Nueve años de prisión para el etarra Oyarzábal

01/10/2010 - 09:45 Hemeroteca

Por: EUROPA PRESS
Terrorismo
La Sección Primera de la Audiencia Nacional ha condenado a nueve años y medio de cárcel al etarra Anartz Oyarzábal, que acompañaba a la también terrorista Olaia Castresana cuando murió al estallar la bomba que manipulaba en una vivienda de Torrevieja (Alicante) en julio de 2001. El tribunal “no tiene duda alguna” de que el acusado se encontraba en el lugar de los hechos junto a Castresana, así lo acredita las huellas, los rastros genéticos y un DNI vasco a su nombre que fueron hallados en el piso. A ello hay que sumar el testimonio de un testigo que le vio huir tras producirse la explosión.
Oyarzábal tendrá que cumplir siete años de prisión por un delito de depósito de explosivos y dos y medio por tenencia ilícita de armas, debido a que cuando fue detenido, en mayo de 2002, la Policía encontró en su vivienda de San Sebastián 14 kilos de Tytadin-30, 16 detonadores y dos pistolas.

Tanto el magistrado Javier Gómez Bermúdez, como sus homólogos Manuel Fernández de Prado y Fernando Gómez de la Fuente, señalan que la “sola tenencia” de este material constituye “una amenaza intolerable para la seguridad de la comunidad, bastando con la posibilidad de disposición sobre ellos, sin que sea precisa una posesión actual”.

Justifican la finalidad del terrorista de esta posesión tanto por la explosión de la bomba que acabó con la vida de Olaia Castresana como por el hecho de que el Tribunal de lo Criminal de París condenó a Oyarzábal en mayo de 2007 por asociación de malhechores. Así, el fiscal retiró la petición de pena de nueve años de cárcel que solicitaba en su escrito provisional de acusación.

La Fiscalía también solicitó que el acusado indemnice con 25.402 euros a cinco personas que sufrieron heridas de diversa consideración como resultado de la explosión y con 317.342 euros a los 15 vecinos que sufrieron “ingentes daños” materiales.

En el transcurso del juicio, que quedó visto para sentencia el pasado 11 de noviembre, el acusado se negó a responder a las preguntas del fiscal. Igualmente, testificó por videoconferencia el testigo que reconoció a Oyarzábal el día de la explosión huyendo del lugar en un vehículo. Explicó que se fijó en él porque “iba a paso ligero, mirando hacia atrás y en sentido contrario a la dirección en la que corría el resto de la gente”.

La explosión tuvo lugar sobre las 17.15 horas del 24 de julio de 2001 cuando Castresana y el otro acusado se encontraban en una vivienda situada en el Edificio Pompeyo-I de la pedanía de La Mata, en el municipio alicantino de Torrevieja.