, la exploración, los puzles y las peleas. La historia se desarrolla en las selvas de centroamérica, adonde Nathan Drake viaja junto a su amigo Jason Dante, para investigar unas ruinas. Sin ir más allá, comentar que el guión es el más pobre de toda la serie. Sí cuenta con unos diálogos ágiles, y los clásicos personajes y giros que cabrían esperar del género de aventuras para garantizar la dosis de emoción justa.

Nos movemos todo el rato por templos y selvas, por lo que recuerda especialmente al primer Uncharted. El control también es muy similar a lo que hemos visto en sobremesa, pero Bend ha puesto mucho cuidado en que El abismo de oro aproveche las cualidades de PS Vita. Y lo hace.

Los controles táctiles, el panel trasero, los giroscopios, la cámara... Todo eso, junto con los botones y los dos sticks, lo usamos en el juego. Hay que decir que el diseño de los botones de PS Vita es tan bueno que manejar a Drake a la vieja usanza resulta tan intuitivo como en PS3, y además las características únicas de Vita enriquecen la experiencia.

Con respecto a las nuevas posibilidades de control, lo cierto es que, una vez que vamos avanzando, nos damos cuenta de que algunas son muy útiles y cómodas y otras, no tanto. De tal forma que cada jugador combinará los botones con las cualidades táctiles y de movimiento, según sus gustos. El conjunto es, hay que decirlo, redondo.

Según el tipo de evento al que nos enfrentemos en el juego, el uso de las cualidades de Vita es superfluo, recomendable u obligatorio. Hay que tener en cuenta que todo en el juego se puede hacer con botones, excepto los movimientos tipo QTE de las peleas, que exigen tocar la pantalla sí o sí. De esta forma, el juego solo suma en cuanto a control se refiere.

El movimiento por los menús es tan sencillo como solo puede ser posible en una pantalla táctil. Además, los botones de acciones como recoger objetos, abrir el diario o hacer fotografías se han trasladado a la pantalla táctil, lo que resulta muy cómodo.

También podemos huir del control de siempre en las plataformas. Con tan solo tocar los bordes, Drake salta hacia ellos. También podemos mover la consola para balancearnos en cuerdas o tocar el panel trasero para trepar. Lo cierto es que este tipo de control táctil para una aventura de plataformas hace que el jugador se distancie del personaje y de la acción, empobreciendo la experiencia. Es asequible, pero no nos ha entusiasmado y preferimos los botones.

Durante los tiroteos, son los sensores de movimiento los que entran en juego. Además de utilizar el stick derecho para apuntar, podemos mover la consola para afinar. El movimiento es tan intuitivo y permite calcular que consigue que la experiencia sea incluso mejor de lo que resulta en sobremesa. Un 10 para el sistema de apuntado.

Las peleas son, por una parte, idénticas a las de siempre. Con el cuadrado podemos atacar de forma sigilosa por la espalda a los enemigos o pegarles en un uno contra uno. Sin embargo, ahora los QTE hay que resolverlos sí o sí con gestos en la pantalla táctil. Además, las peleas más importantes se resuelven exclusivamente de esta forma. Es un uso impuesto, pero entretenido y adecuado. Nos gusta.

En último lugar están los puzles y la exploración. Todos hacen un uso intensivo de las posibilidades de la consola y son tan numerosos, que han sustituido los puzles integrados en el escenario característicos de la saga. Este cambio no nos ha entusiasmado, ya que no hay color a la sensación de logro y diversión que transmiten unos y otros.

Además de recoger tesoros, ahora debemos recomponer una página cortada, limpiar objetos, recrear relieves con carboncillo o hacer fotografías. En algunas ocasiones son tareas obligatorias y, en otras, secundarias. El carboncillo es una de las estrellas, con un Nathan Drake absolutamente fan de la técnica, que en un momento dado se marca un discurso "pro carboncillo" a lo "I have a dream" que roza lo ridículo.

Técnicamente estamos ante una joya. Evidentemente el motor no es tan detallado como el de PS3, pero la reducida pantalla de PS Vita no permite apreciar tan bien las carencias. Además, Bend ha contado con todo el apoyo de Sony y acceso a recursos de Naughty Dog. De esta forma, encontramos modelos y animaciones casi calcados de PS3, texturas en alta definición, secuencias con motion capture, gran profusión de detalles, llamativos efectos de luz, reflejos, agua, etc. Eso sí, con algunas ralentizaciones. Sin embargo, es un barato peaje a pagar por disfrutar de este despliegue.

La banda sonora acompaña bastante bien a la acción, aunque a veces se desajusta y los momentos de tensión tardan en entrar o en irse. Son partituras heredadas de la saga principal, que le van como un guante, en todo caso. Las voces, de los actores que llevamos años escuchando en PlayStation 3, conceden toda la credibilidad necesaria a las secuencias.

CONCLUSIÓN.
Uncharted no es tan variado ni tiene tantos momentos de "alta tensión" que disparen la adrenalina como las últimas entregas para PS3. Tampoco el guión es tan brillante. Sin embargo, casi alcanza las mismas cotas de diversión que las otras entregas de la saga. Algunas características del control son fantásticas y otras superfluas, pero el conjunto es sobresaliente y retrata a una consola sin fisuras que ofrece una experiencia tan tradicional como jugar con un Dual Shock y con tantas posibilidades como un tablet. El genial apartado técnico pone la guinda a una genial aventura.

Gráficos: Personajes y escenarios en una pantalla de 5 pulgadas engañan al ojo para hacernos creer por momentos que estamos ante PS3. Sufre ralentizaciones. 9.

Sonido: La banda sonora original de la saga vuelve en la entrega portátil con todo su esplendor. Los geniales dobladores al castellano de las versiones de sobremesa prestan sus voces. 9.

Diversión: El guión carece de momentos de altísima tensión que lleven al extremo la aventura y disparen la diversión. En todo caso, su desarrollo es muy entretenido y su control, excelente. Dura unas 9 horas. 8,2.

Total: Una excelente aventura que muestra de lo que es capaz PS Vita, tanto en control como en apartado técnico. 8,6.