Normalidad en las carreteras aunque persiste el miedo al desabastecimiento

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Desde que se inició el conflicto hasta primera hora de ayer han sido detenidos un total de 71 personas. Entre los últimos, diez integrantes de un piquete la pasada tarde en un polígono industrial de A Coruña, acusados de coacción y desobediencia pública.
Algunos de los apresados por cortar el tráfico podrían enfrentarse a una multa de 1.500 euros y la retirada de carné durante tres años y medio por alteración del orden público, coacciones y desobediencia a la autoridad. Y las denuncias van rápido, ya que el miércoles el Juzgado número 3 de Motril (Granada) condenó a J.M.P.M a ocho meses de prisión por dar un puñetazo en la cara a un agente del Cuerpo Nacional de Policía durante un piquete del paro de transportes. Además ayer se detuvo en Vigo al secretario general de la Asociación Provincial de Transporte Frigorífico (Atefrimer), Antonio Fernández, como presunto autor del pinchazo de ruedas de vehículos.
El ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, reiteró en declaraciones a la Cadena Ser que el 82% de los transportistas que no secundan los paros tienen una escolta para garantizar que pueden llevar a cabo su trabajo. “Los piquetes no pueden imponer sus tesis al resto de profesionales que no apoyan las movilizaciones”, aseguró el ministro quien añadió que “pueden trabajar o no, pero lo que no puede hacer es impedir que trabajen quienes quieran”.
A pesar del amplio dispositivo policial todavía se siguen produciendo incidentes, aunque en mucha menor intensidad que en días anteriores. Entre los más destacados de las últimas horas, la Guardia Civil detuvo la pasada madrugada a cuatro personas que formaban parte de un piquete por quemar dos vehículos en el polígono industrial El Oliveral del municipio valenciano de Riba-roja.
Además, ayer, más de cien pescadores de diversos puertos del Golfo de Cádiz se han concentrado a las puertas de los juzgados de guardia de Sevilla a la espera de que los siete detenidos en los incidentes del miércoles declaren ante el juez y se conozca su destino. En Huelva, unos 50 camiones se concentraron desde primera hora de la mañana de ayer en el Polígono Nuevo Puerto de Huelva, desde el que tenían previsto iniciar una marcha de protesta.

El Gobierno ordena la “tolerencia cero”

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reclamó ayer “responsabilidad” a las organizaciones que, desde el pasado lunes, mantienen la huelga en el transporte. El jefe del Ejecutivo se refirió también a los piquetes que en los últimos días han provocado numerosos incidentes para advertirles que habrá “tolerancia cero” para quienes alteren el orden público. La normalidad regresó a las carreteras pero no así a la distribución de alimentos y mercancías, que aún sufre los efectos de las jornadas más duras de la movilización y la inactividad de miles de camioneros que todavía secundan el paro.

José Luís Rodríguez Zapatero envió dos claros y directos mensajes a los camioneros partidarios del paro. Una vez firmado entre el Ministerio de Fomento y la inmensa mayoría del sector (incluidos los cargadores, las plataformas logística, las agencias de contratación y los coordinadores de operaciones internacionales) un acuerdo para mejorar las condiciones de los transportistas, el presidente explicó que la cerrazón que mantienen Fenadismer, Confetrans y Antid no tiene ningún sentido. “Somos sensibles a la situación de los transportistas, y el Gobierno ha hecho un esfuerzo importante”, dijo. El pacto, que incluye 56 medidas de ayuda fiscales y laborales, fue rechazado de plano por los huelguistas al no incluir su principal reivindicación: una tarifa mínima que garantice la rentabilidad y castigue el trabajo bajo costes.

El presidente criticó con dureza la postura de los huelguistas, a los que recriminó que “una única condición no puede ser el argumento que se lleve a una negociación”. “Es un camino que no conduce a ninguna parte y eso lo sabe todo el mundo”, añadió. Zapatero insistió en que el Ejecutivo es y ha sido a lo largo de la negociación “sensible a la subida del precio del carburante” y “consciente de lo que han sufrido los camioneros”, pero subrayó también que “las cosas se hacen dialogando y no quemando camiones”.

Los huelguistas, por su parte, se reafirmaron en su postura y subrayaron su rechazo a la violencia. Julio Villaescusa, presidente de Fenadismer, insistió en la necesidad de un precio mínimo “que garantice la dignidad de los transportistas” y apuntó que “los trabajadores tienen derecho a expresar su indignación pero sin recurrir a la violencia”. “De todos modos, hoy no hay problemas y los camiones siguen parados, la huelga siguen teniendo un enorme seguimiento”, añadió, En la misma línea se manifestó Manuel Núñez, presidente de la ‘independiente’ Plataforma para la Defensa del Transporte por Carretera, quien aseguró que “las movilizaciones seguirán “en el camino de la legalidad”.

Un camionero grave tras arder su vehículo

La familia de Julio Cervilla, el camionero que falleció el martes en Granada por un atropello, ha pedido “tranquilidad” a los manifestantes del paro de transportistas porque no desean “que haya otro entierro”. “Lo último que hubiera querido él, un trabajador y un luchador por la clase obrera, es que se reprodujeran en su nombre situaciones violentas como la que acabó con el ingreso hospitalario por quemaduras de Juan Carlos Páez [el camionero al que incendiaron su vehículo cuando dormía dentro]”, afirma la familia en un breve comunicado. “No queremos que se utilice el nombre de Julio para reivindicar la legitimidad de cualquier acción violenta. Lo decimos con la seguridad de que él tampoco lo hubiera deseado”, añade. Precisamente, este jueves el conductor de la furgoneta ha quedado en libertad provisional sin fianza, con la obligación de comparecer dos veces al mes en el Juzgado, según informa Efe.

El hombre, identificado con las iniciales A.Q.G., prestó declaración ante el Juzgado de Instrucción 8 de Granada, en funciones de guardia, acusado de un delito de imprudencia con resultado de muerte. Su testimonio difiere del aportado por los compañeros de la víctima. Según su versión, cuando se dirigía a una nave de almacenamiento a cargar mercancía para abastecer un supermercado de Granada de su propiedad, fue intimidado por miembros de un piquete y recibió dos pedradas en el cristal frontal de su furgoneta. Mientras, el transportista herido en el incendio de cinco camiones en el polígono de La Granadina, en San Isidro, abandonaba ayer el Hospital General de Alicante con destino a Málaga en un avión medicalizado.

Durante su traslado, señaló sus heridas para asegurar después que “esto es compañerismo”. Además, reconoció que padece “más dolor psicológico que físico” tras la agresión cometida presuntamente por piquetes alicantinos. El camionero evoluciona favorablemente de las quemaduras de segundo y tercer grado que han afectado al 25% de su cuerpo.